jueves, 14 de enero de 2010

A golpes de beneficio fiscal

SARA O. DE URIARTE
El anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible que ha propuesto el Gobierno para favorecer el desarrollo económico está siendo polémico. El episodio más reciente y que ha enfrentado a varios sectores ha sido el referente a las webs de descargas ilegales.
En el apartado de fiscalidad en la vivienda también se proponen cambios que entrarán en vigor en enero de 2011. Se trata de una modificación en los impuestos para reactivar el mercado y absorber el stock.
La medida más importante, y también impopular, consiste en la eliminación de la deducción por la compra de vivienda, decisión que fue tomada antes del verano.
El objetivo es intentar adelantar la decisión de compra de aquellos que pudieran perder la desgravación en el futuro, lo que podría ralentizar el ajuste del sector para desplazarlo en el futuro.
Un ajuste lento
Pese al impulso que se espera que traigan los beneficios fiscales (que obtendrán propietarios, inquilinos en alquiler y aquellos que vayan a reformar su casa), el ajuste inmobiliario tardará en completarse.
Las medidas para liquidar el stock de viviendas por vender y este tipo de cambios regulatorios en el sector pueden servir par estimular el ritmo de ajuste.
Favorecer vivir de alquiler, por ejemplo, permitiría alcanzar una proporción de pisos en alquiler razonable así como una nueva situación similar a la de países de nuestro entorno.
MEDIDAS TRIBUTARIAS.
Compra de vivienda – La deducción por compra de vivienda habitual en el IRPF se elimina para todas las rentas con una base imponible superior a los 24.107 € y se mantiene íntegra para aquellas por debajo de los 17.707 €. También habrá deducción para las rentas incluidas entre estas dos bases, aunque será gradual. Esta modificación afectará a 323.000 contribuyentes, y a través de ella Hacienda dejará de devolver 232 millones de euros anuales.
Alquiler (propietarios) – La reducción en las rentas de arrendamiento, que pasa del 50% al 60% beneficiará a 702.000 propietarios. Hay una reducción de 35 a 30 años en la edad del arrendatario a efectos de la exención del 100% de las rentas de alquiler. Esta medida tendrá un coste de 85 millones de euros.
Alquiler (inquilinos) – Si el arrendatario posee una renta inferior a 17.707 €, se podría deducir el 10,05% de los pagos hasta un máximo de 9.040 €. Aquellos que superen los 24.107 € podrán aplicarse una deducción parcial. Esta medida costará 20 millones de euros.
Reformas en el hogar – Se establece una deducción del 10% para los que acometan obras relacionadas con la eficiencia energética, el uso del agua o la adaptación para personas con movilidad reducida. Las limitaciones de ingresos para poder disfrutarla serán las mismas que en las medidas anteriores. La base máxima anual será de 3.000 €. Además, el límite máximo plurianual por vivienda será de 10.000 €.
UN PRECEDENTE EN EE.UU
Hay varias voces que afirman que el Gobierno podría recular al eliminar la desgravación en 2011. Esta hipótesis se vio confirmada en EE.UU: el Gobierno norteamericano aprobó a principios de año una desgravación de 8.000 dólares para la compra de primera vivienda (con una exención temporal de enero a noviembre de 2009); el Senado aprobó posteriormente la extensión de esta desgravación hasta abril de 2010. La efectividad de estos anuncios depende en gran parte de la credibilidad que le otorguen los compradores.

