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jueves, 18 de febrero de 2010

Anuladas por “abusivas” trece cláusulas bancarias

N.CARRETERO
Trece cláusulas que las entidades Santander, BBVA, Bankinter y Caja Madrid aplicaban en sus contratos de tarjetas de crédito, hipotecas y préstamos, fueron ayer declaradas “abusivas, desproporcionadas y confusas” por el Tribunal Supremo, en una sentencia fruto de un recurso interpuesto por la OCU. Las condiciones quedan, por tanto, declaradas nulas, entre ellas la que obligaba al propietario de una tarjeta robada a asumir los posibles fraudes que se cometieran con ella. También ha sido anulada la prohibición de vender el bien que garantiza la hipoteca.
CONDICIONES QUE EL SUPREMO HA SUPRIMIDO
1. Comisiones.
Anulada la cláusula que impide conocer qué comisiones se van a cobrar y la que obliga a hacerse cargo de los gastos que supongan un proceso judicial.
2. Responsabilidades. Sin validez la responsabilidad del cliente en caso de que alguien falsifique un cheque y lo cobre y la que exime a la entidad si el cajero no funciona.
3. Rescisiones. Anulada la cláusula por la que la entidad podía rescindir una hipoteca por cualquier causa o la que eximía al banco de los fallos en contratos por motivos informáticos.
4. Robos o extravíos. Hasta ahora estas entidades no tenían responsabilidad en caso de robo o extravío de la tarjeta antes de la notificación. Ahora, este punto ha sido declarado nulo.
PRÉSTAMO E HIPOTECAS
Se podrán arrendar las fincas hipotecadas.
El Supremo ha declarado abusiva la prohibición de arrendar las fincas hipotecadas, aunque admite que esto puede disminuir el valor del inmueble.
Compensar deudas de un mismo cliente.
En cuanto a préstamos, queda anulada la condición por la que se podían compensar deudas de clientes con saldos positivos de otros de sus productos.
QUÉ!, Jueves 18 de febrero de 2010

martes, 9 de septiembre de 2008

Las comisiones de las tarjetas suben a niveles de 2005

PÚBLICO - MADRID -
Las comisiones medias de mantenimiento de las tarjetas de débito y crédito no alcanzaban un nivel tan alto desde 2005, según datos del Banco de España. Disponer de una tarjeta de crédito ha pasado a tener un coste medio de 30,30 euros de mantenimiento al año, lo que implica un aumento del 6,6% respecto a diciembre de 2007. A esa cifra se ha llegado con cuatro subidas en ocho meses (enero, abril, mayo y agosto).
El número de tarjetas de crédito en circulación es ahora, sin embargo, el mayor desde el año 2000, con un incremento de las tarjetas de crédito del 10,43% en el primer trimestre de 2008 que situó el total en 43,78 millones de unidades.
Y es que, en época de crisis, hay una mayor tendencia a utilizar dinero de plástico, preferiblemente tarjetas de crédito que aplacen el pago de las compras.
Pero también hay más riesgo de dejar temporalmente la cuenta del banco en números rojos, lo que se conoce como descubierto y más posibilidades de que la solicitud de un préstamo personal se deba a la necesidad de mantener el equilibrio de las cuentas domésticas.
Todas estas opciones son ahora más caras que hace ocho meses. La comisión de descubierto ha pasado de suponer una media del 3,05% de los números rojos al 3,24%. Esto sitúa el coste medio en 9,25 euros frente a los 8,34 que suponía a cierre del pasado ejercicio.
En cuanto a las comisiones para la obtención de un préstamo no hipotecario, han pasado a suponer una media de 82,79 euros (0,74% sobre el importe del préstamo) frente a los 79,07 euros en que se situaban a cierre del pasado ejercicio.
También es más caro ahora que hace ocho meses tener una cuenta, ya sea corriente o de ahorro. La comisión media de mantenimiento de una cuenta corriente se ha incrementado un 4,8% en lo que va de año, situándose en 19,82 euros.
En el caso de las cuentas de ahorro, el coste medio de mantenimiento se situó a finales de agosto en 18,98 euros, lo que supone un aumento en lo que va de ejercicio del 5%.
PÚBLICO, Miércoles 10 de septiembre de 2008
Imagen: Flickr

