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lunes, 20 de diciembre de 2010

El precio de los juguetes varía hasta 11 euros en función del establecimiento

Europa Press
Madrid.- El precio de los juguetes varía hasta once euros en función del establecimiento comercial, con variaciones de precio de hasta un 18% en un mismo artículo, según un estudio elaborado por la Federación de Usuarios-Consumidores Independientes (FUCI).
Dicho estudio se ha llevado a cabo con una treintena de juguetes en Carrefour, Alcampo, El Corte Inglés, Hipercor, Toys'r'Us, Juguetilandia, Poly y Juguettos.
En concreto, la mayor diferencia se encuentra en los videojuegos como el 'Toy Story' para Wii que cuesta once euros menos en uno de los establecimientos analizados.
Según FUCI, las oscilaciones de precio varían en función de la edad a la que van dirigidos. Así, en los juguetes para bebes, preescolar y en los videojuegos es donde se encuentran mayores precios 'gancho', con oscilaciones de hasta casi cuatro euros.
En este sentido, la presidenta de la asociación, Agustina Laguna, advirtió de que los juguetes 'gancho' sirven para atraer a los clientes hacia un producto determinado, aunque puede ser que el resto de artículos estén a precios superiores respecto a otros establecimientos.
También, según el estudio, se observan diferencias importantes de precio en los juegos de mesa para adolescentes, donde el hecho de acudir a un sitio u otro puede suponer un ahorro en torno a un 5%.
Por el contrario, en los juguetes para niñas, muñecas y accesorios y radiocontrol analizados es donde menores diferencias de precio se registran entre establecimientos.
Por ello, recomendó hacer una lista de lo que se necesite y comparar sus precios en diferentes establecimientos como manera de ahorrar lo máximo posible en unas fechas en las que se estima un gasto de 206 euros en regalos y juguetes, un 8% menos que en 2009.
Los madrileños son lo que más gastarán durante la campaña navideña, por encima de la media, con 225 euros, frente a los canarios, los menos derrochadores, que destinarán 186 euros a la compra de juguetes.
EL MUNDO, Lunes 20 de diciembre de 2010

martes, 6 de enero de 2009

El 90% de los juguetes viejos no se reciclará

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE - Madrid -
En el día después de la llegada de los Reyes Magos, muchos juguetes de años pasados dejarán de ser el centro de atención de los niños y serán desechados. Sin embargo, casi ninguno de estos juguetes inservibles se trata de forma correcta como residuo. De hecho, nueve de cada diez se depositarán en vertederos, lo que en el caso de los juguetes electrónicos puede conllevar contaminación, ya que están compuestos por cadmio, mercurio o plomo o contienen baterías y pilas.
Los juguetes electrónicos son, precisamente, los que más han aumentado sus ventas, con un 18% de crecimiento el año pasado. En el caso de las bicicletas, patines o coches en miniatura, los componentes más dañinos para el entorno son acero, cobre y aluminio.
Para evitar que estos metales acaben contaminando ríos y suelos, la Federación Española del Reciclaje pide que no se desechen en los contenedores de basura general, sino que se lleven a los puntos limpios para que se puedan reciclar cada una de las piezas de muñecas, consolas o scalextric.

Reciclado de vidrio
Por otra parte, los españoles han reciclado estas Navidades una media de ocho envases de vidrio por persona, según Ecovidrio, que recuerda que nunca hay que depositar porcelana, cerámica, copas y vasos de cristal ni tapones en los contenedores.
PÚBLICO, Miércoles 7 de enero de 2008
Imagen: Público