20 MINUTOS, Jueves 14 de enero de 2010

miércoles, 13 de enero de 2010

Comemos fuera, y cada vez peor

FRANCESCO MANETTO
Comer en casa más a menudo o elegir un menú equilibrado cuando salimos, llenar la cesta de la compra de hortalizas y aceite de oliva, renunciar a picar entre horas, en definitiva, reflexionar antes de realizar cada una de las decenas de acciones cotidianas relacionadas con la alimentación. Se trata de algo más que buenos propósitos para empezar el año. Son unas pautas más que nunca necesarias, en opinión de los expertos, ante las malas prácticas y el suspenso de los españoles en consumo alimentario.
Las alarmas de nutricionistas e instituciones ya han saltado. Mientras la crisis financiera hace mella en los hábitos de compra de las familias medias, los estudios hablan claro. España se está alejando peligrosamente del patrón tradicional de la dieta mediterránea y encabeza las listas de países europeos donde más se incrementa el consumo fuera de casa. Más del 20% de nuestras salidas incluyen al menos una etapa en un bar o "una tapa", de acuerdo a los últimos datos del panel de consumo alimentario que publica el Ministerio de Medio Ambiente. Este observatorio, el más actualizado y completo, calcula que el año pasado "una tercera parte del gasto total en alimentación de los españoles", unos 90.000 millones de euros, se realizó fuera del hogar y que entre finales de 2008 y principios de 2009 se registraron 6.810 millones de "visitas individuales a establecimientos".
Lejos de considerar el consumo extradoméstico como una costumbre insalubre de por sí (se puede comer mejor en un restaurante que en casa, por supuesto), los analistas señalan más bien los hábitos y los inconvenientes que a menudo acompañan este consumo: las prisas, la irreflexión a la hora de pedir o la baja calidad de los productos.
Si entre las causas más frecuentes influye el trabajar lejos de casa, las consecuencias para la salud ya son más que evidentes y, a este ritmo, no auspician nada positivo. "Estos cambios ya nos han pasado factura. Sólo hace falta ver los índices de obesidad [más del 17%, según el INE] en la población", recuerda Susana del Pozo, directora de Análisis de la Fundación Española de Nutrición (FEN).
Se trata de datos preocupantes que se deben, entre otras cosas, a una falsa creencia radicada en la sociedad. "Los españoles creemos comer mejor de lo que en realidad comemos, lo que se convierte en un problema a la hora de convencer a la gente de que tiene que cambiar sus hábitos", apunta Geles Duch, nutricionista y responsable del Grupo de Apoyo Nutricional, entidad barcelonesa que organiza cursos de educación alimentaria, una disciplina que parece cada vez más necesaria si consideramos las conclusiones de la SEN en una valoración del comportamiento alimentario. "La dieta de los españoles se ha modificado notablemente en los últimos 40 años, alejándose del modelo tradicional de la dieta mediterránea, por lo que se deben diseñar estrategias que fomenten la alimentación saludable, comercialización y distribución", señala la investigación. "Todo ello sin olvidar el componente de placer de los alimentos, que se considera clave para mantener o recuperar los hábitos alimentarios".
"Aún es pronto para predecir qué ocurrirá con vistas al futuro
", prosigue Del Pozo, "pero sí es cierto que los profesionales, las administraciones, las asociaciones y los colegios están trabajando para que aumente la formación y la educación, sobre todo entre los más pequeños", para que las futuras generaciones estén más formadas en este ámbito y sean conscientes de lo que supone comer mejor.
Mientras tanto, queda cada vez más claro que en muchos contextos, sobre todo en las grandes ciudades, comer en casa se ha convertido en una excepción. Lo señala también un informe realizado por la consultora Nielsen. España se ha afianzado como uno de los países europeos donde es más habitual pedir un menú en un bar, y sólo es superada por Grecia y Portugal. "La mayoría de los españoles comen en restaurantes varias veces al mes, hasta el punto de que el 58% declara hacerlo como mínimo dos o tres veces". Según el estudio, la comida más frecuente fuera del hogar es el almuerzo, una costumbre que se aleja de la media mundial, ya que internacionalmente se opta sobre todo por la cena.
Se trata de una tendencia que choca sólo en apariencia con el frenazo de consumos debido a la crisis financiera. "En general, cada vez gastamos menos en alimentación. Tradicionalmente, casi el 50% de los gastos familiares se realizaban en este ámbito", explica Víctor J. Martín Cerdeño, economista, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y colaborador del panel de consumo alimentario del ministerio. "Ahora las cosas han cambiado. Uno de los aspectos más interesantes de los últimos años desde el punto de vista social y demográfico es la incidencia en el sector de la alimentación de la nueva configuración de los hogares", cuenta. Y es que los singles o los hogares con doble renta hacen que el mercado se mueva "a distintas velocidades" y que en él "coexistan muchas realidades".
Porque si por un lado ha bajado el gasto tradicional, castigado con toda su fuerza por el seísmo financiero mundial, "por otro se ha ido afianzando un segmento de consumidores más selectos". Es decir, no es nada raro acudir a un establecimiento de comida gourmet y encontrarlo lleno. Paralelamente, los núcleos familiares suelen elegir más productos de marcas blancas frente a las de los fabricantes. "Y todo esto ocurre en uno de los países tradicionalmente más marquistas de Europa", recuerda Martín Cerdeño. Este investigador señala también la inmigración como una de las causas que han revolucionado los mercados y la clásica oferta de productos. "Sólo hace falta entrar en un supermercado para ver géneros de fruta tropical que antes era muy complicado encontrar". Junto al creciente exotismo de la oferta se afianza también su heterogeneidad y asequibilidad. Un supermercado pone al alcance de todo el mundo cantidad de productos apetecibles que nada tienen que ver con la tradicional dieta mediterránea.
Para proteger su legado, hay asociaciones y autoridades que piden su inclusión en la lista de los patrimonios culturales de la Unesco. La barcelonesa Fundación Dieta Mediterránea, además, confirmó recientemente en la publicación británica Public Health Nutrition la tendencia generalizada de los países de la cuenca del Mediterráneo hacia el abandono de los hábitos alimentarios tradicionales. El estudio, que abarca la evolución de los últimos 40 años en 41 países, señala que "España es el cuarto país mediterráneo que más pierde en su dieta, después de Grecia, Albania y Turquía", y concluye que "es fundamental y prioritario preservarla como estilo de vida saludable, en su concepto más amplio, en las sociedades actuales".
Y es que, mientras no faltan estudiosos y médicos que afirman que el concepto mismo de dieta mediterránea es un mito, la simple adaptación a la realidad y a la oferta existente de unas costumbres saludables y del sentido común constituye una opción muy razonable.
La nutricionista Geles Duch, basándose en su experiencia de asesoramiento, recuerda que comer mejor es un reto alcanzable. "Hace unos 50 años, por poner un ejemplo, los alemanes comían mucho peor que España. Pero han hecho muchos esfuerzos por cambiar y, con el tiempo, han logrado mejorar su estilo alimentario", cuenta. En España, en cambio, se ha ido perdiendo el valor de la disciplina alimentaria que marcó a muchas generaciones. "Antes, en las familias se comía lo que tocaba. Ahora es mucho más complicado. Hoy se dan casos de familias en las que si se presentan verduras y pescado para cenar, estos productos son rechazados".
Si no hay fórmulas certeras para corregirnos de cuajo, la solución pasa por la actitud de cada uno. "Mucha gente quiere cambiar", prosigue Duch, "pero resultaría muy complicado volver a la pura dieta mediterránea". Lo más práctico consiste, pues, en amoldar nuestros hábitos alimentarios a la realidad y de la forma más sana posible. "Porque si es cierto que muchos productos son malos, también existen inventos buenos", recuerda. "La venta de algo tan sencillo como las bolsas de ensalada ha llevado a mucha gente a consumirla".
EL PAÍS, Miércoles 13 de enero de 2009
Imagen: El País

