lunes, 26 de octubre de 2009

Grasas Trans: la amenaza está en la alimentación industrial

Beatriz Muñoz – Madrid
Se “esconde” en los alimentos más apetecibles que, por norma general, son a su vez los menos saludables. Imagine, por ejemplo, un bollo que rebosa crema o chocolate o un cuenco de palomitas de maíz o patatas fritas. Su apariencia, a la que en contadas ocasiones es casi imposible resistirse, se debe a la presencia de grasas trans en su composición. Isoune Zubieta Satrústegui, dietista – nutricionista del Instituto de Ciencias de la Alimentación (Icaun) de la Universidad de Navarra, explica que “son producto del proceso de solidificación o semi-solidificación de los aceites vegetales aplicados por la industria alimentaria en la preparación, elaboración y procesado de los diferentes productos alimentarios”. Pese a las virtudes que puede tener su empleo en la industria, son muchas las voces que se revelan contra la utilización de estas grasas en la alimentación debido a los importantes riesgos que ejercen sobre la salud.
En esta línea, esta semana se ha presentado el anteproyecto de Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición en el que se fijarán en un dos por ciento el contenido máximo de grasas saturadas o trans que podrán contener los alimentos comercializados en nuestro país. El presidente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), Roberto Sabrido, explica que “según los estudios del consejo de Nutrición de Dinamarca, asumidos por la Organización Mundial de la Salud, (OMS), para que las grasas trans no provoquen un efecto negativo sobre la salud del consumidor, se recomienda que del total de energía que se consuma en un día, el uno por ciento se deba, como mucho, a las grasas trans”. De este modo, y después de que, según Sabrido, “existe mucha evidencia científica de que la ingesta diaria de este tipo de grasas aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares”, España se convertirá en uno de los primeros países, junto con Dinamarca en hacerles frente después de que en Nueva York y California las hayan prohibido por completo.
No fue hasta los años 60 cuando las grasas trans alcanzaron su máximo apogeo y empezaron a formar parte de la industria alimentaria. Si su bajo coste era una baza a tener en cuenta, no lo era menos el hecho de que se llegó a creer que podían actuar como un buen sustitutivo de las grasas saturadas ya que, por aquel entonces, se pensaba que su abuso no era proporcional a un buen estado de salud. Para Javier Montero, médico internista del Hospital USP San Camilo de Madrid, el origen de las grasas trans “es la respuesta de la industria alimentaria a las indicaciones de las autoridades sanitarias de sustituir las grasas animales por las vegetales”. Gracias a este procedimiento. la grasa se vuelve “más estable, aguanta mejor el paso del tiempo y mejora el sabor”, añade. En cualquier caso, Cleofé Pérez – Portabella, supervisora de la Unidad de Nutrición del Hospital Vall d´Hebrón de Barcelona, insiste en que “hoy en día el empleo de grasas trans es una solución de segunda calidad”.
Más sabor.
Uno de sus puntos fuertes es que contienen lo que la industria alimenticia denomina potenciadores del sabor. Las grasas sólidas, como sucede con las trans, “estimulan de una manera más efectiva las papilas gustativas situadas en la boca y crean una sensación más placenteras”, sostiene Montero. Todos los productos en los que están presentes estas grasas llevan la etiqueta de poco saludables y no es de extrañar porque, según Zubieta, “las mayores fuentes alimentarias de ácidos grasos trans son los aperitivos industriales salados y dulces como patatas chips, palomitas de microondas, galletas, productos de pastelería y bollería industrial, helados cremosos, margarinas y alimentos precocinados o preparados y el fast-food”. A modo de ejemplo, Montero recuerda que “150 gramos de patatas fritas poseen siete gramos de grasas trans y un bollo industrial entre cinco y seis. De una forma inocente, en nuestro propio domicilio podemos generarlas si recalentamos en exceso el aceite de oliva en las frituras o si reutilizamos en demasía dicho aceite”.
Riesgos.