lunes, 29 de diciembre de 2008

Seguridad y Juguetes: esto no es un juego

Susana Bermejo
La esperada llegada de los Reyes Magos no está exenta de peligros. Casi todos los juguetes son de importación y, cuidado, muchos están falsificados o no respetan la normativa. Sepa cómo proteger a los más pequeños.
Es el sueño de muchos niños: estar rodeados de juguetes de todo tipo, peluches, muñecos, trenes, automóviles…, y poder destruirlos, desmembrarlos, incendiarlos, hacerlos añicos. Vale que en este caso tiene un fin positivo, pero es fácil imaginar que los técnicos encargados de testar los juguetes para los distintos Institutos de Consumo Europeos pueden dejar en su trabajo que salga el niño que llevan dentro. Son ellos, trabajando para el Instituto Nacional de Consumo o la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) quienes experimentan directamente si lo que cae en manos de los niños esconde algún peligro. Si los juguetes, por ejemplo, están construidos con materiales perjudiciales (quizá porque son falsos o no respetan la normativa establecida) o si contienen partes inflamables o que puedan ingerirse.
Que a menudo los juguetes no son objetos seguros para los más pequeños lo demuestran los datos del último informe del Rapex, el sistema unificado de alerta rápida de la Comisión Europea que posibilita que los consumidores puedan advertir sobre los productos perjudiciales para la salud y la seguridad. Las cifras (las más recientes se remiten al año 2007) hablan claro: el número de productos peligrosos retirados del mercado en Europa ha crecido en un 53 por ciento respecto de 2006, con 1.605 avisos respecto a los 1.051 del año anterior. Las alertas que con más frecuencia llegan a Rapex son las que informan sobre productos destinados a los niños.
Liderando la clasificación del riesgo está China, de donde llega el 80 por ciento de los juguetes europeos. Un mercado que las autoridades de vigilancia controlan muy de cerca, sobre todo después de lo ocurrido el verano pasado, cuando Mattel tuvo que retirar gran parte de los productos fabricados en aquel país: se había encontrado en los barnices un porcentaje de plomo superior a la media.
El riesgo químico representa solamente uno de los aspectos del problema. Los incidentes más recurrentes se deben a la ingestión o a la inhalación de pequeñas piezas del juguete. Pero los peligros no acaban aquí. El informe del Rapex indica que cerca del seis por ciento de las indicaciones relativas a los juguetes tiene que ver con la emisión de un ruido excesivo. Un estudio de hace algunos años, basado en el análisis de 25 juguetes que se pueden adquirir normalmente en el mercado norteamericano (armas falsas, reproductores de discos, instrumentos musicales, silbatos y timbres para bicicleta, imitaciones de electrodomésticos), ha puesto en evidencia que los niveles de energía acústica son muy elevados respecto al umbral de seguridad deseable: variables entre 81 y 126 decibelios a una distancia de 2,5 centímetros del juego y entre 80 y 110 a una distancia de 25. Muy a menudo los juguetes más peligrosos se importan de un modo ilegal, alimentando así a un mercado de precios bajos. Ahorrar en productos destinados a los niños puede costar caro. Las asociaciones de consumidores coinciden con este enfoque. El año pasado, la OCU realizó un muestreo de 29 juguetes adquiridos en jugueterías y bazares para comprobar los niveles de seguridad de éstos. La conclusión fue que 20 de los 29 analizados eran inseguros. Este año, de cara a la campaña de Navidad, la OCU, junto con las organizaciones de Bélgica, Italia y Portugal, ha realizado un estudio sobre la seguridad de los juegos en todo tipo de comercios, no sólo en bazares. En concreto se analizaron 77 juguetes adquiridos en el mercado europeo, de los que 23 provenían de comercios españoles. La conclusión más alarmante es que sólo 43 de ellos pueden considerarse totalmente seguros. De los comprados en España, sólo 11 de 23 no presentan ningún riesgo para los niños.
Respecto a la seguridad de los juguetes, hay una última e importante norma que respetar: evaluar con extrema atención que el juguete esté adaptado al niño que lo recibe. «No hay que dejarse influir nunca por la publicidad», precisa Pino Staffa, presidente de la Asociación Baby Consumers. «De lo que se trata es de orientar la elección hacia juguetes que permiten una intervención activa del niño, escogiendo productos capaces de prestarse a diferentes usos, sugeridos a veces por la fantasía del niño. Y compartir siempre que sea posible con los más pequeños la experiencia del juego, de modo que la supervisión reduzca el riesgo de accidente hasta que sea practicamente nulo
XLSEMANAL, del 28 de diciembre de 2008 al 3 de enero de 2009

