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domingo, 21 de diciembre de 2008

Somos los reyes del juego

JOAN OLEAQUE
La obsesión por el juego se ha disparado en España a medida que la situación general se hace más adversa. Sucede lo mismo en Europa, donde se multiplican las loterías y donde las casas de apuestas, los torneos de póquer y los casinos juveniles se abren paso en zonas de ocio. Internet abre en todas partes perspectivas enormes: según un informe de la consultora Global Betting & Gaming Consultants, el mercado mundial del ocio se verá beneficiado hasta 2012 por las posibilidades globalizadoras de lo virtual.
Eso permite a alguien de Fuenlabrada apostar a una carrera de caballos inglesa desde la cama, con lo que aún implica de novedad y exotismo, sin que la operación se vea lastrada en tiempos de crisis por los gastos de desplazamiento.
Sin embargo, en España el apartado físico tiene mucha importancia. Los casinos se han adaptado a las circunstancias económicas convirtiéndose en espacios lúdicos aptos para todos los bolsillos. Los torneos de cartas se multiplican y atraen a legiones de aficionados que sueñan con abandonar sus trabajos. Las tragaperras ocupan lugar de honor incluso en bares alternativos, llegando a traspasar el 40% del mercado del juego. La ONCE consolida el éxito de su lotería instantánea Rasca y Gana, considerada adictiva a causa de su inmediatez de estímulos por muchas asociaciones de ludópatas. Y el gran momento de todo jugador de azar está a un paso, porque el lunes 22 se reparten 2.000 millones en premios durante la Lotería de Navidad, con un Gordo al billete de tres millones de euros (300.000 euros el décimo). Según las administraciones de lotería, en el sorteo del año pasado gastamos 2.800 millones de euros, y este año se espera un incremento del 2%. En todo el sector del juego, el gasto medio por español fue de 685 euros. Todo un torrente de dinero, que cobra fuerza en épocas magras como ésta.
"Si hay una industria que puede ayudar a que este país salga de la crisis es la del juego, porque es de las menos afectadas". Lo dice Fernando García Gudiña, presidente del Foro Alea, plataforma de las administraciones loteras que ha elaborado el Libro Blanco sobre el Juego en España. Según una encuesta de esta plataforma, 7 de cada 10 españoles se ha jugado dinero alguna vez en el azar. "Aunque en una situación económica complicada, la tendencia es un trasvase desde el juego privado al público". Se refiere a un posible salto desde el subsector de los bingos, casinos y tragaperras al de Loterías y Apuestas del Estado (LAE).
El motivo es que la crisis empuja hacia los juegos más baratos que puedan aportar gran beneficio. Según eso, el sorteo de Navidad, por los 20 euros que valen los décimos, no se vería especialmente favorecido. Tampoco ayuda el hecho de que Manuel de León, director del Instituto de Ciencias Matemáticas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, haya recordado que la posibilidad de hacerse con el gran premio es de una entre 85.000.
Sin embargo, no hay que olvidar la costumbre que nos consolida como líderes en el juego de la lotería al frente de Europa, y que estalla en Navidad: la de compartir los décimos. Más del 70% de jugadores lo hará el lunes. Un informe del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), realizado por Roberto Garvía, señala que esta costumbre -compartir un billete, reforzando así redes sociales y lazos de amistad- ayuda a explicar su éxito y hace que gastemos más en el sector del juego que en I+D. Lo que, traducido en cifras de 2007, significa 31.000 millones de euros frente a unos 13.300. Según el profesor de psicología Mariano Chóliz, director del pionero Diploma sobre Adicción al Juego de la Universidad de Valencia, "la lotería antigua vino de Italia, y fue desmantelada para dar paso a lo que llamamos lotería nacional, que iba a ser más cara". Muchos empezaron a jugar en compañía para afrontar el gasto, hasta convertirlo en una especie de refuerzo de las relaciones.
"Hoy, sin embargo", explica Chóliz, "sucede al contrario, es esta costumbre la que favorece el consumo de la lotería en Navidad y no al revés, ya que mucha gente juega por si le toca a otra persona y uno se queda sin nada, o bien porque le ofrecen participar, o por no ser menos...". Jugamos por cualquier cosa, y a casi cualquier cosa. Aunque perdamos más que ganemos.
Quizá por eso, con su gran capacidad adictiva, las máquinas de clase B -las tragaperras o slots- son las protagonistas del sector, con una recaudación de 12.500 millones de euros. Si bien los bingos decrecieron el año pasado, cabe destacar la evolución de los 40 casinos españoles, que alcanzaron los 2.551 millones. La inmensa mayoría se ha esforzado en adaptarse a la situación actual del mercado, basada en una gran masa que tontea jugando con menos dinero, en vez de en una serie concentrada de jugadores capaz de perder fortunas. Por necesidad, se han acercado al común de los mortales con cena bufé a 20 euros. Los casinos aumentaron su volumen en un 3,7%, pero las máquinas tragaperras lo incrementaron en un 15,43%.
Pese a que durante el año 1981 los españoles gastaron en esas máquinas un billón de pesetas (6.000 millones de euros) del momento, según los trabajos de Mariano Chóliz, la regulación del mercado rebajó su impacto. Sin embargo, el ascenso del último año es enorme. "Existen unas 260.000 máquinas tragaperras en España", apunta Chóliz. Y cada vez son más modernas y llamativas. "Están obligadas a devolver el 70% de lo que recaudan en premios, y al año pagan de impuestos unos 4.000 euros al Gobierno autonómico". En España se transfirió en su momento la competencia del juego privado a las autonomías.