martes, 2 de septiembre de 2008

El recurso a las tarjetas de crédito crece a su mayor ritmo desde 2000

EUROPA PRESS - Madrid
Las tarjetas de crédito en circulación han aumentado a su ritmo más alto desde 2000 con un avance del 10,43% en el primer trimestre del año, hasta alcanzar los 43,78 millones de unidades, según datos proporcionados por las redes de tarjetas al Banco de España. A pesar de las elevadas comisiones que las entidades cobran a los usuarios por el mantenimiento de estas tarjetas, que según datos de esta institución ronda los 30 euros de media al año, los consumidores han incrementado su uso ya que permite, entre otros servicios, el pago aplazado de las compras.
En concreto, el número de tarjetas de crédito hasta marzo se ha multiplicado por casi tres desde el año 2000, pasando desde los 16,06 millones de ese año hasta los 43,78 millones del pasado mes de marzo.
Por su parte, las tarjetas de débito en circulación alcanzaron los 31,46 millones de unidades hasta marzo, lo que supone un crecimiento interanual del 0,20%. A diferencia de las de crédito, las de débito han estancado su crecimiento, ya que han caído un 5% en los últimos cuatro años, pasando de las 33,10 millones de unidades en 2003 hasta los 31,46 millones del primer trimestre de 2008.
El número de cajeros también creció un 4% en los tres primeros meses del año, hasta alcanzar los 61.467 cajeros en España, mientras que los terminales de punto de venta se elevaron un 5,33%, hasta 1,48 millones.
Las operaciones de retirada de efectivo también continúan creciendo, impulsadas principalmente por el hecho de que muchas entidades han eliminado las comisiones de servicio para fidelizar y captar nuevos clientes.
En el primer trimestre del año, los usuarios realizaron 240,42 millones de operaciones de retirada de efectivo de los cajeros situados en España con tarjetas emitidas por cualquier entidad, un 1,74% más que en el mismo mes del ejercicio anterior, mientras que el importe de esas operaciones alcanzó un total de 26.813 millones de euros, un 4,45% más.
EL PAÍS, Miércoles 3 de septiembre de 2008

