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lunes, 15 de diciembre de 2008

Crece el pesimismo de los españoles ante la crisis

FERNANDO VICENTE
Noticia a noticia, gota a gota, la crisis económica va calando entre los españoles. Así lo refleja el Publiscopio del mes de diciembre. Una especie de acta notarial de sus opiniones, sobre las que el peso de la incertidumbre económica es mayor cada día que pasa. Si en octubre, en plena oleada internacional de crisis bancarias, un 32,5% de los encuestados en toda España calificaba la situación económica como “regular”, en diciembre, el mes de las colas ante las oficinas de empleo, ese porcentaje ha caído nueve puntos porcentuales hasta situarse en el 23,5%. ¿Dónde se han ido?
Pues casi dos puntos, al 42,7% de los entrevistados que ahora piensa que la situación económica del país es “bastante mala”, pero la mayor parte, casi seis puntos porcentuales, se ha sumado al 27,7% que ya la califica como “muy mala”. En resumen, más de siete españoles de cada diez son pesimistas con respecto a la actual situación económica. Más de nueve de cada diez, si se suman los que la definen como “regular”.
Este crecimiento del pesimismo es independiente de las adscripciones políticas. Tanto si son votantes del PP o del PSOE, o de otros partidos, el número de los que definen la situación económica como “regular” cae en diciembre respecto a noviembre. Y, en clara coincidencia con los resultados generales, también sube en todos los casos el porcentaje de los que la definen como “muy mala”. Aunque este aumento es mucho más pronunciado entre los votantes populares: seis puntos porcentuales frente a los dos puntos de los simpatizantes socialistas.
En ambos casos, los que la consideran “bastante mala” suman porcentajes similares (43% del PSOE por 44% del PP), pero entre los que escogen el calificativo de “muy mala” sí hay una gran distancia entre el 41% de los votantes del PP y el 17% de los del PSOE.
Situación "muy mala" para el 4,7 %
Esta mayor incertidumbre ante el futuro económico del país coincide fielmente con el incremento de la sensación de incertidumbre económica personal de los españoles. Así, en diciembre, el mes en el que se hace balance personal del año que termina, casi la mitad de los españoles, un 48,8%, dice que está económicamente peor que hace un año, lo que supone una subida porcentual de 2,2 puntos sobre noviembre. Su situación es “bastante mala” para el 15% de los encuestados, y para un 4,7% es “muy mala”.
En economía, las expectativas son axioma. Si una gran mayoría piensa que la economía irá mal, ayudará a que así sea por el simple hecho de adecuar su conducta a sus previsiones. De este modo, se genera un pernicioso efecto de retroalimentación difícil de romper que, en la actual crisis de demanda, es especialmente dañino. No consumimos porque pensamos que es mejor guardar por si nos vienen mal dadas, y al dejar de consumir aceleramos la caída de la economía. De ahí el constante esfuerzo de las autoridades por insuflar optimismo.
En España, todavía son mayoría los que confían en que dentro de un año su situación personal será “igual” a la actual. Un 39,4% frente al 36,4% que responde que su situación será “peor”.
Una cosa es que nos pregunten cómo estamos, y otra que tengamos claro el futuro que nos espera. Por eso, la opción del “no sabe, no contesta” es siempre más alta en este tipo de preguntas. Curiosamente, en este caso, tanto el número de encuestados que se ve mejor dentro de un año como el que se ve peor ha crecido en algo más de un punto porcentual. Las respuestas del Publiscopio de diciembre reflejan que, si bien la crisis económica aún no ha golpeado de lleno a la sociedad española, se va haciendo notar. El goteo hacia el pesimismo se extiende por todas las respuestas. Si en noviembre, un 78% de los españoles aseguraba no tener problemas para llegar a fin de mes, en diciembre cae más de dos puntos, hasta el 75,7%.

Ficha técnica:
Director de la investigación: José Luis de Zárraga.
Trabajos de campo: Obradoiro de Socioloxia.
Universo: Población española de 18 años y más.
Muestra: 1.598 entrevistas.
Tipo de entrevista: Entrevista telefónica con sistema CATI.
Diseño muestral: Muestra estratificada por Comunidades Autónomas y tamaño de municipio. Submuestras semanales. Muestreo biétapico de hogares e individuos. Selección aleatoria con cuotas de sexo, edad y actividad.
Error de muestreo: El error de muestreo más alto (con seguridad del 90%) es de +- 2,1.
Fechas de trabajo de campo: 24 de noviembre-4 de diciembre de 2008.