lunes, 11 de enero de 2010

Abusar de la "tele" mata

MARÍA VALERIO
MADRID.- Así de simple y así de espeluznante. Cada hora que pasamos sentados delante del televisor aumenta nuestro riesgo de sufrir un evento cardiaco, según una nueva investigación austaliana que añade nuevas evidencias sobre los peligros del sedentarismo. Y aunque el trabajo se centró en el hábito de ver la 'tele', los expertos advierten: cualquier comportamiento que implique pasar varias horas al día sentados pone en peligro nuestra salud cardiovascular.
Porque, como recuerda uno de los autores de este nuevo trabajo que se publica en la revista 'Circulation', David Dunstan: el cuerpo humano fue diseñado para moverse, no para estar sentado varias horas al día. El problema, como reconoce este especialista en Actividad Física del Instituto Baker de Victoria (Australia), es que "un montón de actividades de la vida diaria que requerían estar de pie y moverse se han transformado para que estemos sentados".
Así que, como alertan Dunstan y su equipo, muchos seres humanos se pasan la vida cambiando de una silla a otra a lo largo del día, sin ejercitar ni un sólo músculo. Por eso, en la investigación que acaban de dar a conocer, los riesgos del sedentarismo eran obvios incluso para individuos con un peso normal, independientemente de otros factores de riesgo.
Concretamente, el estudio evaluó a casi 8.000 individuos mayores de 25 años entre 1999 y 2006. En función de sus hábitos televisivos los dividieron en tres grupos: el de quienes veían la 'caja tonta' menos de dos horas diarias, entre dos y cuatro horas al día y, finalmente, quienes lo hacían más de cuatro horas.
Incluso con un peso normal
En esos siete años de seguimiento se registraron 284 muertes en la muestra, 87 por problemas cardiovasculares y otras 125 por cáncer. Y aunque en el caso de los tumores se observó una relación residual con el hábito de ver la televisión, la relación era mucho más clara para los trastornos coronarios.
Frente a los individuos del primer grupo, los investigadores calculan que quienes veían la 'tele' más de cuatro horas al día tienen un 46% mayor riesgo de muerte (por cualquier causa) y hasta un 80% si sólo se tienen en cuenta los fallecimientos por causas cardiovasculares. Hay que tener en cuenta que la media diaria de televisión en países como Australia o Reino Unido es de tres horas; frente a las ocho que se pasan ante la pantalla los estadounidenses o las 3,7 de los españoles.
Por cada hora diaria de televisión, los investigadores calculan que existe un 11% más de riesgo de mortalidad por cualquier causa, y hasta un 18% en el caso de patologías cardiovasculares. Así como un 9% más de mortalidad por cáncer. El peligro se mantuvo incluso después de tener en cuenta otros factores como el colesterol, la tensión, el tabaco, el perímetro de la cintura o una dieta rica en grasas.
"Incluso para alguien con un peso normal, estar sentado varias horas al día tiene una mala influencia en sus niveles de glucosa y de grasas en el organismo", advierte Dunstan para concluir. "Moverse más y más a menudo", puede ser un buen lema para empezar el año, apuntan.
EL MUNDO, Martes 12 de enero de 2010

EE UU amplía la lista de sustancias contaminantes de uso cotidiano

MÓNICA L. FERRADO - Barcelona -
Las autoridades sanitarias de Estados Unidos han ampliado la lista de las sustancias de uso cotidiano que preocupan por su efecto contaminante sobre la población para incorporar 75 nuevos elementos. De esta forma ya son cerca de 300 los compuestos químicos bajo vigilancia por encontrarse presentes en los cuerpos de los ciudadanos procedentes de envases de productos alimenticios o mobiliario de oficina.
Todavía no existe un posicionamiento claro sobre los efectos nocivos de algunos compuestos químicos de los que ya forman parte de la vida cotidiana, como el bisfenol-A, que se encuentra en muchos plásticos, o los retardantes de la llama que utilizan muchos tejidos. Son dos de los 75 compuestos recién incorporados al informe nacional sobre exposición humana a productos químicos, que desde 1999 lleva realizando el Centro para el Control de Enfermedades (CDC) y cumple su cuarta edición. Empezó con 212 productos químicos. Ahora ya se analizan casi 300.
Para realizar el estudio se han recogido muestras de orina y sangre de más de 2.500 estadounidenses repartidos por todo el país, de diferentes sexos y edades. El objetivo es determinar qué productos químicos logran penetrar en el cuerpo de los ciudadanos y en qué niveles. El informe destaca el bisfenol-A o BPA, ya que se encuentra en la orina del 90% de la población. Este producto se utiliza como componente de plásticos de uso común, muchos de uso alimentario, porque los hace más resistentes. Por ejemplo, forma parte del recubrimiento interior de algunas latas y de papeles para guardar alimentos. También se encuentra en cartuchos de impresoras, gafas e incluso en algunos biberones y chupetes.
En Canadá y en California hay un intenso debate para prohibir el uso del BPA, ya que algunos estudios apuntan a que ejerce efectos nocivos. En ratas y ratones se ha demostrado que interfiere en el ciclo hormonal natural, incluso con niveles muy bajos de exposición. El BPA puede actuar como disruptor endocrino, perturbar hormonas del desarrollo, estimular la pubertad precoz, afectar a la fertilidad, aumentar el número de adipocitos (células de grasa), inducir alteraciones precancerosas en las células e incluso favorecer la aparición de problemas de conducta. En el resto de EE UU también se ha debatido sobre la prohibición de este compuesto. En Europa "aún se considera que no hay suficientes conocimientos sobre sus efectos tóxicos", afirma Miquel Porta, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Autónoma de Barcelona y autor del único estudio de este tipo realizado en España, en Cataluña, inspirado en el modelo norteamericano.
El informe también revela que por las venas de casi todos los estadounidenses corre otro grupo de químicos presentes en la mayoría de hogares: los retardantes de la llama. Se utilizan en productos potencialmente inflamables, como tapicerías de sofás o colchones, tejidos para cortinas, en el salpicadero de algunos coches y en la carcasa de ordenadores. El BDE-47 es el retardante con mayor presencia en las muestras recogidas. Se acumula en el tejido graso de los seres humanos y se sospecha que actúan como disruptores endocrinos.
El informe también ha analizado por primera vez la presencia en sangre de mercurio, centrándose en bebés y en mujeres en edad reproductiva, entre 16 y 49 años. En la mayoría, el mercurio se encuentra presente, aunque en niveles diversos.
Otro metal, un tóxico que se puede considerar como un viejo conocido, el plomo, trae buenas noticias porque sus niveles han bajado. Según los datos recogidos entre 1976 y 1980, el 88% de los niños estadounidenses entre uno y cinco años presentaban niveles inaceptables de plomo en sangre, más de 10 microgramos por decilitro de sangre. Actualmente, el porcentaje de niños con niveles preocupantes de plomo en sangre se ha reducido hasta un 1,4%. La dieta, los alimentos y el agua son la principal fuente por la cual el plomo llega a los seres humanos. El estudio observa que se trata de poblaciones más desfavorecidas y que, por lo tanto, existe un claro gradiente social en cuanto a la exposición a este metal. Porta indica que la disminución también se debe a una menor presencia en el aire, sobre todo a raíz de la introducción de la gasolina sin plomo.
En el mundo, sólo Estados Unidos y Alemania realizan estudios de biomonitorización tan exhaustivos, explica Porta. En España, el informe hecho en Cataluña se basó en muestras de sangre y orina de 919 personas. Según sus resultados, todas las personas están contaminadas por al menos tres de los 19 compuestos analizados. Uno de los datos que llaman la atención es que los niveles de DDT (un pesticida que se prohibió en los años setenta) en Cataluña son superiores a los de EE UU. "En España se prohibió en 1977, y 30 años después todavía los encontramos en la sangre de la población, lo que demuestra que todavía está presente en la cadena alimentaria, sobre todo a través de los piensos que consumen los animales. El problema es que el organismo humano no lo excreta", explica Porta.