Cada 20.000 ciclos -o jugadas- las tragaperras dan el premio gordo, y hay grandes grupos empresariales nacionales que las generan y distribuyen. "Como dan más dinero, en época de sequía te llaman más", reconoce Adela, de 60 años, que almuerza cada día fuera de casa, y que casi cada día se juega algo. "La lotería y las maquinitas son fáciles de jugar, y como sabes que toca, te da ilusión". Según la psicóloga Esperanza Casals, con experiencia profesional en afecciones por ludopatía, "las slots están basadas en un refuerzo intermitente que las hace muy adictivas". "El jugador sabe que hay premio inmediato, pero no sabe cuándo, y eso le hace no parar". Todas prohíben en un pequeño cartel el juego a menores e indican que puede producir ludopatía. Pero hay que tener vista de lince para verlo.
"En los últimos tiempos hay muchas máquinas que recaudan hasta 500 euros más al mes cada una", indica un representante empresarial de este sector que prefiere no revelar su nombre. "La crisis no se ha notado, porque la gente que está desempleada pasa tiempo en el bar jugándose dinero a ver qué tal", añade. En opinión de este experto del ramo, hay varias claves que explican el dominio del mercado de las máquinas tragaperras en pleno siglo XXI. "Uno, que ahora aceptan billetes". "Dos, que el jackpot o premio gordo ha pasado de 120 euros a 240 euros". "Tres, que, si bien la partida mínima es de 20 céntimos, ahora puedes jugar al doble o al triple, a 40 o 60 céntimos". Según este testimonio, aparte de los salones de juego y de los casinos "el mercado se ha dispersado". "Los bares de copas y de gasolineras, los pubs universitarios, los bares de barrio y los clubes de alterne se han convertido en bazas clave", apunta.
"Ciertamente, no faltan locales de alterne que han llegado a incorporar especies de salones de juego", apunta el psiquiatra especialista en conductas adictivas Juan José Llopis. "En ellos, aparte de los clientes, las prostitutas se dejan el dinero, ya que pasan mucho tiempo muerto allí".
Según Llopis, "el auge de la cocaína ha encajado con el del juego virtual y físico, y, como ha sucedido con el alcohol, ahora nos encontramos ambas adicciones encajadas". Esto mismo se ha señalado recientemente desde diferentes asociaciones de ex jugadores, que alertan sobre un consumo "lúdico y de fin de semana" del juego. Por ello, hay una moda en auge de organizar timbas ilegales de póquer en plan after hours, cuando cierra un bar. O incluso en chalets apartados, en las que el jugador participa de una especie de "todo incluido" con droga, prostitutas, comida, bebida. "Estas sesiones pueden durar una noche o todo el fin de semana, según lo que se pague al organizador, y hay bastante dinero encima de la mesa", apunta Llopis.
Y es que si bien el juego, con la amenaza de la escasez, reverdece por la posibilidad de conseguir dinero a toda velocidad, también lo hace como dispensador de adrenalina. Los grandes casinos físicos españoles organizan torneos de póquer auspiciados por casinos virtuales de Internet, la mayoría radicados en paraísos fiscales o en el ámbito anglosajón (la regulación online aún no existe en España). Hasta se dan campeonatos de póquer para universitarios, ya que ellos se han convertido en grandes jugadores en los últimos años. Siguen el ejemplo de Raúl Mestre, un estudiante de Químicas que empezó jugándose 0,50 euros en la Red y que, según él mismo confiesa en su página web, se percató "de que en el póquer se podía ganar mucho dinero por el hecho de que una inmensa cantidad de gente estaba dispuesta a apostarlo sin tener idea de lo que hacía".
Empezó a usar estadísticas y a ganar torneos de más de 50.000 dólares. Hoy, según él mismo relata, vive holgadamente y juega en diferentes convenciones mundiales. "Él es el modelo para muchos", explica otro jugador español universitario, aunque reconoce que lo normal es que para que uno gane, tiene que haber muchos que pierdan.
"Yo mismo también jugué por Internet, pero a las tragaperras", explica David Fernández, autor del libro Diario de un ludópata, recién publicado por Éride Ediciones. Ahora David tiene 25 años, pero a los 21 se enganchó a ellas, como recoge en su corrosivo testimonio. "Viví en un coche, deshice la empresa familiar, me intenté matar", admite. Hoy está recuperado en su Galicia natal y es monitor de la Asociación Gallega de Jugadores de Azar (Agaja). "Los principales problemas están en la Red", opina, "todas las grandes casas de apuestas patrocinan a equipos de fútbol como el Real Madrid, el Sevilla o el Valencia, con lo que se normaliza el juego de un modo brutal". "Algunas te dan crédito para jugar de entrada, incluso te garantizan un 15 % de las pérdidas", insiste. Algo que, según Fernández, "tiene al joven como principal receptor". Según la valoración de Juan José Lamas, director de Agaja, "hace diez años la edad de la persona que venía a pedir ayuda era de entre 30 y 40 años, ahora es de entre 19 y 20 años". Un problema que, según avance la crisis, "será peor".
< href="http://www.elpais.com/sorteos/loteria-navidad/ " target="_blank">Claves del sorteo de Navidad y cómo seguirlo en vivo
EL PAÍS, Sábado 20 de diciembre de 2008