lunes, 14 de julio de 2008

Las tarjetas también son para el verano, pero evite bajar la guardia

E.Contreras
Es casi un ritual cuando uno viaja: prepara la documentación personal, investiga si necesita alguna tarjeta médica que garantice una buena atención en caso de accidente o problemas inesperados de salud y confirma que la tarjeta bancaria está en vigor. El dinero de plástico se va abriendo poco a poco un hueco en el bolsillo del español, que cada vez lo reconoce más como sustituto del efectivo, pero es en vacaciones cuando mejor se visualiza su utilidad por la amplísima aceptación que tiene el plástico en cualquier rincón del mundo.
En España circulan cerca de 100 millones de tarjetas y casi el 40% incorporan líneas de financiación que permiten el pago a fin de mes o en cómodas mensualidades, lo que eleva su atractivo cuando se prefiere salir sin excesivos euros pero con la tranquilidad de saber que tiene un plástico del que tirar en caso de emergencia.
Si lleva "por si acaso", se aprovecha el pago de las vacaciones, provablemente uno de los más elevados del año, para conseguir puntos canjeables por vuelos, regalos y para beneficiarse de suculentos descuentos en hoteles, aviones, alquiler de vehículos, ect. Pero, al margen de esos ganchos en forma de rebajas o puntos redimibles, algunas de las ventajas de las tarjetas pasan inadvertidas para el gran público, aunque podrían solucionarle muchos de los imprevistos típicos de vacaciones.
Quizá la menos visible de esas desconocidas ventajas son las garantías. Cualquier tarjeta incorpora un abanico de pólizas de seguros de vida, viajes y robo que se activan con sólo pagar el viaje con ella o, simplemente portándola en la billetera. El tipo de siniestros y el importe del coste que cubre depende del tipo y la modalidad del plástico y figuran detallados en su contrato aunque casi siempre en la denominada letra pequeña.
Hasta 600.000 euros
En general, casi todas aseguran un pago en efectivo si se pierde la maleta (desde unos 100 euros en las más básicas) y atención médica. La aseguradora asume facturas de especialistas, fármacos, internamientos hospitalarios e, incluso, el regreso apresurado al país de origen por importes que suelen oscilar entre 150.000 y 600.000 euros, dependiendo de la tarjeta (no es lo mismo una Clásica que la Oro o Platino).
Hay ofertas ajustables casi como un guante al cliente: por ejemplo, algunas cubren roturas en los palos de golf y daños a terceros con la 'práctica de este deporte, otras se comprometen incluso a trasladar documentaciones olvidadas al lugar de destino del viajero.
Quizá la única garantía a la que sí se recurre de manera general es la ofrecida por el banco o caja contra fraudes. La entidad se responsabiliza hasta 150 euros si el titular denuncia el extravío o robo y no ha facilitado al caco las claves secretas.
Las pérdidas y robos de las tarjetas se disparan precisamente en verano, al relajarse la atención más que en otras épocas. Conviene extremar la precaución en lugares de gran afluencia de personas como piscinas, terrazas, transportes públicos y mercadillos. Un 21% de los robos y pérdidas se producen en locales de ocio y el 18% en transportes, según un estudio de la aseguradora CCP.
Cómo impedir que un fraude le amargue las vaciones
Cualquier precaución es poca. Y es que en época estival también los timadores intentan hacer su agosto aprovechando la mayor relajación de los titulares de tarjetas. Un 24,04% de las incidencias ocurren en verano y en Navidad otro 30,33%. Seguir algunos sencillos consejos pueden evitar disgustos.
En cajeros: no llevar el número secreto apuntado, vigilar que nadie toma nota de los dígitos cuando se tecleen y verificar la existencia de dispositivos extraños en el cajero automático. Recuerde que los instalados dentro de la sucursal proporcionan la seguridad extra de estar vigilados por las cámaras de seguridad del local, lo que no siempre ocurre con las máquinas a pie de calle. Si se la traga el terminal, avise inmediatamente a la entidad, y nunca deje el extracto tirado.
Pago en establecimientos: intente no perder la tarjeta de vista nunca en previsión de cualquier manipulación. Un buen sistema para impedir que la utilice un tercero es recordar en la tarjeta que le exijan el DNI antes de tramitar el pago.
En caso de robo: denunciarlo de inmediato. Si viaja al extranjero no olvide tampoco informarse sobre los números de teléfono a los que debe reportar cualquier incidencia.
Comisiones por alquiler e interés por pagar a plazos
Es práctica habitual de bancos y cajas regalar tarjetas bancarias a los clientes como arma de fidelización. Sin embargo, algunos plásticos si devengan una cuota anual que, en el peor de los casos, no suele superar los 50 euros. La comisión media por tarjeta de débito se situó en junio en 14,02 euros y en 29,62 euros en las de crédito. Si la utiliza para comprar a crédito, devenga además un tipo de interés de entre el 12 y el 20 %, superior al aplicado a los préstamos al consumo (ronda el 10%) e inferior al 20-25% en los denominados préstamos rápidos.
Si utiliza el cajero automático, mejor el propio y dentro del país.
Con los programas de descuentos y puntos canjeables, la banca trata de motivar el pago con tarjeta y desincentivar el recurso al cajero. Pero si acude a uno de esos terminales, es bueno recordar que el banco emisor de la tarjeta no cobra comisiones en sus propias máquinas pero puede gravar las que efectúe en las de otras entidades financieras. Según las tarifas publicadas por el Banco de España, la comisión por utilizar un cajero en red distinta (Servired, 4B o Euro 600) puede alcanzar el 4% del importe dispuesto y el 6% si lo utiliza en otro país.
LA GACETA DE LOS NEGOCIOS, Fin de semana, 12 y 13 de julio de 2008
Imagen: Flickr