PÚBLICO, Lunes 15 de diciembre de 2008

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Gener@ción SMS: pegados al móvil

SARA CAMPELO MADRID
Bajo la coartada de estar localizados, niños y adolescentes han aprendido a utilizar la telefonía móvil con propósitos muy diferentes al de la simple comunicación con sus padres. Los propios terminales (generalmente 3G, de última generación) y los servicios ofrecidos por las operadoras permiten una serie de ilimitadas funcionalidades cuyo mayor atractivo para el menor radica, muchas veces, en brindarle más posibilidades de escapar del control paterno.
Un ochenta por ciento de los niños entre diez y dieciséis años tienen un teléfono móvil de última generación, el 44% dedica entre una y dos horas al día a usarlo y el gasto medio por niño se eleva a 42 euros al mes. Estos reveladores datos se desprenden del informe «La telefonía móvil en la infancia y la adolescencia», con el que el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, alerta sobre el papel que estos aparatos juegan en la vida de los menores y cómo han modificado sus formas de relación y comunicación grupal.
Cría cuervos...
Entre la suerte de abusos que describe el informe -elaborado sobre una encuesta a 1.345 niños, grupos de discusión y entrevistas con las operadoras de telefonía móvil-, lo más alarmante, en opinión de Canalda, es «que un diez por ciento de los menores admite utilizar el móvil para grabar peleas, un once por ciento lo usa para colgar estos vídeos en Youtube y un 32 por ciento para molestar a otras personas».
El menor que gasta bromas con el móvil normalmente también ha colgado imágenes en la Red «y confiesa que ante un potencial escenario de violencia, no acudiría a un adulto», explica el estudio. Según las encuestas sobre las que se sustenta, estos sujetos consideran que sus amigos disfrutan con los videos que cuelga en la Red.
El trabajo, elaborado por la Universidad Rey Juan Carlos, establece un amenazante vínculo: la grabación de escenas violentas con el móvil aumenta diez veces la probabilidad de que un profesor sea objeto de las mismas.
El texto pone de manifiesto el alto grado de dependencia que tienen los menores de edad hacia los terminales: un 25 por ciento de ellos confiesa que no lo apaga nunca (incluso en horas de sueño y lectivas). Paradójicamente, para los adolescentes, el móvil supone independencia: «Según nos han confesado, sólo existes si te llaman o envían mensajes SMS», asegura Canalda.
Pese a que los padres asumen normalmente (en un 65 por ciento de los casos) los gastos telefónicos, el 41 por ciento de los vástagos que han participado en la muestra afirman que el único control que sus progenitores ejercen en el uso de móviles se limita al dinero que gastan.
Sin embargo, ante el escrutinio de los autores del estudio, los padres no son capaces de reconocer tal desidia en cuanto a la vigilancia: según dicen, lo que más preocupa a la mayoría de ellos es que entren en contacto con extraños (66 por ciento), que lo usen indebidamente (64%) y que estén todo el día enganchados (61%).
Por su parte, a sus hijos lo que les quita el sueño es perder el aparato o que se lo roben (76 por ciento en ambos casos).
¿Sabía usted que su hijo dedica más tiempo a usar el móvil que a ver televisión? Sólo superado en éste ámbito por las videoconsolas, el teléfono móvil permite a los menores ver televisión, jugar con videojuegos y conectarse a internet sin cambiar de aparato, lo cual multiplica los riesgos a los que los pequeños usuarios quedan expuestos. Frente a la idea que tienen los adultos sobre los factores de peligro que presentan los móviles, sólo un 5 por ciento de los chicos encuestados asocia el teléfono móvil con el concepto de riesgo.
Por contra, los jóvenes hermanan el móvil con comunicación social (56,3%), utilidad y entretenimiento (45%) y relaciones sociales (41 por ciento). Además, perciben su uso como algo que pertenece a su privacidad y que preservan, especialmente, del control de los padres.
Iniciación a los siete años
Un cincuenta por ciento de los niños accede a su primer móvil con 9 ó 10 años y la edad más temprana de iniciación se rebaja hasta los siete años, algo preocupante para los autores del informe. En esta línea, la Oficina del Defensor del Menor ha elaborado un decálogo de consejos dirigidos a padres e hijos para el uso correcto del móvil.
Entre otras sugerencias, recomienda a los hijos que apaguen el aparato por la noche, que usen primero la cabeza y luego el teléfono y que no contesten a llamadas o SMS de desconocidos.
A los padres, desde la oficina del Defensor del Menor, se les exhorta a que sean ejemplo para sus hijos, que corresponsabilicen a sus hijos en los gastos del teléfono y que les aconsejen que no lo lleven al colegio.
Finalmente, Arturo Canalda no se olvida de las operadoras, a las que encomienda una mayor implicación en la vigilancia de los contenidos que proporcionan. En este sentido, recuerda la existencia de un código de conducta firmado con ellas, «fruto de la aplicación de una recomendación del Consejo de Europa», concluye.
Consejos a la hijos
El móvil se puede apagar. En clase, mientras se estudia...
Lee atentamente la publicidad: nadie regala nada.
No contestes a llamadas o SMS de origen desconocido.
Si grabas una agresión: con el móvil tú también agredes.
El móvil puede ayudar: Guarda teléfonos de emergencia.Directrices a los padres
Establecer un horario: para que apague el móvil.
Los hijos ven e imitan: apaga tu móvil cuando no lo necesites.
Corresponsabiliza a tus hijos de los gastos del móvil.
—Conoce los filtros y posibilidades de control del móvil por parte de las operadoras.
—Tu hijo no necesita el móvil en el colegio y ¡está prohibido!
Establece espacios libres de móvil.