lunes, 10 de noviembre de 2008

La crisis aúpa la Lotería de Navidad

LETICIA TOSCANO MADRID
Aún quedan más de 40 días para el sorteo extraordinario de Lotería de Navidad, pero en la administración de «Doña Manolita», una de las más emblemáticas de la capital, ya se han vendido más de 40.000 billetes (unos 400.000 décimos) para el esperado sorteo del 22 de diciembre. Y es que la crisis económica actual ha adelantado, al menos en dos semanas, las ventas de las participaciones para «El Gordo» y este año se espera vender alrededor de un diez por ciento más que en 2007. Esto supondría doblar la tendencia al alza que ya se experimentó el año pasado, cuando los españoles invirtieron un 5,7 por ciento más en su suerte, pasando de los 2.713 millones de euros recaudados en 2006, a más de 2.867 millones en 2007.
Así lo explica Juan, quien trabaja en la centenaria administración situada en la Gran Vía madrileña: «De momento llevamos vendido un poco más que el año pasado, alrededor de un cinco por ciento, pero esperamos que las ventas suban más, por la crisis y porque el año pasado dimos «El Gordo»». Y a juzgar por las cientos de personas que ayer hacían cola frente a la administración, todo parece indicar que, efectivamente, incrementarán las ventas.
Y es que aunque hay cuatro trabajadores atendiendo en ventanilla, ayer era imposible hacerse con un décimo en «Doña Manolita» sin esperar, al menos, una cola que superaba los treinta clientes. «Yo todos los años la compro aquí, es una manía y espero lo que haga falta», explicaba Ana, una madrileña de 45 años que no cambia ni de administración ni de número, aunque no le haya tocado nunca el premio, sino «algún que otro pellizquito que no me soluciona la vida, pero me da una alegría para las fiestas». Sin embargo, no todos lo tienen tan claro a la hora de elegir número, lo que hacía que la cola avanzara despacio, para desesperación de los que estaban tan lejos que ni siquiera podían ver el cartel del establecimiento.
Otros, aprovechaban la visita a Madrid para hacerse con un décimo en los alrededores de la Puerta del Sol, como unos seguidores del Málaga que esperaban pacientemente, ataviados con la camiseta y la bufanda de su equipo, en el kiosco de «El Doblón de Oro», otra de las administraciones famosas.
Compradores «siniestros»
En cuanto a los números más vendidos, Juan reconoce que los compradores son caprichosos y, por qué no decirlo, «algo siniestros». Así, es muy difícil vender los números bajos o los que empiezan por cero. Por otro lado, en «Doña Manolita» ya se han agotado los décimos terminados en 13 y los que reflejan la fecha del fatídico día del accidente del aeropuerto de Barajas. No obstante, esto siempre ocurre: «El año pasado agotamos el décimo correspondiente al número de socio que el Sevilla le adjudicó al hijo póstumo de Puerta», recuerda Helena Delacámara, quien regenta una administración en la estación de Chamartín.
Este tipo de manías también las reconocen los compradores. Antonio Ibarra, en la cola de «El Doblón de Oro» admitía que siempre compra décimos que terminen en el año en el que estamos. Así, aunque no sabe el número exacto, este año comprará una participación que termine en 08. Y si bien es cierto que no todos los que esperaban tenían claro qué décimo iban a comprar, pocos tenían dudas de lo que iban a hacer con el dinero: pagar la hipoteca fue la respuesta más recurrente, aunque tampoco faltaban los que querían poner su propio negocio, como un bar o una peluquería o los que se lo gastarían en caprichos.
Cambio de hábitos
«Con esto de la crisis la gente no quiere dejarlo para última hora, parece que lo están cogiendo con más ganas», comentaba ayer Delacámara. En su caso, la puesta en marcha del nuevo AVE a Valladolid también está repercutiendo en el aumento del negocio, ya que son más los viajeros que pasan por la estación. Aún así, el cambio es claro: «Hay más gente que se está decidiendo a jugar, que tiene la esperanza de que «El Gordo» de la lotería les ayude a solucionar la mala racha, pero hay menos gente que gasta mucho dinero. En general, se conforman con un décimo o dos», analiza Delacámara. Esta cantidad es sensiblemente menor a la media madrileña del año pasado, que situó el gasto en lotería en 86,45 euros por habitante.