Menos humo
El informe del Centro del Control de Enfermedades estadounidense (CDC) incluye mejoras en la exposición a contaminantes que ya son viejos conocidos. Destaca la cotinina, el metabolito que se forma en la sangre por la exposición a la nicotina del tabaco. En no fumadores, la presencia de este metabolito ha descendido un 70% en los últimos 15 años, lo que se relaciona con las políticas en ese país para restringir el consumo público de tabaco. "Este tipo de estudios sirven para monitorizar el éxito de las políticas de salud pública, como la ley del tabaco", afirma Miquel Porta, del Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona (IMIM).
Precisamente la nueva ley de salud pública que prepara el Ministerio de Sanidad incluye la necesidad de monitorizar la eficacia de las medidas con estudios como el estadounidense.
Otro metal tóxico relacionado con el tabaco es el cadmio. Un 5% de los mayores de 20 años presentan niveles en sangre superiores a un microgramo, cantidad a partir de la cual se considera que este metal pesado puede ocasionar problemas renales y de densidad ósea. Ser fumador es uno de los principales motivos para acumular niveles tan altos. El informe estadounidense destaca el aumento de la presencia de otro subproducto, las acrilamidas, que se forman al cocinar a altas temperaturas (a más de 120º) alimentos como patatas fritas, y también con el consumo de tabaco.

Las fuentes
- Bisfenol-A (BPA). Se encuentra en la orina del 90% de los estadounidenses. Forma parte de envases de plástico, latas, algunos juguetes y biberones.
- Retardantes de la llama. Se encuentran en más del 60% de las muestras de sangre. Se utilizan como antiinflamables en tapicerías, cortinas y ordenadores. En animales, tienen efectos nocivos sobre las tiroides, el hígado y el cerebro.
- Cadmio. Se encuentra en la sangre de un 5% de la población. Está en la naturaleza; se utiliza en baterías, pigmentos, plásticos y aparece en el tabaco.
- Acrilamidas. Se forman con la cocción de carbohidratos y por la combustión del tabaco. En altas dosis son cancerígenas en animales, causan irritación, problemas reproductivos y nerviosos.
EL PAÍS, Martes 12 de enero de 2010
Imagen: El País

jueves, 12 de noviembre de 2009

Multa histórica de más de 120 millones a las aseguradoras

ABC.es MADRID
El Consejo de la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) ha sancionado a las compañías de seguros ASEFA, Mapfre Empresas/Mapfre Re, Caser, Suiza/Swiss Re, Scor y Münchener con multas que en total suman 120.728.000 €, por la fijación de precios mínimos en el seguro decenal de daños a la edificación entre los años 2002 y 2007, según informa la propia CNC en un comunicado.
El seguro decenal fue establecido por La Ley de Ordenación de la Edificación de 2002 y obliga a los promotores de edificios nuevos destinados a viviendas a contratar un seguro de daños materiales a diez años que cubra los daños con origen en elementos estructurales y que comprometan su resistencia o estabilidad.
El enorme crecimiento del sector de la construcción propició que el mercado de seguros de decenal creciera a la par y, con ello, la competencia en precios. En este contexto de demanda creciente y con el objeto de evitar la caída del precio del seguro decenal a causa de la competencia existente, las principales aseguradoras y reaseguradoras se reunieron durante el segundo semestre de 2001 para establecer un acuerdo de precios mínimos en que se fijaronn los criterios de tarificación del seguro decenal y que serían aplicados tanto a las empresas del cártel como al resto del mercado del seguro decenal
Eliminación de la competencia
El resultado fue la total homogeneidad en las primas de las distintas aseguradoras la eliminación de la competencia. Durante los años en que semantuvo ese pacto, las empresas que formaban parte del cártel se encargaron de vigilar el estricto cumplimiento del acuerdo, de tal manera que, cuando alguna aseguradora infringía las condiciones establecidas, era presionada de manera coordinada por parte del cártel, llegando a labores de boicoteo que consiguieron romper algunas operaciones comerciales ya cerradas.
La CNC considera que este cártel de precios mínimos supone una infracción muy grave de las normas de defensa de la competencia, porque además de su larga duración, ha afectado a todo el mercado de un producto que es de contratación obligatoria para los promotores de viviendas que, además, tienen la posibilidad de trasladar el incremento de este coste al precio final de la vivienda.
Por todo ello, y buscando un efecto disuasorio, la CNC ha decidido multar a las empresas implicadas en el cártel en función del grado de participación en la infracción de esas normas de competencia. Ha sido ASEFA la empresa que tendrá que cargar con una mayor sanción, 27.759.000 euros, seguida por MAPFRE (21.632.000 euros) y Caja de Seguros Reunidos (14.241.000 euros).

Las 10 mayores multas desde 2004
Seguro decenal (2009): 120.728.000 €
Astel/Telefónica (2004): 57.000.000 € Iberdrola Castellón (2007): 38.710.349 €Cajas Vascas y Navarra (2007): 24.000.000 €Abertis (2009): 22.658.863,00 €Iberdrola (2008): 15.400.000,00 €Centrica/Endesa (2009): 15.300.000,00 € Asempre/Correos (2004): 15.000.000,00 €Centrica/Iberdrola (2009): 15.000.000,00 € Transportes Barcelona (2008): 14.940.000,00 €
Mapfre replica que la infracción es «inexistente»
Mapfre ha mostrado su "absoluta discrepancia" con la multa "desproporcionada" que le ha impuesto la Comisión Nacional de la Competencia (CNC), junto a otras cinco aseguradoras por pactar los precios del seguro decenal a la vivienda, una infracción que consideró "inexistente", según ha explicado la compañía en un comunicado.
La aseguradora ha anunciado que recurrirá la multa de 21, 6 millones de euros -120, 6 millones de euros entre las seis compañías- ante la Audiencia Nacional.
ABC, Jueves 12 de noviembre de 2009