lunes, 15 de diciembre de 2008

El roscón de Reyes se salva por los pelos de ser prohibido por la Unión Europea

EFE
El popular roscón de reyes y la sorpresa que esconde en su interior verán pasar de cerca la prohibición en el marco de la nueva directiva comunitaria sobre seguridad de los juguetes, que esta semana aprobará definitivamente el Parlamento Europeo (PE). La tradición de introducir una figurita en la masa, típica en varios países como España y Francia, amenazó de muerte al roscón ante las exigentes medidas para proteger a los niños pactadas por las instituciones europeas, aunque finalmente no tendrá consecuencias para el dulce navideño.
Según la nueva normativa, se prohibirán en la UE todos aquellos juguetes contenidos en productos alimenticios en los que haya que comer el alimento para alcanzar el juguete y en los que éste no esté embalado correctamente. La clave del embalaje "salva" a los conocidos huevos de chocolate que contienen en su interior una pequeña sorpresa, pues ésta va protegida por una cápsula de plástico, algo que no ocurre habitualmente con las figuritas de los roscones. El producto navideño evita la prohibición, sin embargo, por no entrar dentro de la definición de juguete que figura en la directiva, según confirmaron fuentes parlamentarias.
La normativa "bordea el ridículo"
Para el eurodiputado español Ignasi Guardans (Convergencia i Unió), la normativa "bordea el ridículo" porque cae en la "exageración" y sólo responde a la cultura reguladora de algunos países y no "a cómo se educa a los niños en Barcelona o Sevilla, incluso en el caso de los padres más cuidadosos". "Me parece absurdo llegar a una directiva como ésta, que transmite la imagen de una UE ultrarreguladora y alejada de los ciudadanos", explicó Guardans.


20 MINUTOS, Martes 16 de diciembre de 2008

¿Son seguros los juguetes de nuestros hijos?