Más venta por internet
Aunque la venta global sea mayor, no todos los datos son positivos. En el caso de las empresas, los loteros están percibiendo que ha habido un descenso claro del número de peticiones, ya que en muchos negocios hay menos trabajadores, sobre todo en las empresas grandes, donde se están produciendo expedientes de regulación de empleo. A cambio, se están incrementando las ventas a través de internet y está volviendo un fenómeno que hace años pasó de moda: las participaciones para costear los viajes de estudios de los jóvenes universitarios.
ABC, DOMINGO 9_11_2008

martes, 12 de agosto de 2008

Cada español se deja 416 euros al año en el bingo, el casino y las tragaperras

EFE - Madrid -
Cada español se deja 416 euros de media al año en el bingo, el casino y las máquinas B, conocidas como tragaperras, según un informe del Ministerio del Interior, que cifra en el 9 por ciento el aumento del gasto por habitante en el último ejercicio analizado, 2007.
Esta media fue superada ampliamente en algunas comunidades autónomas como Baleares, donde cada habitante gastó 541 euros en estos juegos de azar, Madrid (534 euros), Aragón (524 euros) o Canarias (513 euros).
Menos de la mitad que en estas comunidades desembolsaron, por el contrario, en Galicia (207 euros), Castilla-La Mancha (276 euros) y Navarra (304 euros).
No obstante, en las que más se incrementó la cantidad jugada por cada habitante con respecto a 2006 fue en Galicia y Navarra, en ambas un 17 por ciento, y en Extremadura, un 14 por ciento, seguida de Madrid, con un 13 por ciento.
En el otro extremo, el gasto medio descendió en Cantabria un 8 por ciento y en Asturias un 4 por ciento.

Las tragaperras son las preferidas
Por juegos, los españoles desembolsaron 279 euros en las tragaperras, una cifra mucho mayor que la invertida en los bingos (81 euros) y en los casinos (56 euros).
Fueron los baleares los que jugaron la mayor cantidad en las máquinas tragaperras, 361 euros, siete más que los murcianos y doce más que los aragoneses, aunque los madrileños, gallegos y navarros aumentaron más su gasto, un 26 por ciento, y sólo lo disminuyeron los asturianos, un 6 por ciento.
Gallegos y andaluces ocuparon el extremo opuesto, con una cantidad jugada en estas máquinas de 165 y 232 euros, respectivamente, además de los habitantes de las dos ciudades autónomas, Ceuta (146 euros) y Melilla (236 euros).
Aunque con un descenso del 6 por ciento, también Aragón fue una de las comunidades que mayor gasto por habitante registró en los bingos, 143 euros, por debajo de Canarias (159 euros) y por encima de Madrid (118 euros), aunque los ceutíes sobrepasaron ampliamente estas cantidades, ya que cada uno se dejó de media 261 euros.
Los habitantes de Ceuta fueron además de los que más aumentaron la cantidad jugada, un 2 por ciento, muy lejos, sin embargo, de los de Extremadura, que lo hicieron en un 12 por ciento, o los de Castilla y León, un 5 por ciento.

Los bingos bajan
Bajaron el gasto en los bingos, sin embargo, La Rioja y Navarra, ambas un 9 por ciento; Aragón, un 6 por ciento, y Andalucía, un 4 por ciento.
La menor cantidad jugada la invirtieron los manchegos (26 euros), seguidos de gallegos (27 euros) y navarros (55 euros).
Con respecto a los casinos, los isleños gastaron más que los peninsulares (108 euros en Baleares y 93 en Canarias), pero los melillenses y los ceutíes, con 107 y 104 euros, respectivamente, también doblaron la media nacional, que no contabiliza los datos de Navarra ni de Castilla-La Mancha, ya que carecen de este tipo de establecimientos.
Destaca, no obstante, el caso de Extremadura, donde cada habitante jugó un 30 por ciento más que en 2006, en el lado opuesto de Cantabria, donde el gasto medio descendió un 57 por ciento.
Pero fueron los gallegos, los castellanoleoneses y los asturianos los que jugaron una cantidad menor (14, 17 y 33 euros, respectivamente).
PÚBLICO, Miércoles 13 de agosto de 2008
Imagen: Flickr

martes, 24 de junio de 2008

Gastamos 12 millones a la semana en apuestas por internet

Estos 12 millones de euros superan lo que recauda la Quiniela en el mismo período de tiempo. Los beneficios que producen estas apuestas y juegos a través de la Red son íntegros para las empresas propietarias de los casinos, ninguna de ellas instaladas en España.
La Gaceta de los Negocios, Fin de Semana 21 y 22 de junio de 2008

miércoles, 18 de junio de 2008

El Gobierno aborda una nueva ley para regular el juego 'online'