miércoles, 11 de noviembre de 2009

La obesidad avanza entre los niños de tres a cinco años

JOAN CARLES AMBROJO - Barcelona -
La obesidad aparece de forma más frecuente a edades más tempranas. Según el estudio Thao, el mayor y más reciente sobre obesidad infantil, un 6,9% de niños de 3 a 5 años es obeso y el 10,2% tiene sobrepeso. "Un dato preocupante porque los porcentajes crecen a medida que la edad aumenta", dice Gregorio Varela, presidente de la Fundación Española de Nutrición, que junto a varias universidades ha colaborado con el Programa Thao Salud Infantil. Las prisas de los padres, el hecho de que a los niños se les lleva en cochecito a todas partes y la pérdida de habilidades culinarias en familia son algunos de los factores que influyen. También la falta de sueño. Dormir poco es un factor que predispone a la obesidad y el sobrepeso, dice Rafael Casas, Director y Coordinador Nacional del Programa Thao.
El estudio se ha efectuado sobre 17.088 niños de 3 a 12 años en base a las mediciones del índice de masa corporal y de la cintura. La muestra corresponde a 24 municipios de Andalucía, Aragón, Baleares, Castilla la Mancha, Cataluña, Galicia y Madrid. El anterior estudio más exhaustivo fue enKid (1998-2000), que ya entonces mostraba que el 13,9% de la población entre 2 y 24 años sufría obesidad. Los resultados de Thao muestran que uno de cada cinco menores sufre exceso de peso, aunque la incidencia es superior entre las niñas.
El informe incluye una encuesta sobre actividad física a 734 niños de 8 a 12 años que revela que el 70% no duerme las 10 horas necesarias.
Frente a la idea tradicional, la raíz del sobrepeso trasciende los hábitos nutricionales: "El gasto energético de los niños está en números rojos por falta de actividad física", dice Varela. Crece el sedentarismo. La encuesta revela que sólo el 40,3% de los niños entre 8 y 12 años va al colegio caminando y la mayoría lo hace en menos de 15 minutos. Para los niños, el recreo es fútbol y baloncesto; las niñas prefieren jugar al escondite o saltar a la comba.
EL PAÍS, Miércoles 11 de noviembre de 2009

lunes, 26 de octubre de 2009

Grasas Trans: la amenaza está en la alimentación industrial

Beatriz Muñoz – Madrid
Se “esconde” en los alimentos más apetecibles que, por norma general, son a su vez los menos saludables. Imagine, por ejemplo, un bollo que rebosa crema o chocolate o un cuenco de palomitas de maíz o patatas fritas. Su apariencia, a la que en contadas ocasiones es casi imposible resistirse, se debe a la presencia de grasas trans en su composición. Isoune Zubieta Satrústegui, dietista – nutricionista del Instituto de Ciencias de la Alimentación (Icaun) de la Universidad de Navarra, explica que “son producto del proceso de solidificación o semi-solidificación de los aceites vegetales aplicados por la industria alimentaria en la preparación, elaboración y procesado de los diferentes productos alimentarios”. Pese a las virtudes que puede tener su empleo en la industria, son muchas las voces que se revelan contra la utilización de estas grasas en la alimentación debido a los importantes riesgos que ejercen sobre la salud.
En esta línea, esta semana se ha presentado el anteproyecto de Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición en el que se fijarán en un dos por ciento el contenido máximo de grasas saturadas o trans que podrán contener los alimentos comercializados en nuestro país. El presidente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), Roberto Sabrido, explica que “según los estudios del consejo de Nutrición de Dinamarca, asumidos por la Organización Mundial de la Salud, (OMS), para que las grasas trans no provoquen un efecto negativo sobre la salud del consumidor, se recomienda que del total de energía que se consuma en un día, el uno por ciento se deba, como mucho, a las grasas trans”. De este modo, y después de que, según Sabrido, “existe mucha evidencia científica de que la ingesta diaria de este tipo de grasas aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares”, España se convertirá en uno de los primeros países, junto con Dinamarca en hacerles frente después de que en Nueva York y California las hayan prohibido por completo.
No fue hasta los años 60 cuando las grasas trans alcanzaron su máximo apogeo y empezaron a formar parte de la industria alimentaria. Si su bajo coste era una baza a tener en cuenta, no lo era menos el hecho de que se llegó a creer que podían actuar como un buen sustitutivo de las grasas saturadas ya que, por aquel entonces, se pensaba que su abuso no era proporcional a un buen estado de salud. Para Javier Montero, médico internista del Hospital USP San Camilo de Madrid, el origen de las grasas trans “es la respuesta de la industria alimentaria a las indicaciones de las autoridades sanitarias de sustituir las grasas animales por las vegetales”. Gracias a este procedimiento. la grasa se vuelve “más estable, aguanta mejor el paso del tiempo y mejora el sabor”, añade. En cualquier caso, Cleofé Pérez – Portabella, supervisora de la Unidad de Nutrición del Hospital Vall d´Hebrón de Barcelona, insiste en que “hoy en día el empleo de grasas trans es una solución de segunda calidad”.
Más sabor.
Uno de sus puntos fuertes es que contienen lo que la industria alimenticia denomina potenciadores del sabor. Las grasas sólidas, como sucede con las trans, “estimulan de una manera más efectiva las papilas gustativas situadas en la boca y crean una sensación más placenteras”, sostiene Montero. Todos los productos en los que están presentes estas grasas llevan la etiqueta de poco saludables y no es de extrañar porque, según Zubieta, “las mayores fuentes alimentarias de ácidos grasos trans son los aperitivos industriales salados y dulces como patatas chips, palomitas de microondas, galletas, productos de pastelería y bollería industrial, helados cremosos, margarinas y alimentos precocinados o preparados y el fast-food”. A modo de ejemplo, Montero recuerda que “150 gramos de patatas fritas poseen siete gramos de grasas trans y un bollo industrial entre cinco y seis. De una forma inocente, en nuestro propio domicilio podemos generarlas si recalentamos en exceso el aceite de oliva en las frituras o si reutilizamos en demasía dicho aceite”.
Riesgos.
Numerosos estudios científicos confirman que “un consumo elevado de grasas trans conlleva un aumento del riesgo de padecer enfermedades de origen cardiovascular al disminuir el colesterol “bueno” o HDL y aumentar el “malo” o LDL”, advierte Montero. Asimismo, también podrían contribuir, según Zubieta, al desarrollo de “enfermedades crónicas incluyendo obesidad, diabetes tipo II y alergias”. Al margen del propio control que pueda tener el consumidor a la hora de prescindir de estos productos por el bien de su salud, lo cierto es que hasta el momento, no existía ningún tipo de control por parte de las autoridades respecto a la cantidad de grasas trans que incluían las empresas alimentarias en la fabricación de sus productos. Ante esta situación, Sabrido defiende que lo que se pretende “es marcar un límite, porque se ha visto que en la medida en que se disminuye su ingesta se reduce, además, la obesidad que a día de hoy y según la OMS, está definida como la primera pandemia no infecciosa del siglo XXI”. Ante esta situación, no queda más remedio que pensar en cómo le puede influir este anteproyecto de ley a la propia industria alimentaria. En palabras de Sabrido, “estamos a la espera de que hagan sus propias alegaciones. No hay que olvidar que en su día ya hizo un esfuerzo muy importante porque ha ido reduciendo considerablemente el número de grasas trans en sus productos. De hecho, el consumo medio en nuestro país, está, en la actualidad, por debajo de la media de la Unión Europea”. El límite que se prevé establecer no sólo se va a instaurar a todo producto que se comercialice en España, sino que “cuando vengan otras empresas extranjeras a vender sus productos aquí, no podrán hacerlo si superan el dos por ciento de grasas trans”. Una vez que este anteproyecto de ley se apruebe por el Consejo de Estado y tras obtener el visto bueno del Consejo de Ministros, se iniciará su trámite parlamentario con el objetivo de que pueda ser aprobado “a finales del primer trimestre del próximo año o a inicios del segundo”, sentencia Sabrido.
Hasta que esta ley entre en vigor, Montero insiste en que “lo que le queda al consumidor es la información personal y la lectura obligada de la etiqueta informativa del producto alimenticio donde deberá buscar la presencia y cantidad de grasa vegetal parcialmente hidrogenada”. Esta misma opinión la comparte Pérez – Portabella, quien añade que “la etiqueta es, a día de hoy, la mejor herramienta que tiene la persona para saber qué contiene lo que va a tomar”. Pero no hay que olvidar, continúa la experta, que “la tecnología actual ha conseguido, por ejemplo, en el caso de la margarina que sean de mejor calidad y tengan menos ácidos grasos saturados y más vitaminas y fitoesteroles”.
Sin embargo, un estudio elaborado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) entre 49 productos procesados, revela que más de la mitad están mal calificados por la presencia excesiva de ácidos grasos saturados. En este sentido. la OCU reclama a los fabricantes que cuiden más la calidad de las grasas que emplean, sobre todo, en alimentos de consumo habitual como sucede con las galletas. Tampoco estaría de más que mejoraran en las patatas fritas y en los aperitivos, aunque sean alimentos que se deban limitar a un consumo esporádico. Por tanto, la OCU insiste en la necesidad de que se declare exactamente de qué grasa se trata porque “el consumidor tiene derecho a esa información, ya que no todos los aceites vegetales tienen el mismo efecto sobre la salud”, sentencian.
Prescindir por completo de estos productos supone, para la gran mayoría, una ardua tarea. Además, no hay que olvidar que también “están presentes de manera natural, aunque en pequeñas cantidades, en la grasa animal de los rumiantes y, por lo tanto, en su carne y en su leche”, advierte Zubieta. En cualquier caso, lo más importante es que su ingesta “no supere los cinco gramos diarios y que el total de las calorías que aporten no supongan más del cuatro por ciento”, insiste Montero. Con este panorama no es de extrañar que expertos de la Universidad de Harvard hayan clasificado a las grasas trans como “el mayor desastre de la industria alimentaria de la Historia”.