LUIS MIGUEL DEL BARRIO MADRID
¡Atención, padres, que es Navidad, sí, pero resulta que muchos de los juguetes que se venden en España no son seguros! O al menos no lo son más de la mitad de los que han sido analizados por distintas organizaciones de consumidores europeas con el fin de saber si cumplen todas las condiciones en materia de seguridad. Así lo asegura la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que, tras estudiar 23 juguetes que provenían de comercios españoles, ha detectado que «sólo 11 de ellos no presentan ningún riesgo para los niños». Los demás -es decir, 12 (más de la mitad, por tanto-, presentan «defectos de etiquetado, elementos peligrosos, ruido estridente, sustancias tóxicas...». O sea, que incumplen claramente la ley vigente en España sobre la seguridad de los juguetes, especificada en el real decreto 880/1990, de 29 de junio, por el que se aprueban las normas de seguridad de los juguetes, junto a otro real decreto (el 204/95, de 10 de febrero), por el que se modifica el anterior con motivo de introducir el «marcado CE».
Y toda esta normativa, que ni falta hace decir que es de obligado cumplimiento, se incumple, en fin, aquí y ahora, en tan grave proporción como la ya apuntada. De ahí que la OCU haya decidido informar de todo ello a las autoridades competentes, a las que a su vez exige que incrementen su control en esta materia tan delicada y retiren del mercado los juguetes que puedan poner en peligro la seguridad de los más pequeños.
Aunque bien es verdad que este mismo problema también se padece en otros países comunitarios -de 77 juguetes adquiridos en el mercado europeo, sólo 43 pueden considerarse totalmente seguros, tal y como subraya la OCU-, en este caso, sin embargo, más vale no acogerse al tan socorrido «mal de todos, consuelo de bobos».
No en vano aquí está en juego, y nunca mejor dicho, la seguridad de los niños. Así que ya lo saben: es Navidad, sí, pero los juguetes no son todo lo seguros que deben. De hecho, y según desvelan a ABC fuentes muy cercanas al ministro de Sanidad y Consumo, el Parlamento Europeo está a punto de aprobar (quizás lo haga incluso esta misma semana, desvelan dichas fuentes) una nueva Directiva sobre este asunto, con el fin de terminar de una vez por todas con unos peligros que nunca deberían existir en ningún juguete.
Más vale prevenir que curar
Hasta entonces, se impone de manera urgente un dicho que viene como anillo al dedo: más vale prevenir que curar. Y para ello, además de utilizar el sentido común -algo difícil, bien es verdad, pues ya se sabe que éste suele ser el menos común de todos los sentidos-, conviene no dejarse llevar por los colores y sonidos de la publicidad, y menos de la televisiva, que penetra en las indefensas mentes infantiles al ritmo que marca el anuncio de turno, sin respetar edades ni inocencias.
Al mismo tiempo, hay algo fundamental que, según los expertos en esta materia, nunca conviene olvidar: «Sólo se deben comprar los juguetes que vengan claramente marcados con el etiquetado CE». Además, hay que exigir (...y de paso leer, claro) las instrucciones de uso, que deben venir escritas en castellano, como aconseja Daniel Vega, portavoz de la Unión de Consumidores de España (UCE).
Vega tampoco se olvida de enumerar las siguientes recomendaciones básicas: Si los juguetes vienen envueltos en bolsas de plástico, éstas hay que retirarlas de inmediato para evitar el riesgo de asfixia en el niño; los juguetes eléctricos deben indicar la potencia máxima (pues ninguno puede llevar más de 24 voltios de tensión) y tienen que contar con las medidas adecuadas para proteger de quemaduras y descargas eléctricas a los pequeños; las piezas pequeñas y las partes separables de cualquier juguete destinado a niños menores de 36 meses deben ser lo suficientemente grandes como para que los pequeños no puedan tragarlas; si se opta por un videojuego, conviene comprobar su contenido y la edad recomendada para verlo; hay que guardar cuidadosamente la factura de la compra, y recordar el derecho que todo consumidor tiene para devolver cualquier juguete si éste es defectuoso, si su descripción no corresponde al etiquetado, si no aparece el marcado CE, si no contiene las instrucciones de uso, o, entre otras cuestiones, si carece del asesoramiento para la utilización segura del juguete.
«Juguetes adecuados»
Del mismo modo, el Ministerio de Sanidad y Consumo insiste a su vez en que hay que elegir los «juguetes adecuados», lo que implica que «se debe prestar mucha atención a los datos que figuran en sus cajas o embalajes», sin olvidarse de «la edad recomendada, el sello de la CE, la dirección del fabricante y las instrucciones de uso en castellano».
Asimismo, aconseja comprar «productos que no fomenten roles sexistas ni la violencia», y que sean «educativos y estimulen las capacidades y habilidades creativas». Por último, dicho Ministerio se decanta por los «juguetes realizados con materiales reciclados», o por los que «colaboran con proyectos humanitarios».
Por su parte, la Asociación Pro Derechos Civiles Económicos y Sociales (Adeces) insiste en que, antes de comprar un juguete, debe considerarse la edad del niño, la seguridad y el precio del juguete.
Y precisamente tocante al precio, quizás no esté de más recordar que el ahorro medio en un juguete puede llegar hasta el 20 por ciento, dependiendo del establecimiento en el que se adquiera, según un reciente estudio de la OCU sobre los precios de 42 juguetes en 15 ciudades españolas.
Por lo demás -y sobre todo después de una retahíla tan larga de advertencias-, también es de justicia subrayar que en esta lucha contra los juguetes inseguros hay mucha gente implicada. Gente, sí, responsable y consciente, que por nada del mundo quiere un disgusto de consecuencias no pocas veces dramáticas, según ha podido comprobar ABC al hablar con portavoces autorizados de distintos estamentos sociales y empresariales relacionados con los juguetes. Son, claro está, la gran mayoría, pero bien es verdad que no es oro todo lo que reluce, y de ahí que todos -porque todos somos consumidores- debamos ser cautos y sabios al escoger el juguete adecuado para el niño elegido en la tienda pertinente.