Numerosos estudios científicos confirman que “un consumo elevado de grasas trans conlleva un aumento del riesgo de padecer enfermedades de origen cardiovascular al disminuir el colesterol “bueno” o HDL y aumentar el “malo” o LDL”, advierte Montero. Asimismo, también podrían contribuir, según Zubieta, al desarrollo de “enfermedades crónicas incluyendo obesidad, diabetes tipo II y alergias”. Al margen del propio control que pueda tener el consumidor a la hora de prescindir de estos productos por el bien de su salud, lo cierto es que hasta el momento, no existía ningún tipo de control por parte de las autoridades respecto a la cantidad de grasas trans que incluían las empresas alimentarias en la fabricación de sus productos. Ante esta situación, Sabrido defiende que lo que se pretende “es marcar un límite, porque se ha visto que en la medida en que se disminuye su ingesta se reduce, además, la obesidad que a día de hoy y según la OMS, está definida como la primera pandemia no infecciosa del siglo XXI”. Ante esta situación, no queda más remedio que pensar en cómo le puede influir este anteproyecto de ley a la propia industria alimentaria. En palabras de Sabrido, “estamos a la espera de que hagan sus propias alegaciones. No hay que olvidar que en su día ya hizo un esfuerzo muy importante porque ha ido reduciendo considerablemente el número de grasas trans en sus productos. De hecho, el consumo medio en nuestro país, está, en la actualidad, por debajo de la media de la Unión Europea”. El límite que se prevé establecer no sólo se va a instaurar a todo producto que se comercialice en España, sino que “cuando vengan otras empresas extranjeras a vender sus productos aquí, no podrán hacerlo si superan el dos por ciento de grasas trans”. Una vez que este anteproyecto de ley se apruebe por el Consejo de Estado y tras obtener el visto bueno del Consejo de Ministros, se iniciará su trámite parlamentario con el objetivo de que pueda ser aprobado “a finales del primer trimestre del próximo año o a inicios del segundo”, sentencia Sabrido.
Hasta que esta ley entre en vigor, Montero insiste en que “lo que le queda al consumidor es la información personal y la lectura obligada de la etiqueta informativa del producto alimenticio donde deberá buscar la presencia y cantidad de grasa vegetal parcialmente hidrogenada”. Esta misma opinión la comparte Pérez – Portabella, quien añade que “la etiqueta es, a día de hoy, la mejor herramienta que tiene la persona para saber qué contiene lo que va a tomar”. Pero no hay que olvidar, continúa la experta, que “la tecnología actual ha conseguido, por ejemplo, en el caso de la margarina que sean de mejor calidad y tengan menos ácidos grasos saturados y más vitaminas y fitoesteroles”.
Sin embargo, un estudio elaborado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) entre 49 productos procesados, revela que más de la mitad están mal calificados por la presencia excesiva de ácidos grasos saturados. En este sentido. la OCU reclama a los fabricantes que cuiden más la calidad de las grasas que emplean, sobre todo, en alimentos de consumo habitual como sucede con las galletas. Tampoco estaría de más que mejoraran en las patatas fritas y en los aperitivos, aunque sean alimentos que se deban limitar a un consumo esporádico. Por tanto, la OCU insiste en la necesidad de que se declare exactamente de qué grasa se trata porque “el consumidor tiene derecho a esa información, ya que no todos los aceites vegetales tienen el mismo efecto sobre la salud”, sentencian.
Prescindir por completo de estos productos supone, para la gran mayoría, una ardua tarea. Además, no hay que olvidar que también “están presentes de manera natural, aunque en pequeñas cantidades, en la grasa animal de los rumiantes y, por lo tanto, en su carne y en su leche”, advierte Zubieta. En cualquier caso, lo más importante es que su ingesta “no supere los cinco gramos diarios y que el total de las calorías que aporten no supongan más del cuatro por ciento”, insiste Montero. Con este panorama no es de extrañar que expertos de la Universidad de Harvard hayan clasificado a las grasas trans como “el mayor desastre de la industria alimentaria de la Historia”.