Otras vendrán
Miguel Ángel Almodóvar

Las grasas trans, hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas han logrado lo que hace unos pocos años hubiera costado creer: demostrar fehacientemente que son peores que las tan temidas saturadas, de manera que una vez más se cumple el viejo y pesimista refrán de que otras vendrán que buenas te harán. Tan malas, tan obturantes arteriales y tan definitivamente agresivas para el sistema cardiovascular que han hecho tomar conciencia hasta al mismísimo Arnold Schwarzenegger, a quien cabe el honor de haber sido el primer gobernador de un Estado que las prohíbe en la restauración, siguiendo el ejemplo y el camino que inició la ciudad de Nueva York el 30 de junio de 2008, que es fecha a recordar y subrayar. Aquí, que se sepa, se sabe que no se sabe nada respecto a iniciativas similares y las trans siguen campando por sus respetos en bollos, pizzas, palomitas, croquetas, margarinas y demás. De manera que mientras no tengamos un Schwarzenegger o similar, hay que mirar con atención las etiquetas y, si es posible, buscar una alternativa.

“El mejor consejo es reducir su consumo”
Dr. Leandro Plaza
Cardiólogo y presidente de la Fundación Española del Corazón.

¿Hay grasas buenas y malas?
En términos generales, sí. Las grasas saturadas, que tienen muchos ácidos grasos saturados, son las que producen una acción perjudicial, facilitan la aparición de la arterioesclerosis y provocan enfermedad cardiovascular. Sin embargo, las grasas insaturadas, otro tipo de ácidos grasos, son las que principalmente nos protegen de la acción negativa de las grasas saturadas y el colesterol.
¿Dentro de las grasas malas están las trans?
No. Las grasas trans son las que han sido modificadas a partir de los aceites vegetales que, teóricamente, tienen ácidos grasos poliinsaturados con efectos beneficiosos. Sin embargo, por un proceso industrial conocido como hidrogenación se produce la grasa trans, perjudicial para la salud.
¿Por qué se produce este proceso de transformación?
Por dos cosas: porque la grasa vegetal se hace más sólida, se enrancia menos y dura más. En realidad, este proceso se ha estado haciendo durante los últimos veinte años con un buen fin. Al tener la industria la necesidad de bajar el contenido en grasas saturadas que están en las carnes grasas, los embutidos, la yema de huevo y en los productos animales, se cogieron los ácidos grasos, teóricamente buenos, porque son vegetales, y se hizo esta transformación para mejorar el sabor y la duración.
¿Se sabe qué cantidad de ácidos grasos trans poseen los productos que consumimos?
En EE UU se hizo una normativa en enero de 2006, según la cual se obligaba a que las etiquetas de los alimentos incluyeran el contenido de ácidos grasos trans. En Europa se ha aconsejado, pero todavía no es de obligado cumplimiento. Desde la organización que reúne a todas las fundaciones de cardiología de Europa, la “European Heart Network”, estamos tratando de conseguir que el Parlamento Europeo incluya la obligatoriedad de colocar en todos los alimentos elaborados el componente de ácidos grasos trans.
Entonces, ¿habría que disminuirlo o eliminarlo?.
Nuestro consejo es reducir. No se trata de no tomar hamburguesas ni de dejar de tomar yema de huevo que tienen mucho colesterol, sino de ingerir una cantidad aceptable, lógica y moderada. Señalamos, en términos generales, que no se debería tomar más de un gramo de grasa trans al día.
Además del riesgo cardiovascular, ¿existe algún otro perjuicio derivado de las grasas trans?.
Según algunos estudios, pueden retrasar la maduración del cerebro de los niños, sobre todo cuando les llega a través de la leche materna. Otros apuntan a un riesgo de padecer diabetes.