EFE
El Gobierno y las comunidades autónomas están consensuando un nuevo proyecto de ley para regular el juego y las apuestas, sobre todo a través de Internet, tras una reunión de la comisión sectorial del juego, con representantes de Interior, de la Secretaría de Estado de Sociedad de la Información, de la Agencia Tributaria, del Organismo Nacional de Loterías y Apuestas del Estado (ONLAE) y de las comunidades autónomas.
En ella se han abordado temas como el "registro de prohibidos" del juego en la Red -ludópatas-, la repercusión de las nuevas tecnologías (como PDAs y móviles) en el sector y la transposición de la directiva europea de servicios del juego.
Además se pretende articular un sistema de control sobre el juego y las apuestas en la Red que garanticen unas condiciones de mercado seguras y equitativas para los operadores, y un adecuado nivel de protección para los usuarios.
El texto que desean consensuar las comunidades autónomas y el Gobierno también regulará la explotación de actividades del juego interactivo de acuerdo con la normativa europea, y habrá de asegurar su compatibilidad con las normas aplicables a ámbitos vinculados a la prestación de este tipo de servicios.
Por otra parte, el Gobierno de Asturias ha informado hoy de la intención de que el futuro documento base establezca un sistema de tributación sobre el juego en Internet y un sistema de reparto de la tributación obtenida. En la reunión, según el Gobierno de Asturias, se destacó la necesidad de prestar protección especial a sectores vulnerables como los menores de edad o las personas con problemas de adicción al juego.
EL PAÍS, Miércoles 18 de junio de 2008