Otras vendrán
Miguel Ángel Almodóvar

Las grasas trans, hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas han logrado lo que hace unos pocos años hubiera costado creer: demostrar fehacientemente que son peores que las tan temidas saturadas, de manera que una vez más se cumple el viejo y pesimista refrán de que otras vendrán que buenas te harán. Tan malas, tan obturantes arteriales y tan definitivamente agresivas para el sistema cardiovascular que han hecho tomar conciencia hasta al mismísimo Arnold Schwarzenegger, a quien cabe el honor de haber sido el primer gobernador de un Estado que las prohíbe en la restauración, siguiendo el ejemplo y el camino que inició la ciudad de Nueva York el 30 de junio de 2008, que es fecha a recordar y subrayar. Aquí, que se sepa, se sabe que no se sabe nada respecto a iniciativas similares y las trans siguen campando por sus respetos en bollos, pizzas, palomitas, croquetas, margarinas y demás. De manera que mientras no tengamos un Schwarzenegger o similar, hay que mirar con atención las etiquetas y, si es posible, buscar una alternativa.

“El mejor consejo es reducir su consumo”
Dr. Leandro Plaza
Cardiólogo y presidente de la Fundación Española del Corazón.

¿Hay grasas buenas y malas?
En términos generales, sí. Las grasas saturadas, que tienen muchos ácidos grasos saturados, son las que producen una acción perjudicial, facilitan la aparición de la arterioesclerosis y provocan enfermedad cardiovascular. Sin embargo, las grasas insaturadas, otro tipo de ácidos grasos, son las que principalmente nos protegen de la acción negativa de las grasas saturadas y el colesterol.
¿Dentro de las grasas malas están las trans?
No. Las grasas trans son las que han sido modificadas a partir de los aceites vegetales que, teóricamente, tienen ácidos grasos poliinsaturados con efectos beneficiosos. Sin embargo, por un proceso industrial conocido como hidrogenación se produce la grasa trans, perjudicial para la salud.
¿Por qué se produce este proceso de transformación?
Por dos cosas: porque la grasa vegetal se hace más sólida, se enrancia menos y dura más. En realidad, este proceso se ha estado haciendo durante los últimos veinte años con un buen fin. Al tener la industria la necesidad de bajar el contenido en grasas saturadas que están en las carnes grasas, los embutidos, la yema de huevo y en los productos animales, se cogieron los ácidos grasos, teóricamente buenos, porque son vegetales, y se hizo esta transformación para mejorar el sabor y la duración.
¿Se sabe qué cantidad de ácidos grasos trans poseen los productos que consumimos?
En EE UU se hizo una normativa en enero de 2006, según la cual se obligaba a que las etiquetas de los alimentos incluyeran el contenido de ácidos grasos trans. En Europa se ha aconsejado, pero todavía no es de obligado cumplimiento. Desde la organización que reúne a todas las fundaciones de cardiología de Europa, la “European Heart Network”, estamos tratando de conseguir que el Parlamento Europeo incluya la obligatoriedad de colocar en todos los alimentos elaborados el componente de ácidos grasos trans.
Entonces, ¿habría que disminuirlo o eliminarlo?.
Nuestro consejo es reducir. No se trata de no tomar hamburguesas ni de dejar de tomar yema de huevo que tienen mucho colesterol, sino de ingerir una cantidad aceptable, lógica y moderada. Señalamos, en términos generales, que no se debería tomar más de un gramo de grasa trans al día.
Además del riesgo cardiovascular, ¿existe algún otro perjuicio derivado de las grasas trans?.
Según algunos estudios, pueden retrasar la maduración del cerebro de los niños, sobre todo cuando les llega a través de la leche materna. Otros apuntan a un riesgo de padecer diabetes.