jueves, 22 de mayo de 2008

El negocio de tarjetas de Barclays se derrumba en España por la alta morosidad

CRISTINA CABALLERO
MADRID.- La entidad británica Barclays se ha convertido en una de las primeras víctimas bancarias de la crisis que comienza a inundar España. Su negocio de tarjetas de crédito, denominado Barclaycard, ha sido paralizado por una razón de peso: la morosidad de los clientes españoles se ha multiplicado por 20, según fuentes cercanas al banco.
Desde la sede central del banco británico en Londres se ha dado orden de cerrar los puntos de venta que la entidad había abierto en los últimos meses. De 60 que tenía abiertos, sólo permanecen activos seis, según las fuentes consultadas. Desde el banco, declinaron hacer comentarios, aunque varios directivos de la entidad reconocieron a este periódico que Barclays "ha cambiado su plan de negocio en España y se va a centrar en abrir 150 oficinas, lo que no significa que abandone del todo el área de tarjetas".
Barclaycard llevaba operando en España desde hace ocho años. Entró en el negocio de las tarjetas y en el de los créditos al consumo de una forma muy agresiva, ofreciendo grandes facilidades. Hasta el año pasado, la entidad logró reunir miles de clientes, quienes no necesitaban tener cuenta en el banco para disponer de una tarjeta de Barclays. El modo de comercializar las tarjetas era a través del teléfono, con vendedores callejeros y a través de stands en centros comerciales. Hace varios meses, contrató a tres socios para impulsar las ventas en centros, con más puntos de venta, trabajadores con formación y más especialización.
Para ello se asociaron con tres empresas: Salesland, APNG y Regio. Sin embargo, la dirección del banco, tras revisar el tipo de clientes que tenía (sobre todo, inmigrantes con contratos precarios y personas con rentas muy bajas) y comprobar cómo la morosidad se había disparado, decidió dar marcha atrás y rescindir los contratos.
"Se hicieron las cosas mal desde el principio, porque el perfil de los clientes de las oficinas era elitista y el de las tarjetas era 'subprime'", explica una fuente cercana a la entidad.
EL MUNDO, Jueves 22 de mayo de 2008

domingo, 4 de mayo de 2008

Los bancos que utilizan Servired aumentan un 100% las comisiones en los cajeros

20MINUTOS.ES
Las entidades bancarias que utilizan el sistema de pagos Servired aumentan el 100% las comisiones de los cajeros. Miembros del sector bancario reconocen que "la rebaja aplicada a cargos más habituales ha obligado a subir otros servicios".
Según publica El Periódico de Catalunya, éstos no son los "únicos" servicios que han subido su precio pero sí "recogen el incremento más espectacular que ha realizado la banca en el último año". Las operaciones realizadas a través de cajeros representan el 55% del volumen total.
De esta manera, el usuario que decida retirar del cajero, por ejemplo, 120 euros, deberá pagar 1,20 euros cuando la tónica habitual en los últimos años ha sido 0,60 euros. Un estudio realizado por el Banco de España ha puesto de relieve que la comisión media pasó del 0,75% en enero del pasado año al 1,15% en marzo de 2008, y con un incremento del 53%. Por si fuera poco, algunas entidades llegan incluso a cobrar hasta el 2% por utilizar cajeros ajenos a pesar de pertenecer a la misma red.
20MINUTOS, Domingo 4 de mayo de 2008

martes, 1 de abril de 2008

Los españoles aumentaron un 12,4% sus compras con tarjetas ServiRed

M. VÁZQUEZ DEL RÍO
MADRID. Las compras realizadas con tarjetas emitidas por miembros de ServiRed (103 entre bancos, cajas y cooperativas) superaron los 63.300 millones en 2007, un 12,4% más que un año antes, según confirmó ayer su presidente, José Gabeiras, quien destacó que «por primera vez las compras superaron en importe a las extracciones de efectivo en cajeros (unos 62.200 millones)». En total, el 10% del consumo de los hogares se pagó con tarjeta.
Sin embargo, en los primeros meses de 2007 estas compras han crecido entre un 10 y un 11%, en consonancia con la desaceleración del consumo.
Otro dato significativo en 2007 fue el aumento del 21,4% de las compras realizadas en el extranjero (5.000 millones) por titulares españoles.
Además, Gabeiras confirmó que la banca dejará de ingresar 3.000 millones por el acuerdo con los comerciantes para reducir las comisiones por el cobro con tarjeta.
ABC, Martes 1 de abril de 2008