Mi abuela y lo trans
César Lumbreras
Comer un poco de todo, sin abusar”. Ésta es la respuesta que da mi abuela, que va camino de los 109 años, si se pregunta por el secreto de su longevidad. Evidentemente está claro que se necesita algo más, como la genética y las condiciones de su organismo. Pero habrá que reconocerla autoridad en la materia, aunque sólo sea por su larga experiencia. También es verdad que siempre ha sido de poco comer, lo que es un dato a tener en cuenta. Yo me acuerdo de esta frase suya cada vez que se habla de la bondad o maldad de un determinado alimento o grupo de productos, y aplico su máxima, que creo coincide con la que dicta el sentido común. Y este sentido común me dice que, salvo excepciones puntuales o contraindicación expresa, a la mayoría de las personas no nos debe pasar nada por consumir de vez en cuando algún producto que contenga grasas trans, bien sean de origen natural o conseguidas mediante la “química”. El problema llegará si se da un abuso de las mismas, o si nuestro organismo reacciona mal a su ingesta, aunque sea en pequeñas cantidades. En esto de la alimentación, los conocimientos y las técnicas han adelantado que es una barbaridad durante los últimos tiempos. Pro también la confusión.
Recuerdo que hace no muchos años el aceite de oliva era malo, mientras que ahora es todo bondad. Otro tanso se puede decir de los pescados azules. A pesar de ello no creo que nos podamos mantener sólo a base de estos productos.
Al final, no hay que volverse loco. Lo importante es llevar una alimentación variada, equilibrada, sana y en las cantidades justas, todo ello combinado con hábitos de vida saludable.
Vuelvo al principio: “comer un poco de todo sin abusar”.

El control necesario de las grasas más dañinas
José Antonio Vera
No es verdad que no debamos tomar nada de grasa. Al contrario, los lípidos son necesarios para el correcto funcionamiento del organismo. Son tan importantes que hasta un 30 por ciento de las calorías que ingerimos con la dieta deberían proceder de ellos. Pero hay que saber de qué tipo de grasa se trata, pues no todas son iguales Las grasas más frecuentes son las monoinsaturadas (aceite de oliva), poliinsaturadas omega 6 (aceite de girasol), poliinsaturadas omega 3 (aceite de pescado), saturadas (grasas animales), y grasas trans (bollería industrial). Las primeras se consideran saludables, mientras que las dos últimas deben ingerirse con gran moderación. Hubo un tiempo en que se estimó que la saturada era la grasa más peligrosa desde el punto de vista de la salud cardiovascular. Es verdad que la mantequilla, la manteca de cerdo, las carnes rojas, los embutidos y los quesos curados no son recomendables para las personas con problemas de enfermedad cardiaca diagnosticada. Cuando se llegó a esta conclusión en los años setenta, se intentó sustituirlas por las denominadas grasas trans, obtenidas a partir del proceso de hidrogenación de algunos aceites vegetales. La hidrogenación supone manipular la estructura celular de los ácidos grasos. El resultado es la conversión del isómero cis (natural) de los ácidos grasos en un isómero trans (no natural), que se agregan a las reservas de grasa del cuerpo, donde son capaces de producir daños celulares. Desde el punto de vista del consumo, el resultado es que se obtienen una grasa más sólida, estable y con el mismo sabor, lo que facilita su uso industrial, pues hacen que los alimentos sean más duraderos y mejoran el aspecto y el sabor de la comida. Son idóneas para bollos, margarinas, productos precocinados, frituras congeladas, algunas galletas, bizcochos, magdalenas o pasteles envasados, palomitas de microondas, patatas fritas de bolsa, snacks, ganchitos y comida basura en general. El problema es que en los años 90 se demostró que las grasas trans eran aún más nocivas que las animales saturadas: no sólo aumentan el colesterol malo sino que también disminuyen el bueno, amen de engordar más de lo conveniente, disparar los triglicéridos, interferir con la insulina provocando riesgo de diabetes y mermar la capacidad de dilatación de los vasos sanguíneos. Su efecto en el organismo es tal que un gramo por día dispara el riesgo de padecer males coronarios hasta un 20 por ciento. Por eso en algunos países se les ha declarado la guerra, hasta el punto de promover la tolerancia cero. En Estados Unidos, la primera ciudad en prohibirlas fue Nueva York, y California restringirá igualmente su uso en restaurantes a partir de 2010. En el resto de los Estados es obligatorio indicar en los envases cuántas grasas trans llevan. En Europa, sólo Dinamarca ha vedado cualquier alimento que contenga más de un dos por ciento de ellas, aunque en otros países ha comenzado el debate sobres su uso, entre ellos España. En nuestro país actualmente no se detalla la presencia de ácidos grasos trans en las etiquitas de los productos. La única manera de saber las trans que contienen los alimentos es buscando la mención “hidrogenado” o “parcialmente hidrogenado”.
El problema es que al ser grasas sólidas a la temperatura ambiente, están ocultas y los consumidores no tienen modo de averiguar qué cantidad de trans hay. La industria de la alimentación tiende a ocultarlas, de hecho, bajo la etiqueta de “grasas vegetales”, sin especificar qué parte de esos aceites vegetales han sido modificados o hidrogenados durante el proceso de producción. Expertos en salud consideran que el uso de estos ácidos grasos puede limitarse sin efectos significativos en el sabor y el precio de los alimentos. Los responsables de la industria hostelera, sin embargo, ponen el grito en el cielo ante la posibilidad de prohibición que se cierne sobre tales productos, pues consideran que “etiquetar y advertir de sus riesgos es una cosa, y eliminarlos totalmente otra muy distinta, dado que es algo que va más lejos de lo que es prudente y aceptable”. La guerra contra las trans no ha hecho más que comenzar, y sus efectos han llagado ya a Europa y países como España.