Decálogo esencial e imprescindible
1.No se deje llevar por la publicidad, especialmente la televisiva.
2.No siempre un producto más caro es mejor. Las marcas no deben suponer ninguna razón de peso al comprar un juguete.
3. Compare precios pues la diferencia entre distintos comercios llega al 20 por ciento.
4. Cuidado con los embalajes, y más si son bolsas de plástico.
5. Compre sólo juguetes con etiquetado, que garantiza las exigencias europeas de seguridad.
6. Exija que las instrucciones sean claras y estén en castellano.
7. Los juguetes eléctricos deben indicar la potencia y el consumo.
8. Si el juguete va destinado a niños menores de 36 meses, las piezas pequeñas tienen que ser lo suficientemente grandes como para que no se las puedan tragar.
9. No olvide la edad del niño a la hora de comprar su regalo.10. Guarde la factura, pues tiene derecho a devolver el juguete si éste es defectuoso.

ABC, Lunes 15 de diciembre de 2008

jueves, 26 de junio de 2008

Los juguetes concentran el mayor número de alertas por consumo en España

Cuidado con la infancia. Una pequeña guitarra del Chikilicuatre que se rompe fácilmente, y cuyas piezas pueden ser ingeridas por los pequeños, forma parte del lote de juguetes retirados este a´ño por resultar peligrosos y que representa un 31,5% de las más de 1.000 alertas detectadas en el mercado.
La alarma social generada en los últimos meses por la peligrosidad de varias mercancías destinadas a la infancia, uno de los sectores más vulnerables de la población, ha llevado a las autoridades de Ministerio de Sanidad y Consumo y de la Agencia Tributaria a tomar medidas de vigilancia en las fronteras.
LA GACETA DE LOS NEGOCIOS, Miércoles, 25 de junio de 2008

viernes, 23 de mayo de 2008

Consolas 'tóxicas': Sony, Nintendo y Microsoft aseguran que cumplen las normativas

AGENCIAS
SINGAPUR MADRID
.- Sony, Nintendo y Microsoft señalaron que cumplen las normativas ambientales después de que la organización ecologista Greenpeace les acusase de fabricar sus videoconsolas -Playstation 3, Wii y Xbox 360, respectivamente- con "materiales peligrosos", como PVC (cloruro de vinilo), ftalatos, berilio y bromo, en diferentes cantidades.
Los ecologistas aseguraron que estos productos son una "amenaza tóxica" y que contienen químicos que podrían afectar la memoria y el desarrollo sexual.
"En línea con esos criterios, Sony garantiza en todo el mundo un buen uso de sustancias químicas en sus partes y materiales", señaló Sony Computer Entertainment Inc. en un comunicado. "Estamos avanzando para que sea posible reducir y reemplazar esas sustancias", agregó.
Por su parte, un portavoz de Nintendo comentó que la compañía no esta en posición de comentar las pruebas de Greenpeace, pero agregó: "Lo que podemos decir es que sólo vendemos productos que han aprobado los estrictos criterios de cada país".
Por último, Microsoft dijo, mediante una nota de prensa, que los productos de la compañía "cumplen ampliamente los criterios y normas que apuntan a reducir el impacto ambiental de los electrónicos de consumo".

'Jugando sucio'
Según el informe 'Jugando sucio' de Greenpeace, ninguno de los tres fabricantes superó el examen de los ecologistas, porque se encontraron altos niveles de bromo en los componentes.
Asimismo, en la Xbox 360 y en la PS3, los científicos hallaron materiales con ftalatos, que no están permitidos en los componentes de juguetes y artículos para niños que se venden en la Unión Europea.
En contraparte, los fabricantes han reducido o evitado el uso de determinadas sustancias en algunos materiales de sus consolas. Así, el estudio revela que en la Wii de Nintendo no se encontraron aleaciones de berilio en los contactos eléctricos, y el uso de PVC y ftalatos era limitado. La PS3 de PlayStation contenía algunos ejemplos de circuitos impresos sin bromo y la Xbox 360 de Microsoft utilizaba menos sustancias bromadas en las carcasas.
60 millones de consolas
Kevin Brigden, miembro de la Unidad Científica de Greenpeace, advirtió que existe tecnología disponible para que las empresas diseñen y fabriquen videoconsolas sin utilizar compuestos tóxicos.
Según datos de Greenpeace, el 2007 se vendieron más de 60 millones de consolas y el mercado creció un 14% respecto al año anterior.
"La tecnología ya está disponible para que los fabricantes excluyan a los tóxicos peligrosos de sus diseños y produzcan consolas de juego más limpias", declaró Greenpeace. "Es posible (fabricar) una consola más ecológica y más limpia. No hay excusas para jugar sucio", agregó.
La organización ecologista Greenpeace manifestó que las consolas también contribuyen a la basura electrónica, ya que suelen acabar en basureros inseguros en los países en desarrollo.
EL MUNDO, Viernes 23 de mayo de 2008