Mi abuela y lo trans
César Lumbreras
Comer un poco de todo, sin abusar”. Ésta es la respuesta que da mi abuela, que va camino de los 109 años, si se pregunta por el secreto de su longevidad. Evidentemente está claro que se necesita algo más, como la genética y las condiciones de su organismo. Pero habrá que reconocerla autoridad en la materia, aunque sólo sea por su larga experiencia. También es verdad que siempre ha sido de poco comer, lo que es un dato a tener en cuenta. Yo me acuerdo de esta frase suya cada vez que se habla de la bondad o maldad de un determinado alimento o grupo de productos, y aplico su máxima, que creo coincide con la que dicta el sentido común. Y este sentido común me dice que, salvo excepciones puntuales o contraindicación expresa, a la mayoría de las personas no nos debe pasar nada por consumir de vez en cuando algún producto que contenga grasas trans, bien sean de origen natural o conseguidas mediante la “química”. El problema llegará si se da un abuso de las mismas, o si nuestro organismo reacciona mal a su ingesta, aunque sea en pequeñas cantidades. En esto de la alimentación, los conocimientos y las técnicas han adelantado que es una barbaridad durante los últimos tiempos. Pro también la confusión.
Recuerdo que hace no muchos años el aceite de oliva era malo, mientras que ahora es todo bondad. Otro tanso se puede decir de los pescados azules. A pesar de ello no creo que nos podamos mantener sólo a base de estos productos.
Al final, no hay que volverse loco. Lo importante es llevar una alimentación variada, equilibrada, sana y en las cantidades justas, todo ello combinado con hábitos de vida saludable.
Vuelvo al principio: “comer un poco de todo sin abusar”.

El control necesario de las grasas más dañinas
José Antonio Vera
No es verdad que no debamos tomar nada de grasa. Al contrario, los lípidos son necesarios para el correcto funcionamiento del organismo. Son tan importantes que hasta un 30 por ciento de las calorías que ingerimos con la dieta deberían proceder de ellos. Pero hay que saber de qué tipo de grasa se trata, pues no todas son iguales Las grasas más frecuentes son las monoinsaturadas (aceite de oliva), poliinsaturadas omega 6 (aceite de girasol), poliinsaturadas omega 3 (aceite de pescado), saturadas (grasas animales), y grasas trans (bollería industrial). Las primeras se consideran saludables, mientras que las dos últimas deben ingerirse con gran moderación. Hubo un tiempo en que se estimó que la saturada era la grasa más peligrosa desde el punto de vista de la salud cardiovascular. Es verdad que la mantequilla, la manteca de cerdo, las carnes rojas, los embutidos y los quesos curados no son recomendables para las personas con problemas de enfermedad cardiaca diagnosticada. Cuando se llegó a esta conclusión en los años setenta, se intentó sustituirlas por las denominadas grasas trans, obtenidas a partir del proceso de hidrogenación de algunos aceites vegetales. La hidrogenación supone manipular la estructura celular de los ácidos grasos. El resultado es la conversión del isómero cis (natural) de los ácidos grasos en un isómero trans (no natural), que se agregan a las reservas de grasa del cuerpo, donde son capaces de producir daños celulares. Desde el punto de vista del consumo, el resultado es que se obtienen una grasa más sólida, estable y con el mismo sabor, lo que facilita su uso industrial, pues hacen que los alimentos sean más duraderos y mejoran el aspecto y el sabor de la comida. Son idóneas para bollos, margarinas, productos precocinados, frituras congeladas, algunas galletas, bizcochos, magdalenas o pasteles envasados, palomitas de microondas, patatas fritas de bolsa, snacks, ganchitos y comida basura en general. El problema es que en los años 90 se demostró que las grasas trans eran aún más nocivas que las animales saturadas: no sólo aumentan el colesterol malo sino que también disminuyen el bueno, amen de engordar más de lo conveniente, disparar los triglicéridos, interferir con la insulina provocando riesgo de diabetes y mermar la capacidad de dilatación de los vasos sanguíneos. Su efecto en el organismo es tal que un gramo por día dispara el riesgo de padecer males coronarios hasta un 20 por ciento. Por eso en algunos países se les ha declarado la guerra, hasta el punto de promover la tolerancia cero. En Estados Unidos, la primera ciudad en prohibirlas fue Nueva York, y California restringirá igualmente su uso en restaurantes a partir de 2010. En el resto de los Estados es obligatorio indicar en los envases cuántas grasas trans llevan. En Europa, sólo Dinamarca ha vedado cualquier alimento que contenga más de un dos por ciento de ellas, aunque en otros países ha comenzado el debate sobres su uso, entre ellos España. En nuestro país actualmente no se detalla la presencia de ácidos grasos trans en las etiquitas de los productos. La única manera de saber las trans que contienen los alimentos es buscando la mención “hidrogenado” o “parcialmente hidrogenado”.
El problema es que al ser grasas sólidas a la temperatura ambiente, están ocultas y los consumidores no tienen modo de averiguar qué cantidad de trans hay. La industria de la alimentación tiende a ocultarlas, de hecho, bajo la etiqueta de “grasas vegetales”, sin especificar qué parte de esos aceites vegetales han sido modificados o hidrogenados durante el proceso de producción. Expertos en salud consideran que el uso de estos ácidos grasos puede limitarse sin efectos significativos en el sabor y el precio de los alimentos. Los responsables de la industria hostelera, sin embargo, ponen el grito en el cielo ante la posibilidad de prohibición que se cierne sobre tales productos, pues consideran que “etiquetar y advertir de sus riesgos es una cosa, y eliminarlos totalmente otra muy distinta, dado que es algo que va más lejos de lo que es prudente y aceptable”. La guerra contra las trans no ha hecho más que comenzar, y sus efectos han llagado ya a Europa y países como España.