lunes, 19 de mayo de 2008

Hagan juego, señor@s: este casino nunca cierra

RAMÓN MUÑOZ
25 de mayo de 2005. Liverpool y Milan disputan la final de la Champions League. Al descanso, el equipo italiano gana por 3-0. Manu34 se levanta de su sofá irritado. Siempre ha detestado a los equipos italianos. Se sienta frente al ordenador, entra en la página de Betfair, y apuesta un euro a favor del Liverpool. Es un gesto irracional porque es casi imposible la remontada. Al reanudarse el partido, el equipo inglés empata en cuatro minutos y, derrota a su rival en la tanda de penaltis. Manu34 celebra la victoria y los 500 euros que ha ganado.
Como Manu34, alrededor de 200.000 españoles realizan apuestas por Internet, un negocio que mueve ya 650 millones de euros al año -más que las quinielas- sin pagar impuestos y sin estar sujeto a control, puesto que el juego online no está regulado en España. Las empresas que lo gestionan, como Bwin, Betfair, 888, Miapuesta.com o Unibet, no son chiringuitos montados por cuatro bloggers, sino sólidas multinacionales con sedes en Reino Unido, Malta o Gibraltar, que mueven miles de millones de euros y hasta cotizan en Bolsa. En medio de la crisis, su negocio crece al 100% anual. Se han vuelto uno de los principales patrocinadores deportivos. Las camisetas del Real Madrid o del Milan llevan el logo de Bwin, una firma austriaca.
El negocio de las apuestas por Internet desata las críticas de muchas asociaciones contra la ludopatía. El anonimato y el estar disponible las 24 horas al día, dicen, desata la pasión enfermiza por el juego. "No tienes que desplazarte; no cierran como los bares donde están las tragaperras o los casinos. Estás en tu casa en pijama, tranquilamente, sin que nadie te vea para jugar a tus anchas. Y, claro, para engancharte", señala José Vicente Marín, director terapéutico de Azajer, un centro de tratamiento de la ludopatía.
Una acusación que niegan las firmas. Casi todas tienen en su web una serie de compromisos sobre juego responsable. El más efectivo es poner un límite a las apuestas. Bwin lo fija en 5.000 euros al mes. Miapuesta.com, de la multinacional británica Sportingbet, sólo permite premios por persona y día de 100.000 libras (79.370 euros), según su responsable, Jordi Muro. Además, cada usuario se puede autoimponer un límite en todas las webs. Aunque basta una llamada para desactivarlo. Además, las firmas se reservan el derecho a cerrar la cuenta de los jugadores con maneras de ludópata. "Las pautas de comportamiento son mucho más fáciles de seguir por Internet. Enviamos avisos cuando observamos que un jugador pierde grandes cantidades en poco tiempo", señala Juan Barrachina, responsable de Unibet.
En estas webs se puede apostar por casi todo. En España, el deporte se lleva la palma. Pero hay casinos virtuales donde se juega al póquer, al blackjack o a la ruleta. Se apostó por las posibilidades de que Zapatero ganase las elecciones de marzo y se hace por que Chikilikuatre triunfe en Eurovisión.
En España, el fútbol es el rey. Se puja, por supuesto, por qué equipo ganará y el resultado. Pero también por el número de goles, quien meterá el primero o se llevará una tarjeta amarilla. "Aquí le ganas dinero al hincha. Apuestan con el corazón. Aunque su equipo esté a punto de descender y se enfrente con el aspirante al campeonato apuesta por sus colores. Ganas pequeñas cantidades, pero muchas veces. Y los partidos de Segunda División son mucho más rentables, porque la gente maneja aún menos información. Si supiera jugaría a Bolsa, pero como de lo único que sé es de fútbol, prefiero poner mi dinero aquí. Puedo ganar hasta 3.000 euros al mes", dice Franco, el nick que utiliza para apostar un catalán de 34 años, jugador habitual desde hace dos.
Para que Franco pueda apostar, hace falta una impresionante plataforma tecnológica y humana. Y es que en las webs Bwin o Betfair se pueden cruzar al día hasta seis millones de transacciones, 15 veces más que en la Bolsa de Londres. Betfair, por ejemplo, mueve cada minuto 3.000 euros en apuestas.
Cientos de corredores de apuestas deciden en cada momento cuál es el premio por el resultado de un partido de fútbol o por quién ganará el próximo set de tenis. Se trata de un trabajo estresante, reconoce Santiago Foncillas, director de Bwin España. "En realidad, son gestores de riesgos, como corredores de seguros, y una parte importante de sus retribuciones proviene del beneficio que sean capaces de reportar a la firma ajustando las pujas", dice. En un fin de semana, el centro de apuestas de Gibraltar de Bwin llega a albergar a 300 corredores que gestionan hasta 80 deportes en más de 20 idiomas diferentes. Durante el último Mundial de Fútbol, Bwin cerró alrededor de un millón de apuestas al día.
El desembolso va desde un euro en Miapuesta.com hasta los siete de Bwin. El jugador tipo es un hombre de entre 25 a 40 años -hay poquísimas mujeres- que le gusta el deporte, con un nivel económico medio-alto, universitario y profesional, que maneja las nuevas tecnologías, señala Michaud, de Betfair.
Todas las firmas coinciden en que la principal diferencia entre el jugador español y el del resto de Europa es su preferencia por el que se practica en vivo. "El nacional es más pasional. Le gusta apostar mientras ve el encuentro. Por eso, cuando un partido es televisado, se multiplican las inversiones", dice Juan Barrachina, director de Unibet.
El panorama es muy distinto en Reino Unido, el país del juego por excelencia, en el que se encuentran radicadas casi la mitad de las grandes firmas, y el único que cuenta con una regulación precisa (Gambling Act ), una autoridad reguladora y hasta con un órgano de arbitraje.
Cobran un 15% de impuestos por la ganancia
Gran Bretaña, Gibraltar y países como Austria o Malta son una excepción en su permisividad. Pese a la intención de la Comisión Europea de respetar la libre prestación de servicios, el juego online es mal visto por casi todos los Estados, temerosos de que reste ingresos a sus monopolios de juegos. En EE UU está prohibido por la presión de los casinos.
España no cuenta con una legislación, por lo que muchos discuten la legalidad de las apuestas. "Los que se ofrecen por Internet sólo son legales si están autorizados por el Estado o las autonomías. El resto es ilegal, y deberían estar sujetos a la ley orgánica de contrabando de 1985. Además, suponen una competencia desleal porque no pagan impuestos", dice Juan Antonio Gallardo, director de coordinación de la Loterías y Apuestas del Estado (LAE).
La situación jurídica la resume Laura Guillot, portavoz de la Asociación Española de Apostadores Deportivos por Internet (AEDAPI), y una de las mayores expertas en juego de España: "Es ilegal porque no está regulado; es alegal porque existe un vacío legal, y puede considerarse legal porque son empresas con licencias en países de la UE como Reino Unido o Austria, y, por tanto, se les debe garantizar la libre circulación de sus servicios".
El Parlamento, con la unanimidad de todos los grupos, aprobó en diciembre del año pasado, una disposición dentro de la Ley de Impulso a la Sociedad de la Información en la que se comprometía a sacar adelante una legislación, aunque no fijaba plazos.
A río revuelto, la Comunidad de Madrid ha sido la primera en dar el paso. Ha regulado al mismo tiempo las casas de apuestas físicas y las online. Para conceder licencias a estas últimas se les exige que tengan una unidad central en la región y que homologuen sus sistemas informáticos para permitir el control de las autoridades. Hasta el momento, sólo Bwin ha solicitado la autorización.
El director de Gestión de Juego de Madrid, Edmundo Ahijón, reconoce que "no se pueden poner puertas a Internet" pero reivindica el derecho a hacer valer las competencias sobre juego. Detrás de ese ánimo regulador también late un afán recaudatorio, ya que la comunidad se llevará el 10% de las ganancias. Y es que las casas online que operan en España, como Betfair, Unibet o Bwin, con ingresos por encima de los 200 millones de euros, no pagan impuestos aquí.
De ahí la queja del resto del sector, empezando por LAE, que el año pasado reportó al Estado 2.718 millones de euros. O de los empresarios de las tragaperras, que llegan a abonar al Fisco 3.000 euros anuales por cada aparato. "Como no pagan impuestos pueden devolver en premios el 90% de lo que ingresan, y eso les hace más atractivos que los juegos legales", dicen en LAE. En efecto, las casas de apuestas online devuelven casi todo el dinero en premios. Se quedan con una comisión que oscila entre el 2% y el 5% de lo ganado por el jugador o de lo apostado.
Los premios son jugosos. El más gordo dado hasta el momento se lo ha llevado Omar Basseo, un herrero suizo de 29 años que en mayo del año pasado, consiguió un premio de 8 millones de dólares (más de cinco millones de euros) en un casino online.
Pero no todos ganan. Un joven aragonés que se rehabilitó de su ludopatía en la asociación Azajer perdió 96.000 euros en tres años, "y aún así le seguían ofreciendo tarjetas de crédito para pudiera jugar", señala Marín. El director terapéutico de Azajer destaca que el online tiene un especial peligro: "Te incitan a jugar regalándote las primeras apuestas. Una vez que estás dentro tienes a tu disposición el casino durante 24 horas, sin ningún control".
Una de las prácticas que más se está extendiendo es el póquer online. El jugador se sienta en una mesa virtual y puede echar una partida con otro de Singapur, Kansas o Luxemburgo. Siempre hay disponibles 25.000 jugadores. "Las partidas suelen durar unas cuatro horas. Te puedes apuntar a una, con apuestas mínimas de 5 céntimos y máximas de hasta 100 euros, o a un torneo, en el que derecho a silla puede valer 1.000 dólares (640 euros) o más. Hay jugadores que están en 10 mesas a la vez", dice Vicente, un aficionado a las cartas.
Vicente admira a Annete Obrestad, una noruega de 18 años que se bregó en los torneos de Internet, hasta conseguir ganar el año pasado las prestigiosas World Series of Poker (Series Mundiales de Póquer), con 54.000 jugadores. Se llevó 1,5 millones de euros. Hagan juego. Este casino nunca cierra.