domingo, 17 de febrero de 2008

¡Alerta! La retirada de productos peligrosos crece un 57% en 2007

VIRGINIA ZAFRA - Madrid - 16/02/2008
¿Ha recibido alguna vez una notificación del concesionario que le vendió el coche o de la tienda donde compró el ordenador portátil para que pase a cambiar el artículo porque es defectuoso?
Probablemente sí a juzgar por el incremento que se está produciendo en la retirada de productos por ser peligrosos para el usuario o por contener algún fallo de funcionamiento.
El Sistema Comunitario de Intercambio Rápido de Información (RAPEX, por sus siglas en inglés) alertó en los once primeros meses del año pasado de 1.261 productos de alto riesgo que se estaban comercializando en varios países de la Unión Europea. Esa cifra supone un incremento del 57% sobre el año anterior, debido principalmente a que se duplicaron los avisos sobre juguetes, que ya acaparan una de cada tres alertas. En la mayoría de los casos se deben a que contienen más plomo del permitido en la pintura o a que tienen piezas que desprenden fácilmente y con las que los niños pueden ahogarse.
España ocupa en estos avisos y retiradas de productos un lugar privilegiado en Europa. En concreto, la cuarta posición, sólo por detrás de Alemania, Grecia y Eslovaquia y a la par que Hungría.
Del total de artículos de alto riesgo localizados en 2007 –por las compañías o las autoridades–, un centenar eran de empresas españolas, el 8% del total.

Más reclamaciones
El director de Riesgos Industriales de la firma mundial de Consultoría de Riesgos y Correduría de Seguros, Santiago Villarrubia, quita en todo caso algo de hierro al fuerte crecimiento de las alarmas. No es que ahora los productos sean mucho más peligrosos que antes, explica, sino que ahora hay más cultura de la reclamación, más exigencias legales sobre la calidad de los productos y el consumidor es más consciente de sus derechos y está más concienciado. Y en otros muchos casos, es la propia empresa la que decide recuperar una partida de un producto porque no cumple todos susestándares de calidad.
De hecho, si se miran las cifras de retiradas de productos en España el año pasado, se ve que son muy superiores a las de alto riesgo que comunicó el RAPEX. El Instituto Nacional de Consumo –que facilita los datos al organismo europeo– realizó 570 notificaciones de artículos defectuosos en 2007 (un 46% más), en muchos casos comunicadas por las propias empresas.
En lo que va de 2008, esta institución ha realizado ya 70 avisos, de los que 25 han sido sobre juguetes, nueve de artículos para bebés, siete de material eléctrico y cinco sobre vehículos. En estos últimos, destaca el de BMW sobre riesgo de accidente en su vehículo Mini Cooper por problemas en la barra estabilizadora del eje trasero.