ABC, Jueves 4 de diciembre de 2008
Imagen: ABC

martes, 2 de diciembre de 2008

Un 30 por ciento de las familias no pueden afrontar gastos imprevistos

ABC MADRID
Algo más del 30 por ciento de las familias españolas no disponen de capacidad de afrontar gastos imprevistos, una proporción que crece hasta casi la mitad de los hogares integrados por familias con un adulto e hijos dependientes. En su conjunto, para 2007 casi una de cada cinco familias sigue viviendo bajo el umbral de la pobreza -proporción parecida a la de los últimos años-, y los bajos ingresos económicos provocan que un 7, 9 por ciento de los hogares no puedan siquiera mantener su vivienda con una temperatura adecuada.
Según la Encuesta sobre Condiciones de Vida (2007), publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el ingreso monetario medio neto anual por hogar asciende a 24.525 euros, lo que supone un incremento del 4,6 por ciento respecto al año anterior. La renta media por hogar es más baja cuando la persona de referencia es una mujer que cuando es un hombre. Así, el ingreso medio por hogar, sin considerar el valor de la vivienda, es de 22.084 euros cuando la persona de referencia es una mujer, y de 25.969 euros cuando es un hombre. Por edades, la menor renta corresponde a los hogares cuya persona de referencia tiene 65 o más años.
Además, de esta encuesta se desprende que el nivel educativo influye de forma determinante en los ingresos. Así, el ingreso medio de los hogares cuya persona de referencia tiene una educación superior es de 34.666 euros. Sin embargo, este ingreso medio se sitúa en 18.541 euros por hogar si la persona de referencia tiene una educación primaria o inferior.

La pobreza se mantiene estable
El 19,7 por ciento de la población residente en España está por debajo del umbral de pobreza relativa, medido éste sin considerar la posesión de vivienda. Esta tasa se reduce al 15,2 por ciento si se considera el valor del alquiler imputado.
ABC, DOMINGO 30_11_2008

martes, 12 de agosto de 2008

Cada español se deja 416 euros al año en el bingo, el casino y las tragaperras

EFE - Madrid -
Cada español se deja 416 euros de media al año en el bingo, el casino y las máquinas B, conocidas como tragaperras, según un informe del Ministerio del Interior, que cifra en el 9 por ciento el aumento del gasto por habitante en el último ejercicio analizado, 2007.
Esta media fue superada ampliamente en algunas comunidades autónomas como Baleares, donde cada habitante gastó 541 euros en estos juegos de azar, Madrid (534 euros), Aragón (524 euros) o Canarias (513 euros).
Menos de la mitad que en estas comunidades desembolsaron, por el contrario, en Galicia (207 euros), Castilla-La Mancha (276 euros) y Navarra (304 euros).
No obstante, en las que más se incrementó la cantidad jugada por cada habitante con respecto a 2006 fue en Galicia y Navarra, en ambas un 17 por ciento, y en Extremadura, un 14 por ciento, seguida de Madrid, con un 13 por ciento.
En el otro extremo, el gasto medio descendió en Cantabria un 8 por ciento y en Asturias un 4 por ciento.