EL PAÍS, Lunes 19 de mayo de 2008

jueves, 17 de abril de 2008

Una apuesta en cada esquina

HÉCTOR M. GARRIDO - Madrid
No sólo a Getafe y Valencia les importaba anoche la Copa del Rey de fútbol. Los equipos buscaban un título. Pero el resultado del encuentro también lo seguían otros jugadores: los que se acercaron al bingo Canoe, en el paseo de la Castellana, donde ayer se inauguró la primera sala de apuestas deportivas en España.
Se llama Victoria y nace apadrinada por Codere y la multinacional inglesa William Hill. No estará sola en esta aventura. Ayer, Sportium -marca que aglutina a CIRSA con la casa inglesa Ladbrokes- anunció haber recibido de la Comunidad de Madrid la tercera licencia para operar en la región. Apuesta Oé (de los griegos Intralot) logró la segunda hace siete días.
Alberto, un ciudadano anónimo ("interesado por la iniciativa", confesaba con el boleto de apuesta en la mano), fue el primer apostante. Arriesgó 10 euros por un triunfo del Getafe. Eran las 15.04. Pasaban cuatro minutos de la apertura. "Soy socio del Atleti, pero esta noche voy con ellos", afirmó con lógica timidez al verse invadido por flashes y preguntas.
Fuera, un enorme cartelón azul publicitaba la sala. La primera. Pero apuestas iguales sobre fútbol, baloncesto, tenis o, incluso, carreras de galgos, se podrán realizar en otros 70 puntos Victoria antes de acabar el año. Hasta esa fecha, Sportium habrá abierto 130. Y Apuesta Oé, otras 70. En espera, otras tres empresas -Novomatic, Bwin y Betting Sports-, que ya solicitaron licencia a la Comunidad. En resumen, 270 localizaciones para realizar apuestas antes de 2009. ¿Modificarán tantos puntos de juego el paisaje de Madrid, la segunda región tras Euskadi en regular este sector? "Sólo tratamos de ofrecer seguridad jurídica a una realidad social ya existente", apunta el director de Juego de la Comunidad, Edmundo Ahijón. "Sin regulación se crearían mercados opacos e inseguros para los madrileños".
El Gobierno regional descarta que las calles madrileñas degeneren en una apuesta en cada esquina. "Tampoco es que sean farmacias, que deben separarse un mínimo de metros", declaró a este periódico un portavoz de la Consejería de Hacienda. Ahijón, presente ayer en el nacimiento de Victoria, reconoció haber viajado a Inglaterra para estudiar su modelo de apuestas. "Ellos conceden licencias a través del Estado, pero nosotros queremos una normativa más liberal", explicó.
La normativa madrileña no limita las licencias, sino que impone requisitos a quien quiera entrar en el sector (por ejemplo, un aval de 12 millones de euros). "Los modelos intervencionistas no son buenos", argumenta Ahijón; "y en cuanto a la expansión de salas, será el libre mercado el que decida; cuando se sature, dejarán de abrirse locales".
La pregunta surge sola. ¿Y si el negocio es muy lucrativo? ¿Y si la demanda se dispara sin llegar a saturar el mercado? Porque España gasta 28.000 millones en azar, según la Memoria Anual de Juego de 2006 del Ministerio del Interior. Y a los madrileños, con 4.529 millones gastados, sólo les superan los catalanes con 4.621. "Ya decidiríamos entonces las medidas a tomar", dicen en la Consejería.
Y es que no sólo el modelo es más liberal que el inglés -que acoge 10.000 puntos de apuestas entre Irlanda e Inglaterra-, sino también que la normativa vasca. "El juego se normaliza; ya no se considera una actividad a ocultar", explica Aitor Uriarte, director de Juegos y Espectáculos de Euskadi. Su normativa fija un máximo a repartir entre las empresas con licencia: 75 locales y 1.500 máquinas en toda la región. "No deseamos un local en cada esquina. Es un sector sensible y una sobreoferta podría atraer a mucha gente al juego". Euskadi también limitó a 100 euros la jugada, según Uriarte, "para evitar calentones, y poner trabas a los que funcionan por impulsos". Pero Madrid tampoco controlará la cantidad apostada.
Luis y José Antonio, dos colegas de trabajo, también aprovecharon el almuerzo para acercarse a apostar. Y envidaron también 10 euros por el Getafe. "Soy getafense, pero José Antonio es de Leganés, y pese a ello confía en que esta noche ganamos", afirma Luis, sentado en una butaca verde, cerveza en la mano, y atendiendo a las múltiples pantallas que pueblan las paredes del local. Ninguno se reconoce jugador habitual. Tampoco apuestan por Internet. Sólo son aficionados al deporte.
"Pretendemos que las salas sean lugares de reunión para amigos, que se diviertan con los partidos y apuesten como en las típicas porras", explica Ahijón. Luis y José Antonio habrían ganado 20,50 euros de haber ganado el Getafe. Y podrían haber ganado más si hubiesen arriesgado a un 4-2 para los azulones, que con un "1/100" como multiplicador (100 euros por euro jugado) era la apuesta mejor pagada, ayer, en Victoria.