Las empresas españolas no hacen planes
La mayoría de las empresas españolas no son conscientes de los riesgos que corren con sus productos ni de los costes a que tendrán que hacer frente en caso de que resulten defectuosos o contaminados. Así lo afirma Villarrubia, quien sustenta su afirmación al señalar que sólo entre un 10% y un 20% de las empresas españolas tienen diseñados planes específicos para retiradas de productos y en el caso de las pymes, mucho menos.
Con lo que sí cuentan buena parte de las compañías es con un seguro de responsabilidad civil, al que en algunos casos —muy pocos— le añaden la cobertura de retirada de productos. Esa póliza adicional, que está muy extendida en otros países europeos, cubre todos los gastos que puede provocar esta contingencia, desde los avisos en prensa, hasta la destrucción del artículo defectuoso, pasando por la recogida.
Los límites medios que ofrecen las aseguradoras asentadas en España fluctuan entre los 150.000 y los 600.000 euros. Para riesgos superiores hay que acudir a los mercados internacionales. Los precios de estos seguros oscilan entre el 0,3 y el 0,5 por mil de las ventas de la compañía. En los tres últimos años se han abaratado entre un 15% y un 20%, pero eso no se ha traducido en más contrataciones.
Eso demuestra, para Villarrubia, un importante problema de concienciación entre la clase empresarial sobre los costes y problemas que provocan las retiradas.
Casos sonados de artículos que perjudican seriamente la salud
1. La multinacional Sony tuvo que retirar 13 millones de baterías de portátiles en octubre de 2006 porque se recalentaban tanto que podían incendiar los ordenadores. La operación le costó 319,2 millones de euros. Ese año, sus beneficios cayeron más de un 68%.
2. La juguetera Mattel quitó del mercado 18,6 millones de piezas en todo el mundo el año pasado, debido a que contenían imanes con los que los niños podían asfixiarse y a que contenían más plomo del permitido. De esos juguetes, más de medio millón se habían comercializado en España.
3. En noviembre de 2005, Ford llamó a revisión a más de 220.000 coches en Estados Unidos por un fallo en la sujeción del tanque de la gasolina. Suzuki y Honda hicieron lo propio con otros 424.000 vehículos por problemas en la transmisión.
4. Bausch & Lomb decidió en mayo de 2006 dejar de comercializar un producto de limpieza de lentes de contacto tras comprobar que su uso podía incrementar el riesgo de contraer una infección fúngica, capaz de causar cicatrices en el ojo y ceguera. Hubo más de un centenar de afectados.
PÚBLICO, Domingo 17 de febrero de 2008

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Los Reyes Magos del siglo XXI vienen de China