Las tragaperras son las preferidas
Por juegos, los españoles desembolsaron 279 euros en las tragaperras, una cifra mucho mayor que la invertida en los bingos (81 euros) y en los casinos (56 euros).
Fueron los baleares los que jugaron la mayor cantidad en las máquinas tragaperras, 361 euros, siete más que los murcianos y doce más que los aragoneses, aunque los madrileños, gallegos y navarros aumentaron más su gasto, un 26 por ciento, y sólo lo disminuyeron los asturianos, un 6 por ciento.
Gallegos y andaluces ocuparon el extremo opuesto, con una cantidad jugada en estas máquinas de 165 y 232 euros, respectivamente, además de los habitantes de las dos ciudades autónomas, Ceuta (146 euros) y Melilla (236 euros).
Aunque con un descenso del 6 por ciento, también Aragón fue una de las comunidades que mayor gasto por habitante registró en los bingos, 143 euros, por debajo de Canarias (159 euros) y por encima de Madrid (118 euros), aunque los ceutíes sobrepasaron ampliamente estas cantidades, ya que cada uno se dejó de media 261 euros.
Los habitantes de Ceuta fueron además de los que más aumentaron la cantidad jugada, un 2 por ciento, muy lejos, sin embargo, de los de Extremadura, que lo hicieron en un 12 por ciento, o los de Castilla y León, un 5 por ciento.

Los bingos bajan
Bajaron el gasto en los bingos, sin embargo, La Rioja y Navarra, ambas un 9 por ciento; Aragón, un 6 por ciento, y Andalucía, un 4 por ciento.
La menor cantidad jugada la invirtieron los manchegos (26 euros), seguidos de gallegos (27 euros) y navarros (55 euros).
Con respecto a los casinos, los isleños gastaron más que los peninsulares (108 euros en Baleares y 93 en Canarias), pero los melillenses y los ceutíes, con 107 y 104 euros, respectivamente, también doblaron la media nacional, que no contabiliza los datos de Navarra ni de Castilla-La Mancha, ya que carecen de este tipo de establecimientos.
Destaca, no obstante, el caso de Extremadura, donde cada habitante jugó un 30 por ciento más que en 2006, en el lado opuesto de Cantabria, donde el gasto medio descendió un 57 por ciento.
Pero fueron los gallegos, los castellanoleoneses y los asturianos los que jugaron una cantidad menor (14, 17 y 33 euros, respectivamente).
PÚBLICO, Miércoles 13 de agosto de 2008
Imagen: Flickr

lunes, 4 de agosto de 2008

En España hay ocho veces más bares que oficinas bancarias

Borja Carrascosa

MADRID- Hace años, en España se decía que cuando un comercio cerraba, había dos opciones: o se abría un banco o se inauguraba un bar. Pasado un tiempo, los establecimientos de restauración le han ganado la partida al sector financiero. España es uno de los países con mayor número de oficinas bancarias del mundo, pero la costumbre española del «tapeo» todavía presenta un dinamismo inalterable.
El Anuario Económico 2008 de La Caixa destaca que en España hay ocho establecimientos de restauración (principalmente bares, cafeterías y restaurantes) por cada oficina bancaria. En total, el territorio nacional cuenta con algo más de 45.000 oficinas de bancos y cajas, mientras que el número de restaurantes y bares supera los 350.000.
Cataluña, Andalucía (cuna de la «tapa») y Madrid concentran, por su tamaño, el mayor número de establecimientos de restauración del país. La capital de España es la provincia con mayor número de bares, con más de 14.000.
Respecto al sector financiero, en los últimos cinco años (de 2003 a 2007), el cierre de oficinas bancarias ha sido una realidad en Asturias, Extremadura y Galicia, con descensos del 6,4%, 2,6% y 1%, respectivamente. Por contra, las regiones que han registrado un mayor incremento en el número de delegaciones de bancos y cajas han sido Canarias, Murcia y Andalucía (24,4%, 20,1% y 19,2% más, en ese mismo orden).
Aunque parezca un contrasentido, en plena crisis del sector automovilístico y de la economía en general, los españoles tienen más coches que teléfonos fijos, en una proporción de 457 frente 407, respectivamente, por cada mil habitantes. El parque nacional de vehículos experimentó un crecimiento del 14% desde 2002.
Las Comunidades Autónomas que experimentaron un mayor incremento porcentual en el número de vehículos durante el citado periodo fueron Castilla-La Mancha, Murcia, Andalucía y Extremadura, con tasas superiores al 20%. Ninguna región experimentó la reducción del volumen de su parque automovilístico, y los menores incrementos se registraron en País Vasco y Madrid.
La explosión de la conexión de banda ancha a internet en España ha motivado que existan aproximadamente quince conexiones por cada cien ciudadanos. Destaca el caso de Marbella, la ciudad española que más conexiones de banda ancha tiene por habitante, tres por cada diez marbellíes.
LA RAZÓN, Domingo 3 de agosto de 2008
Imagen: Flickr