A TU SALUD – LA RAZÓN, Domingo 25 de octubre de 2009

jueves, 22 de octubre de 2009

Aprobado el cargador universal de teléfonos móviles

AGENCIAS - Ginebra
La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) de Naciones Unidas, ha dado su aprobación a un cargador que sirva para todos los teléfonos móviles. El anuncio forma parte del proyecto de Acuerdo de Copenhague para mitigar el impacto sobre el cambio climático.
Todos los propietarios de un teléfono móvil podrán así cargarlo en cualquier parte del mundo y se utilizará en todos los teléfonos que se fabriquen en el futuro, independientemente de la marca y modelo. Además de la gran reducción del número de cargadores producidos, la nueva norma reducirá la energía consumida durante la carga.
Con todo ello se prevé un 50% de reducción del consumo de energía durante la carga, la eliminación de 51.000 toneladas de cargadores en desuso, y la consiguiente reducción de 13,6 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero cada año.
EL PAÍS, Viernes 23 de octubre de 2009

Ahorra energía en invierno

SARA O. DE URIARTE
El consumo de energía se dispara en invierno. Ya en otoño las familias empiezan a poner las calefacciones para caldear sus casas. Además hay que contar con que, al acortarse las horas de luz natural, se acude más a la iluminación artificial.
Los hogares españoles consumen una media de 1.600 euros anuales en energía, de los cuales 368 corresponden a la calefacción, 160 al agua caliente. 128 a electrodomésticos y 80 a iluminación, según datos del Ministerio de Medio Ambiente. La cifra restante se va en el consumo de combustible de vehículos.
En EE UU y el resto de Europa, los edificios con sistemas sostenibles están más consolidados que en España. De hecho, allí se establece un tipo de hipoteca distinto en función de la certificación de la vivienda. Y en España, el consumo de energía por hogar se ha incrementado un 11,2% desde el año 2000.
Instalando sistemas de ahorro energético, como calderas de condensación, ventanas con PVC y otros productos, se podría ahorrar entre un 30 y un 40% de consumo energético.
PRODUCTOS SOSTENIBLES
Calderas de condensación – Aprovechan el calor latente del vapor de agua, energía que en una caldera convencional se pierde. El ahorro es del 30% y se reduce la emisión de gases contaminantes. Cuestan entre 1.290 y 2.490 euros.
Automatismos para persianas – Permiten la motorización de las persianas. Pueden incorporar sensores solares crepusculares que ahorran energía, como los de la gama Eco Opciones de Leroy Merlín. Cuestan entre 50 y 300 euros.
Bombas de calor inverter – Alcanzan la temperatura deseada de forma rápida y la mantienen estable. Reducen hasta un 50% el consumo de energía. Este equipo genera un coste al año de 84 euros frente a los 184 anuales de un sistema convencional. Cuestan entre 500 y 600 euros.
Ventanas con marcos especiales – Los marcos de aluminio con rotura de puente térmico y los de PVC conservan mejor el calor y aíslan del frío, lo que permite ahorrar en calefacción. Tienen un precio de 300 euros.
Detectores de movimiento – Encienden las luces de pasillos y otras estancias cuando detectan movimiento y las mantienen encendidas sólo cuando se necesita.
Bombillas de bajo consumo – Duran hasta 10 veces más que las incandescentes y consumen 5 veces menos energía.