EL PAÍS, Jueves 17 de abril de 2008
Imagen: El País

miércoles, 16 de abril de 2008

Las casas de apuestas aumentan sus clientes en épocas de crisis

EFE
Las casas de apuestas aumentan sus clientes en épocas de crisis, porque acudir a ellas puede ser "una forma de conseguir dinero fácil y de mejorar la economía", según psicólogos que colaboran con asociaciones de ludópatas.
José Vicente Marín, psicólogo y director terapéutico de la Asociación Aragonesa de Jugadores de Azar en Rehabilitación (Azajer), ha explicado que las 210 casas de apuestas deportivas que se van a abrir en España en los próximos tres años (la primera, hoy en Madrid) "generarán problemas patológicos".
En este contexto, ha asegurado que el juego es "una forma de escapar de una realidad que uno considera angustiosa". Begoña Alonso, psicóloga y colaboradora en Ekintza-dasalud, la Asociación de Ayuda a Ludópatas en Guipúzcoa, cree por su parte que "en dos o tres años habrá una avalancha" de este tipo de apuestas, pero que también se abrirá "la veda al fraude".
Las únicas comunidades autónomas que han legislado las casas de apuestas deportivas son Madrid y el País Vasco, que, además, han aprobado la instalación de máquinas para jugar en casinos, bingos, tiendas especializadas y recintos deportivos. Euskadi también ha permitido la instalación en bares y locales hosteleros, pero la Comunidad de Madrid no lo ha autorizado en estos establecimientos.

Prohibida la entrada a menores
Alonso cree que "puede ser un problema" si las máquinas se encuentran cerca de los colegios o si los menores pueden apostar en estadios de fútbol y bares. Beatriz Ferrez y Maribel Sanjosé, portavoces de dos empresas que han obtenido la licencia para operar en el País Vasco, han explicado que los hosteleros serán los encargados de controlar el acceso de los menores en los bares, mientras que en el resto de los locales tendrán prohibida la entrada.
Las máquinas de apuestas deportivas tendrán, además, un mecanismo automático de comprobación de la mayoría de edad, que ya se ha puesto en marcha en Madrid, según Emma Mateos, directora de marketing de la empresa que ha inaugurado este jueves la primera casa de apuestas en Madrid.
Los nuevos locales de Madrid también cotejarán el registro de personas que tienen prohibido el acceso a salones de juego, casinos y bingos, algo que no es obligatorio por ley en el País Vasco.
El director de la asociación Azajer opina que las nuevas casas de apuestas no son un problema, porque ya hay 3.000 en Internet, además de 500.000 casinos virtuales, que contaron con medio millón de usuarios en 2007 en España (330.000 asiduos con importantes cantidades de dinero).

"Difíciles de restringir"
Las apuestas on-line, a diferencia del resto de juegos, no pagan impuestos y Marín asegura que son un problema serio porque "la UE no está en la línea de legalizarlas" y son "difíciles de restringir". El psicólogo explica que en Chipre, Gibraltar, Malta, Austria e Inglaterra existen servidores con juegos on-line legalizados, pero en Alemania, por ejemplo, se llega a sancionar la publicidad de esos juegos.
Begoña Alonso, por su parte, cree que las nuevas casas de apuestas son un problema, porque en un local es más fácil apostar que a través de Internet, ya que algunos usuarios no saben manejarse en la red. Pese a ello, ha subrayado, el principal problema sigue siendo "la máquina tragaperras".
Marín cree que los principales beneficiarios del juego son el Estado, las casas de crédito rápido que financian a personas con problemas de juego y los bancos que instalan cajeros en bingos y casinos. En relación con él, no existe alarma social porque es una enfermedad "vergonzante y silenciosa", que sin ayuda externa no se puede curar, concluye Marín.
Diario ADN, Jueves 17 de abril de 2008