jueves, 31 de enero de 2008

Los pisos nos empobrecen

LEA DEL POZO - Barcelona -
Que los jóvenes españoles no lo tienen fácil es algo que ya se sabía, pero con el estudio preliminar de inclusión social en España, presentado ayer por la Fundación Un Sol Món de Caixa Catalunya, queda confirmado: la mitad de los españoles que viven con sus padres sería pobres si se emanciparan.
"En la soñada Finlandia, donde el fracaso escolar es menor, hay menos pobreza, pero las tasas más altas se sitúan entre los jóvenes de hasta 35 años, es decir, en las edades de emancipación", señaló ayer el sociólogo Lluís Flaquer, investigador del Instituto de la Infancia y Mundo Urbano (CIIMU) y coodirector científico del informe.
El modelo español
Los autores explicaron que, en España, en estas edades las tasas de pobreza son bajas. La explicación, el modelo de familia español. "Tenemos una sociedad de tardía emancipación. Y a través de la familia, tenemos un efecto protector fabuloso", afirmó Flaquer, no sin advertir también que este modelo es un arma de doble filo: marcharse de casa tarde puede suponer menos hijos y dificultades para acceder al mercado de trabajo. "Nuestro estado del bienestar ha sido capaz de reducir la pobreza en la vejez, pero no en otros momentos de la vida".
El informe pone en entredicho el actual modelo inmobiliario, puesto que no sólo se ven afectados por él los jóvenes. También la pobreza de los niños tiene que ver con el pago de hipotecas o alquileres al que tienen que hacer frente sus padres.
De hecho, el estudio destaca que si se analizan los umbrales de pobreza, antes y después de descontar los costos de la vivienda, éstos se ven muy alterados: hasta nueve puntos, sobre todo, entre los jóvenes, quienes dedican una parte muy importante de sus ingresos a la vivienda. Entre quienes sí se han decidido dejar el nido, el riesgo de pobreza es de un 12,5%.
Las familias tampoco lo tienen mucho mejor. Los hogares monoparentales y los numerosos, con miembros de entre 26 y 35 años, son los que tienen un riesgo más alto de ser pobres.
Ciclo vital
Otro dato que muestra el estudio es que en España la pobreza se concentra en los dos extremos del ciclo vital, es decir, en los menores de 16 años y en los mayores de 75. Y es que la pobreza moderada, aquella que sufren las familias que cobran aproximadamente unos 6.347 euros anuales, afecta sobre todo a la gente mayor, en un 31%, y a chiquillos y adolescentes, en un 24%. "Tener una tasa alta de pobreza infantil es un reflejo de las pocas políticas familiares", afirmó Flaquer, quien matizó que no sólo hay que importar el modelo educativo finladés, sino también otros aspectos de su sistema. En cuanto a la pobreza severa, que es la que sufren quienes perciben unos 3.000 euros anuales, afecta más a los jóvenes, con un 5.4%, frente al 1,9% de los ancianos.
Por todo ello, Ángel Font, director de la fundación, afirmó que, a pesar de que el estudio no está terminado, "tiene intencionalidad", es decir, pretende dar pautas para modificar políticas sociales.


«Nos piden fianzas de seis meses. ¡Así es imposible!»
L. D. P. - Barcelona - 30/01/2008 21:50
1.200 euros brutos para pagar el alquiler, la luz, el agua y la vida, que no anda barata. Eva trabaja en una agencia de comunicación y tiene 30 años. Desde hace tres semanas busca piso. Es la primera vez que se emancipará, algo rarísimo en muchos países europeos pero normal en España. "Hasta hace poco ni me lo planteaba". Por supuesto, cuenta Eva, si se va de casa de su padre es porque ha encontrado una amiga que también está en la misma situación. "El problema es que, a nuestra edad, ya no somos Erasmus, tenemos nuestras cositas y no queremos compartir piso con gente que no conocemos de nada".
La búsqueda no está siendo fácil. "Lo que no entiendo es que estamos buscando un piso de unos 1.000 euros y nos piden fianzas de seis meses o avales bancarios. ¡Así es imposible!". El tema de siempre. Además, "yo estoy a punto de cumplir los 31, así que tampoco tengo derecho a ayudas".
Eva cuenta que muchos de sus amigos viven con los padres y que los que han tenido la oportunidad de emanciparse es porque tienen pareja. "Pero vivir solos, lo que se dice solos, muy pocos". Según un estudio de la fundación de Caixa Catalunya, si los jóvenes que viven con sus padres se emanciparan, la mitad de ellos pasaría a ser pobres.
PÚBLICO, Jueves 31 de enero de 2008