A TU SALUD – LA RAZÓN, Domingo 25 de octubre de 2009

jueves, 22 de octubre de 2009

Aprobado el cargador universal de teléfonos móviles

AGENCIAS - Ginebra
La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) de Naciones Unidas, ha dado su aprobación a un cargador que sirva para todos los teléfonos móviles. El anuncio forma parte del proyecto de Acuerdo de Copenhague para mitigar el impacto sobre el cambio climático.
Todos los propietarios de un teléfono móvil podrán así cargarlo en cualquier parte del mundo y se utilizará en todos los teléfonos que se fabriquen en el futuro, independientemente de la marca y modelo. Además de la gran reducción del número de cargadores producidos, la nueva norma reducirá la energía consumida durante la carga.
Con todo ello se prevé un 50% de reducción del consumo de energía durante la carga, la eliminación de 51.000 toneladas de cargadores en desuso, y la consiguiente reducción de 13,6 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero cada año.
EL PAÍS, Viernes 23 de octubre de 2009

Ahorra energía en invierno

SARA O. DE URIARTE
El consumo de energía se dispara en invierno. Ya en otoño las familias empiezan a poner las calefacciones para caldear sus casas. Además hay que contar con que, al acortarse las horas de luz natural, se acude más a la iluminación artificial.
Los hogares españoles consumen una media de 1.600 euros anuales en energía, de los cuales 368 corresponden a la calefacción, 160 al agua caliente. 128 a electrodomésticos y 80 a iluminación, según datos del Ministerio de Medio Ambiente. La cifra restante se va en el consumo de combustible de vehículos.
En EE UU y el resto de Europa, los edificios con sistemas sostenibles están más consolidados que en España. De hecho, allí se establece un tipo de hipoteca distinto en función de la certificación de la vivienda. Y en España, el consumo de energía por hogar se ha incrementado un 11,2% desde el año 2000.
Instalando sistemas de ahorro energético, como calderas de condensación, ventanas con PVC y otros productos, se podría ahorrar entre un 30 y un 40% de consumo energético.
PRODUCTOS SOSTENIBLES
Calderas de condensación – Aprovechan el calor latente del vapor de agua, energía que en una caldera convencional se pierde. El ahorro es del 30% y se reduce la emisión de gases contaminantes. Cuestan entre 1.290 y 2.490 euros.
Automatismos para persianas – Permiten la motorización de las persianas. Pueden incorporar sensores solares crepusculares que ahorran energía, como los de la gama Eco Opciones de Leroy Merlín. Cuestan entre 50 y 300 euros.
Bombas de calor inverter – Alcanzan la temperatura deseada de forma rápida y la mantienen estable. Reducen hasta un 50% el consumo de energía. Este equipo genera un coste al año de 84 euros frente a los 184 anuales de un sistema convencional. Cuestan entre 500 y 600 euros.
Ventanas con marcos especiales – Los marcos de aluminio con rotura de puente térmico y los de PVC conservan mejor el calor y aíslan del frío, lo que permite ahorrar en calefacción. Tienen un precio de 300 euros.
Detectores de movimiento – Encienden las luces de pasillos y otras estancias cuando detectan movimiento y las mantienen encendidas sólo cuando se necesita.
Bombillas de bajo consumo – Duran hasta 10 veces más que las incandescentes y consumen 5 veces menos energía.

20 MINUTOS, Jueves 22 de octubre de 2009

miércoles, 21 de octubre de 2009

Internet y la televisión de pago impulsan el mercado del ocio

RODRIGO G. GÓMEZ - Madrid
La expansión de la banda ancha en los hogares españoles y el aumento de las conexiones a través del móvil serán los dos motores del crecimiento de Internet en los próximos cinco años. La Red será el principal instrumento de la potente industria del ocio y del entretenimiento, un sector que este año moverá en España 21.680 millones de euros (un 16,7% menos que el curso pasado), según el informe Global Entertainment and Media Outlook, elaborado por la consultora PricewaterhouseCoopers (PWC).
Este descenso está provocado por la crisis global y el desplome de la publicidad, pero en su conjunto el mercado de medios de comunicación, ocio y entretenimiento irá al alza. Manuel Martín Espada, responsable de este sector en PWC, avanzó ayer que crecerá a una tasa media anual del 3,8% hasta 2013. Además del acceso a Internet, que aumentará a un ritmo del 13%, otro negocio pujante será el de la televisión de pago, en parte como consecuencia de nuevos hábitos de consumo de los jóvenes.
El informe apunta un avance de la televisión digital terrestre (TDT) de pago, las plataformas multicanal IPTV (a través de Internet), el vídeo bajo demanda y las emisiones en el móvil, mientras que el pago por visión tiende a disminuir. También los videojuegos impulsarán la industria del ocio, con subidas que rondan el 7%. Los juegos para consolas (a través de las tres grandes plataformas: Play Station, Wii y XBox) representarán la parte gruesa del pastel, mientras que los crecimientos más importantes vendrán de la mano de los juegos online y de móvil.
Por contra, seguirán cayendo los de PC. Los autores del informe aseguran que las plataformas de videojuegos será un soporte cada vez más utilizado por los anunciantes. La publicidad se abrirá también camino en las redes sociales y en este caso será casi personalizada.
Peores son las perspectivas para la radio y la publicidad exterior, dos sectores cuya media anual retrocederá en el próximo quinquenio. Los periódicos asistirán a un recorte de las ventas (por debajo de los cuatro millones de ejemplares diarios, según el informe) y verá cómo sus lectores envejecen.
Además, se acelerará la migración de la publicidad impresa a las ediciones digitales de los diarios (en 2008 los anuncios en las cabeceras electrónicas crecieron un 17,2%). A la hora de evaluar el futuro de la prensa de pago en Internet, los responsables del estudio aseguran que "cada editor va a probar modelos que den sostenibilidad a los ingresos" y vaticinan que dispositivos electrónicos como el Kindle tendrán más éxito entre los diarios que entre los libros, debido en parte a que a la disminución del número de quioscos.
Mejores son las perspectivas para la industria del disco y del cine. El primero se recuperará gracias a la distribución digital (a través de Internet y el teléfono móvil) y el segundo remontará de la mano de la tecnología en 3D.
EL PAÍS, Jueves 22 de octubre de 2009