Ernesto Villar
Madrid- Dele la vuelta al juguete. Busque en la parte de atrás. O en la referencia del producto, si es que, con un poco de suerte, la tiene. ¿Pone «made in China»? Bienvenido al club. Usted es uno de tantos que, consciente o inconscientemente, han caído ya en la tentación de comprar productos infantiles procedentes del sudeste asiático. Sepa que no es nada original. Siete de cada diez muñecos que se venden en el mundo se fabrican en China, y en España son casi la mitad. La cifra sigue subiendo, también en nuestro país, el «imperio» del juguete. ¿Imperio? Imperio el de China, con su economía imbatible, sus salarios sin competencia y su mano de obra interminable. Millones de dedos cosiendo peluches de sol a sol, vistiendo muñecas, poniendo pilas, ensamblando piezas, ajustando capas de superhéroes, colocando ruedas y fijando todo tipo de accesorios. Enfrente, 200 empresas españolas ejemplares, muchas de ellas familiares, concentradas la mayoría de ellas en torno a un pequeño valle alicantino compuesto por cinco pueblos que, juntos, apenas suman 22 letras, pero que durante años han sido capaces de llenar de ilusión los salones de los niños españoles.
De las fábricas de Ibi, Onil, Biar, Tibi y Castalla, los puntos cardinales del «valle del juguete», saldrán uno de cada cinco muñecos que este 6 de enero dormirán entre una ristra de zapatos de niños, un barreño de agua para los camellos y, con el permiso de la DGT, una copita de licor para Sus Majestades de Oriente. Del Lejano Oriente, para ser exactos. De allí habrán partido ya los Reyes camino de España con una buena parte de sus dromedarios repletos de paquetes en misterioso equilibrio y unas cuantas jorobas libres para cargar, como cada Navidad, a las afueras de Alicante. ¿Dónde está el problema? Muy simple. Que cada vez hay menos hueco libre para los muñecos «made in Spain».
Para entenderlo, bastan algunos datos. En 2006 se vendieron en España juguetes por valor de 1.537 millones de euros, una cifra que este año volverá a crecer. Por primera vez, fueron más los procedentes de China y Japón que los que se fabricaron en España. Y la tendencia es a ir ensanchando la distancia. En sólo un año, los artículos de las fábricas niponas han aumentado un 53%, mientras que los chinos llevan camino de hacerlo en 2007 un 12%. Además, visto con una mayor perspectiva, las cifras no cambian. En una década, las importaciones de juguetes extranjeros se han triplicado. Nuestras exportaciones, por contra, crecieron un 43%.
¿Cómo se responde a semejante desafío? Carmina Moltó, de la empresa juguetera de este mismo nombre, tiene dos recetas: «Invirtiendo en marca, diseño propio y calidad, y ampliando y diversificando la colección». «Todo ello supone un esfuerzo muy importante por parte de los fabricantes de juguetes», añade. El gran problema, sin embargo, es el escaso control que hay sobre estos productos «invasores».
Realmente, no se sabe ni cuántos entran en España, ni cómo, ni por dónde. Y, sobre todo: en qué estado lo hacen. «Los fabricantes españoles nos sentimos desprotegidos ante las copias y la desventaja que supone asumir el coste de cumplir las normas de calidad y seguridad, frente a una gran competencia que no lo hace –se lamenta Moltó–. Estamos siempre en el punto de mira de las inspecciones porque es mucho más fácil el control del que presenta todos los certificados que buscar al que no lleva este control». El problema no es, a su juicio, la ley, sino que no se aplica. «Se deben tomar medidas desde la propia aduana, aumentar el control y exigir los certificados de calidad de todos los productos antes de que entren en nuestro país», concluye.
La realidad parece corroborar, punto por punto, sus quejas. Hace unos días, el ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria, anunciaba la retirada del mercado de 45.000 juguetes peligrosos y la destrucción de otros 12.000. Ocho de cada diez tenían el sello de fabricación en Asia. La lista de amenazas asusta: riesgo de asfixia (59%), lesiones por aristas o roturas (26%), intoxicación (17%), estrangulamiento (4%)... Y lo peor es lo que puede quedar aún desperdigado por las estanterías de algunas tiendas, que el consumidor difícilmente detecta.
Los jugueteros españoles piden igualdad de condiciones. «No tememos a la competencia, puesto que es ley del mercado –afirman en la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ)–, pero lo que denunciamos es que no se controla lo que llega, y con muchos juguetes chinos que compiten en igualdad de condiciones entran también muchos que lo hacen de forma desleal: las falsificaciones, imitaciones y los productos que no cumplen las estrictas normas de seguridad europeas que nuestros juguetes sí cumplen».
El objetivo de estos fabricantes, en muchos casos sin escrúpulos, es reducir los costes para bajar el precio. «El resultado es que las empresas responsables sufren los efectos de esta competencia desleal sobre su competitividad, se desincentiva el diseño y la innovación por la sensación de impotencia de las empresas ante la inundación de copias e imitaciones y se pone en entredicho la imagen del juguete en general cuando hay un problema de seguridad con uno de estos productos-basura», concluyen los jugueteros españoles.
El presidente de la AEFJ, José Antonio Pastor, reparte culpabilidades y deberes entre distintas administraciones. A la Comisión Europea le pide que imponga más sanciones y refuerce el etiquetado «CE». Y a las autoridades españolas, que impulsen la colaboración con China para mejorar el producto en origen, y que supervisen de una vez por todas lo que entra por las aduanas, ya que «en la actualidad el control es prácticamente inexistente».
Las tiendas, el último eslabón antes de llegar al cliente, son plenamente conscientes del terreno que pisan. Ricardo Ortega, director de Marketing de «Toys ‘‘R’’ Us», admite que la llegada masiva de juguetes chinos «es una realidad que no es nueva, porque viene de años atrás, aunque antes no alcanzaba un porcentaje tan elevado». Pero confía en el sello «made in Spain».
LA RAZÓN, Miércoles 26 de diciembre de 2007