jueves, 27 de marzo de 2008

La UE investigará las comisiones que aplica Visa en las compras transfronterizas

LAURA VILLENA. SERVICIO ESPECIAL. BRUSELAS
Visa tendrá que demostrar ante Bruselas que las comisiones que aplica a las compras transfronterizas realizadas con sus tarjetas benefician al consumidor y a los comerciantes. La CE anunció ayer que ha abierto una investigación para averiguar si el sistema de cobro de comisiones que aplica Visa -por el que las entidades emisoras de las tarjetas retienen tasas a los bancos de los propietarios de los terminales instalados en los comercios- atenta contra normas europeas, como la que prohíbe fijar precios.
La CE ya ha pedido a Mastercard que retire su sistema de comisiones antes de junio para evitar una multa diaria del 3,5% de su facturación, y pretende averiguar si el aumento de los precios derivado de las comisiones de Visa está compensado por mayores beneficios para el consumidor.
ABC, Jueves 27_3_2008

miércoles, 20 de febrero de 2008

La tarjeta de crédito que dejará huella

JOSE A. NAVAS
MADRID.- La desconfianza y la sensación de inseguridad siguen siendo dos de los motivos que encuentran algunos consumidores para no usar la banca por Internet. Consciente de ello, la compañía alemana Siemens ha desarrollado una tarjeta que necesita de las huellas dactilares de su dueño para aprobar las operaciones que se hacen tanto en cajeros automáticos como por la red.
El objetivo es aumentar la seguridad de la banca 'on line' sin necesidad de utilizar 'hardware' ni 'software' adicional –basta con la tarjeta–, según explicó el martes Enrique Torres, director de Siemens IT Solutions and Services.
El sistema utiliza una tarjeta de un tamaño bastante similar al de una normal –algo más gruesa–, que almacena la información de las huellas dactilares y que sólo puede ser usada por su propietario. De este modo, cuando el cliente quiera realizar una operación deberá activar la tarjeta pasando su huella.
Una vez que la tarjeta esté en funcionamiento, hay que colocarla frente a la pantalla del ordenador –o del cajero automático–, para que mediante una serie de sensores ópticos incluidos en su reverso lea una imagen encriptada enviada por la entidad financiera. Durante el proceso no se requiere ningún contacto físico. Tras comprobar que los datos son correctos, se realiza la operación.
Existe además la posibilidad de registrar una huella determinada como señal de alarma en casos de coacción. De esta forma, cuando se utilice la huella de ese dedo concreto –la compañía lo llama 'panic finger'–, se simularía que se está realizando la operación, pero ésta no se efectuaría realmente. En su lugar se enviaría un aviso a las fuerzas de seguridad para informar del delito. Asimismo, el lector de huellas detecta el calor humano y no es capaz de funcionar sin él.
Negociaciones
Siemens hace explicado que hace poco comenzó a negociar en España con varias entidades financieras la comercialización de la tarjeta, denominada Internet ID-Card, aunque de momento no hay ningún acuerdo cerrado. La compañía no quiso citar a los posibles bancos interesados "por motivos de confidencialidad", aunque sí remarcó que la tecnología está ya totalmente lista para su puesta en funcionamiento.
Debido precisamente a que aún no se han sellado acuerdos, Siemens no ha precisado qué coste podría tener la tarjeta, ya que eso dependerá de la política comercial de cada entidad bancaria.
Torres explicó que no sería difícil que en un futuro la tarjeta se adaptara para funcionar también con teléfonos móviles o PDA. De momento, además de en España, la compañía sólo ha intentado su comercialización en Suiza y Alemania, países donde ya se están desarrollando pruebas piloto.
EL MUNDO, Miércoles 20 de febrero de 2008

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Bruselas multará a MasterCard si no rebaja las tasas de intercambio