20 MINUTOS, Jueves 22 de octubre de 2009

miércoles, 21 de octubre de 2009

Internet y la televisión de pago impulsan el mercado del ocio

RODRIGO G. GÓMEZ - Madrid
La expansión de la banda ancha en los hogares españoles y el aumento de las conexiones a través del móvil serán los dos motores del crecimiento de Internet en los próximos cinco años. La Red será el principal instrumento de la potente industria del ocio y del entretenimiento, un sector que este año moverá en España 21.680 millones de euros (un 16,7% menos que el curso pasado), según el informe Global Entertainment and Media Outlook, elaborado por la consultora PricewaterhouseCoopers (PWC).
Este descenso está provocado por la crisis global y el desplome de la publicidad, pero en su conjunto el mercado de medios de comunicación, ocio y entretenimiento irá al alza. Manuel Martín Espada, responsable de este sector en PWC, avanzó ayer que crecerá a una tasa media anual del 3,8% hasta 2013. Además del acceso a Internet, que aumentará a un ritmo del 13%, otro negocio pujante será el de la televisión de pago, en parte como consecuencia de nuevos hábitos de consumo de los jóvenes.
El informe apunta un avance de la televisión digital terrestre (TDT) de pago, las plataformas multicanal IPTV (a través de Internet), el vídeo bajo demanda y las emisiones en el móvil, mientras que el pago por visión tiende a disminuir. También los videojuegos impulsarán la industria del ocio, con subidas que rondan el 7%. Los juegos para consolas (a través de las tres grandes plataformas: Play Station, Wii y XBox) representarán la parte gruesa del pastel, mientras que los crecimientos más importantes vendrán de la mano de los juegos online y de móvil.
Por contra, seguirán cayendo los de PC. Los autores del informe aseguran que las plataformas de videojuegos será un soporte cada vez más utilizado por los anunciantes. La publicidad se abrirá también camino en las redes sociales y en este caso será casi personalizada.
Peores son las perspectivas para la radio y la publicidad exterior, dos sectores cuya media anual retrocederá en el próximo quinquenio. Los periódicos asistirán a un recorte de las ventas (por debajo de los cuatro millones de ejemplares diarios, según el informe) y verá cómo sus lectores envejecen.
Además, se acelerará la migración de la publicidad impresa a las ediciones digitales de los diarios (en 2008 los anuncios en las cabeceras electrónicas crecieron un 17,2%). A la hora de evaluar el futuro de la prensa de pago en Internet, los responsables del estudio aseguran que "cada editor va a probar modelos que den sostenibilidad a los ingresos" y vaticinan que dispositivos electrónicos como el Kindle tendrán más éxito entre los diarios que entre los libros, debido en parte a que a la disminución del número de quioscos.
Mejores son las perspectivas para la industria del disco y del cine. El primero se recuperará gracias a la distribución digital (a través de Internet y el teléfono móvil) y el segundo remontará de la mano de la tecnología en 3D.
EL PAÍS, Jueves 22 de octubre de 2009