ANDREU MISSÉ - Bruselas - 20/12/2007
La Comisión Europea exigió ayer a MasterCard que rebaje las tasas "ilegales", que concierta con los bancos en las operaciones transfronterizas por el uso de sus tarjetas de crédito y débito en el Espacio Económico Europeo (EEE). La comisaria de Competencia, Neelie Kroes, advirtió a MasterCard de que tiene seis meses para rebajar las tasas, de lo contrario le impondrá una sanción diaria equivalente al 3,5% de su volumen de negocio. La multa supondría unos 254.000 euros diarios, según fuentes de la Comisión.
Kroes denunció el sistema organizado por MasterCard que "sólo beneficia a los bancos, que pueden así recuperar los beneficios que han dejado de obtener por otras actividades".
La comisaria precisó que son los consumidores los que pagan la factura de estas prácticas que calificó de "ilegales". "Los consumidores", dijo Kroes, "corren el riesgo de pagar dos veces por el uso de tarjetas de pago: una primera vez, por las tasas anuales que hacen efectivas a su banco, y una segunda, por los precios minoristas inflados que abonan no sólo los usuarios de tarjetas sino por los clientes que pagan en dinero efectivo o por medio de talón bancario".
La Comisión denuncia la red compleja de tasas pactadas entre sí por los bancos, conocidas como Tasas Multilaterales de Intercambio (TMI), que oscilan entre el 0,4% y el 1,2% del valor de la transacción. Aunque MasterCard presentó su TMI como un instrumento para mejorar y "optimizar la producción del sistema", la Comisión cree que, tras la investigación de cuatro años, la empresa investigada "no ha podido aportar las pruebas empíricas exigidas para acreditar cualquier incidencia positiva sobre la innovación". Aproximadamente, el 45% de todas las tarjetas de pago del EEE llevan el logo MasterCard o Maestro.
El presidente de MasterCard Europa, Javier Pérez, manifestó a este periódico que recurrirán esta decisión. También manifestó su "decepción" porque "la Comisión no ha apreciado que si se impide imputar los costes de las operaciones con tarjeta a las entidades, lo pagarán los usuarios. En España se han reducido estas tasas a los comercios y los productos no han bajado nada para el consumidor". Las compras transfronterizas con tarjeta sólo supone el 5% del volumen por lo que Pérez cree que, por el momento, sus costes no se trasladarán al cliente.

EL PAÍS, Jueves 20 de diciembre de 2007

lunes, 3 de diciembre de 2007

La crisis ahoga a la «clase visa»

Ernesto Villar
Madrid- Hay ocasiones en las que ser del montón es duro. Uno de tantos en esa inmensa «clase media». Con unos ingresos –declarados ante el fisco, que el matiz es importante– que no son lo suficientemente bajos como para recibir gratis la guardería, el comedor o el colegio, ni tan elevados como para meter la mano en el hucha y sacar los cinco dedos intactos. Y con todas las papeletas para sufrir en carne propia los rigores del invierno económico que se avecina. Porque los expertos advierten de que nos enfrentamos a la cuesta de enero más dura de los últimos años. Y lo peor no será enero, sino febrero. Y marzo. Y abril. ¿De verdad es para tanto?
Hay varias formas de saber si a usted le puede afectar la tan temida crisis. Si este reportaje habla de su bolsillo, en definitiva. La primera es si hace un tiempo ya que no cuenta los meses por los días transcurridos, sino por los que faltan para la próxima nómina, de acuerdo con el calendario que le marca el estadillo del banco. La otra es si ha empezado a tirar de la tarjeta de crédito más de lo normal. Sepa que no es el único. «Es algo instintivo, y se produce siempre en este tipo de situaciones, con lo que bajará el consumo. De hecho, ya hay síntomas de una caída en los gastos superfluos, que estaban muy altos», explica Javier Casares, catedrático de Economía Aplicada de la Complutense. «El consumidor sabe que lo único que no puede dejar sin pagar es la hipoteca, porque responde con su patrimonio. Para el resto ya está la tarjeta», añade Santiago Pérez, jefe de Proyectos de la Asociación de usuarios de banca Adicae.


Adiós a los lujos
En resumen: «Se comprará menos, y lo que se haga será cada vez más a crédito», afirma Casares. Con la crisis resurge con fuerza, por tanto, la «clase visa». Y también la «clase Ikea». A saber. En un abrir y cerrar de ojos, los caprichos de toda la vida han pasado de ser pecado venial a ser pecado mortal. «La ropa cara, el calzado de calidad y las prendas de alta confección son sustituidos por productos más baratos. En lugar de ir a tiendas de marca acabamos en un Zara o en Ikea», explica Casares. Es decir, artículo 1 de la «república independiente de mi casa»: compramos menos. Y artículo dos: buscamos lo barato. Y tres: siempre que se pueda, pagamos a crédito. Éstas son, a partir de ahora, las prioridades. Y ya decidiremos después aquello de si «en el salón no se juega» o «en el salón no se come»...
«Lo primero que hace el consumidor es descartar los gastos superfluos y aplazar la compra de determinados productos. Muchos renunciarán esta Navidad a la tele de plasma, comprarán la nevera de línea blanca o dejarán para el próximo año la lavadora nueva o la renovación de los muebles», vaticina Casares, autor de numerosos estudios sobre consumo para el Ministerio de Economía. Supervivencia doméstica en estado puro, empujada por la interminable catarata de malas noticias económicas. La última, este mismo jueves: la inflación subió hasta el 4,1%, la tasa más alta desde enero de 2006.
Además de menos consumo y más pagos aplazados, la radiografía que hacen los expertos desvela otros síntomas preocupantes. El parte médico es el siguiente: los españoles pedimos cada vez más créditos al consumo, nos endeudamos más, pagamos peor y tenemos menos margen para embarcarnos en una hipoteca. Empecemos por el principio. Los préstamos «para ir tirando» empiezan a ser pan para hoy y hambre para mañana. Según datos de Adicae, el 27% del pasivo de los hogares, uno de cada cuatro euros, corresponde a créditos al consumo, que han crecido un 17% en un año y que superan, por primera vez, los 90.000 millones de euros.
A todo ese dinero, equivalente al presupuesto para este año de 13 ciudades como Madrid, se une el hecho de que la deuda financiera de las familias ha aumentado un 16,5% respecto al año anterior. «El resultado de la subida de tipos, dos puntos desde 2003, es que muchas familias han empezado a tener problemas a la hora de pagar ya no sólo las cuotas de su préstamo hipotecario, sino sus préstamos personales o tarjetas –argumenta Santiago Pérez, de Adicae–. Ello se debe a que las familias ya tienen comprometido el 115% de su renta bruta disponible y el colchón que tienen para imprevistos es realmente mínimo. Así, cuando llega un problema de separación de los cónyuges, enfermedades o desempleo los problemas se agravan».
Ni renunciar a los caprichos, ni tirar de «visa», ni pedir un préstamo hacen otra cosa, por tanto, que engordar la bola. Y eso se nota en las estadísticas. En la de los créditos hipotecarios, por ejemplo. Según datos del sector, entre septiembre de 2006 y septiembre de este año ha caído el ritmo de incremento de solicitud de préstamos tanto a las cajas (del 30% al 19%), como a los bancos (del 26% al 19%) o las cooperativas (del 21% al 15%). «El ritmo sigue siendo bueno –explican en la Confederación Española de las Cajas de Ahorro (CECA)– pero ha habido una caída drástica por un conjunto de cosas, como la subida de los tipos o la crisis inmobiliaria». A esto se une un último dato que agrava un poco más el resfriado. El índice de morosidad ha pasado del 0,799% al 0,818%, según datos de septiembre. Porcentualmente es poco. En número de familias, de embargos, de crisis domésticas, es mucho. Con este panorama, la pregunta obligada a los expertos es qué ocurrirá con la cuesta de enero. El profesor Casares es pesimista. «Se va a notar mucho, porque no creo que el consumo descienda significativamente en Navidad, aunque sí influirá en las rebajas», señala.
Luis Pineda, presidente de la Asociación de Usuarios de Banca (Ausbanc), lo ve aún más negro. «Lo peor llegará a partir de febrero, ya que el coste real de los aumentos de tipos tarda unos meses en repercutir en los consumidores -afirma-. Hasta ahora han echado mano de reservas, pero cuando se acaben...». Pineda no cree que esta Navidad se tire la casa por la ventana. «Forzosamente bajará el consumo, porque con el mismo dinero que hace un año se compra un 30% o 40% menos». La «burbuja» explota El verdadero problema es que el ciudadano común no tiene ya margen de maniobra. Y no sólo porque el endeudamiento da de sí lo que da, sino porque el bienestar de estos últimos años se ha construido, en muchos hogares, a costa del ladrillo y los créditos hipotecarios. Hasta que la burbuja estalla. «Las soluciones ordinarias ya no son válidas, porque la situación no es ordinaria -explica el presidente de Ausbanc-. Han subido el pan, la leche y el petróleo, lo hará el agua y probablemente la electricidad». A esto añade Pineda «una pérdida de la credibilidad del sistema financiero» provocada por los errores en las previsiones económicas. «El consumidor tan sólo pide que haya al menos una buena noticia; y no hay ninguna», concluye. El último recurso, en el caso de las economías más asfixiadas, es el de las reunificadoras de deudas y los créditos «exprés», algunos de los cuales, en la frontera de la usura, agravan aún más el problema. Por ello, y volvemos al principio, el mal menor es el de la tarjeta de crédito, un método de pago que no deja de crecer, haya o no haya crisis. En el primer semestre las operaciones subieron un 8,5% respecto a 2006, y su importe un 10,3%. Los expertos creen que esto no es más que el principio. «Nuestra facturación -explica José Fermín Rosell, responsable de Marketing de Diners- sigue creciendo un 15% anual, pero más por comodidad que otra cosa. El dinero de plástico cada vez se acepta más».


LA RAZÓN, Domingo 2 de diciembre de 2007

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Las tarjetas de pago exigen más seguridad a la venta electrónica

MERCÈ MOLIST 22/11/2007
El comercio electrónico está viviendo una carrera de adaptación similar al cambio de moneda en 2000. Bancos, tiendas y pasarelas que almacenan datos bancarios deben cumplir antes del 1 de enero un nuevo estándar de seguridad, dictado por las principales firmas de tarjetas de pago. En caso contrario, no podrán usar estas plataformas para comercializar sus productos.
La razón de esta medida radica en una práctica común, pero peligrosa, del comercio electrónico, explica Simon Perry, vicepresidente de Gestión de Seguridad de Computer Associates (CA): "Cuando compras con tarjeta en Internet, la tienda guarda tus datos para que la próxima vez no tenga que pedírtelos y sea más fácil para el cliente. El problema es que así se crean bases de datos con información de cientos de miles de tarjetas, muy apetecibles para los delincuentes".
Los robos de estas bases de datos han sido una práctica habitual en los últimos años y un secreto a voces que las empresas se han negado a publicitar. Esto cambió en 2005, cuando el Estado norteamericano de California aprobó la Ley de Información de Brechas de Seguridad, que obligaba a notificar a los clientes los robos de información personal.
Con la ley, aumentaron exponencialmente las noticias sobre compromisos de bases de datos y también la desconfianza de los consumidores, explica Perry: "A la gente le preocupa cada vez más la seguridad al comprar en Internet, y esto se ha convertido en un importante problema empresarial que ahora las compañías empiezan a reconocer".
Diversas encuestas realizadas por CA confirman esta sensación, también en Europa, explica Perry: "Las decisiones de compra electrónica de los consumidores más educados y que gastan más se basan sobre todo en la confianza en que el sitio sabrá guardar sus datos, convirtiéndose así en uno de los principales motivos de compra".
Conocedoras de la situación, las principales firmas de tarjetas de pago, como American Express, Visa, MasterCard, Discover Financial Services y JCB, han creado el Estándar de Seguridad de los Datos de la Industria de Pago con Tarjeta (PCI DSS son sus siglas en inglés), de obligado cumplimiento en 2008.


Normas básicas
El estándar establece normas básicas para estas bases de datos bancarios: además de los habituales antivirus, cortafuegos y parches de seguridad, los datos deben ser cifrados y los accesos a la máquina, controlados y grabados, para que los que la usen estén claramente identificados.
Las penalizaciones por no homologarse van desde multas hasta la retirada del permiso para usar estas tarjetas de pago. Muchas empresas han esperado hasta el último momento, lo que ha hecho que desde las grandes consultoras internacionales hasta las pequeñas estén trabajando a destajo en ponerlas a punto.
Aunque la medida no afecta sólo al comercio por Internet sino a cualquier compañía que almacene datos bancarios en formato electrónico, está especialmente dirigida a aumentar la seguridad del primero. Algo muy necesario, según Perry: "De las muchas empresas que he auditado, todas tenían algo que arreglar, a pesar de que las medidas que requiere el estándar son de seguridad muy básica".
Para este ejecutivo, "lo que pone los pelos de punta es que en Europa no haya una ley que obligue a las empresas a informar de estos robos. Aunque se ha pedido y discutido en la Comisión Europea, sigue sin haber nada porque a las compañías les preocupa la pérdida de reputación. Mi opinión es: dejen de discutir y háganlo".
PCI SECURITY STANDARDS COUNCIL: www.pcisecuritystandards.org
COMPUTER ASSOCIATES: http://ca.com/es