Cada vez hay más obesidad en España

MARINA TORREGROSA - Puesta a punto

Leo que esta noche, el programa de TVE Comando de actualidad, aborda el tema de la obesidad en España.
Uno de los países abanderados de la cocina sana y mediterránea ha dado la vuelta a la tortilla y está viendo cómo la obesidad se está convirtiendo en una enfermedad cada vez más extendida y preocupante
Actualmente, el 15% de los españoles es obeso y el 37% pesa más de lo que debería. Pero lo peor es mirar hacia el futuro, ya que uno de cada cuatro niños españoles padece obesidad.
La falta de tiempo, las distancias y la "vaguería a la hora de cocinar" que nos permiten los alimentos precocinados, ha hecho que muchos españoles hayan dejado de lado la dieta mediterránea y opten por la comida rápida (muchas veces llamada basura), la bollería industrial...
Todo este tipo de alimentos dan un aporte excesivo de calorías y grasas saturadas a nuestro cuerpo lo que, sumado a que los trabajos son cada vez más sedentarios (horas sentados delante de un ordenador; reuniones en torno a una mesa; acceso al trabajo en coche, de puerta a puerta...) y a lo poco activos que somos en nuestro tiempo libre (tele, vídeo, videjouegos....), dan como resultado el aumento de obesos.
Éste es un problema que está afectando a prácticamente todos los países desarrollados y, a pesar de que los sistemas sanitarios no paran de advertir del peligro del sobrepeso, la tendencia sigue al alza.


20MINUTOS, Miércoles 21 de octubre de 2009

Mercadona retoca su lineal con artículos de marcas líderes

J.C.G/C.LL.- Valencia/Madrid
Mercadona ha readmitido en sus lineales 50 referencias de las casi 1.000 que eliminó a principios de año, cuando el primero grupo de supermercados español acometió una gran reestructuración de su oferta con el objetivo de bajar precios.
De los productos repuestos en los lineales, la mayoría son frescos, especialmente frutas y verduras, una sección que sufrió en enero una brusca transformación al retirar el producto empaquetado y volver a la tradicional fruta a granel. Sin embargo, en algunos casos, ante la demanda de los clientes, ha sido necesario volver a poner la fruta envasada. Es el caso de la granada ya pelada.
En total, Mercadona ha reincorporado en sus lineales 30 referencias de alimentos frescos, mientras que las 20 restantes corresponden a productos envasados de marcas líderes, según señala la compañía, que no precisa cuáles son estos artículos, y que deja claro que “no supone ningún paso atrás en su estrategia de prescindir de aquellos productos poco rentables con el fin último de abaratar la cesta de la compra”.
Se trata de pequeños ajustes que se producen para adaptar la oferta a la demanda de los clientes. Es una labor constante en un grupo de distribución, ya que los gustos de los clientes cambian. Entran unos productos y salen otros”, afirman en la compañía presidida por Juan Roig, que relativiza el número de referencias repuestas, ya que la oferta puesta a disposición del cliente llega a 8.000. “Supone sólo el 0,5% de nuestros estantes”.
Además de recuperar referencias, el grupo de supermercados acaba de lanzar un producto nuevo, que está teniendo una gran acogida entre los clientes: la carne congelada.
La estrategia de eliminar referencias y reducir costes emprendida por Mercadona, que ha revolucionado el sector de la distribución y ha puesto en guardia a los fabricantes, abaratará la cesta de la compra hasta un 17% este año, según las previsiones de su presidente. Esta rebaja supone un ahorro de unos 100 euros al mes para una familia tipo de dos hijos. En total, la bajada en el presupuesto de sus clientes ascenderá a 2.000 millones en 2009.
Una rebaja de precios que ha sido positivamente recibida por los consumidores. Mercadona ha ganado este año 80 clientes por tienda y día; unos 100.000 en toda la red de establecimientos.
El grupo espera ganar este año un 50% menos pese a facturar una cantidad similar a la de 2008 (15.500 millones) y, pese a que el volumen de ventas (kilos y litros comercializados) se incrementarán un 15%.

EL MUNDO, Martes 20 de octubre de 2009

martes, 20 de octubre de 2009

Facua avisa de que algunos concesionarios están negando descuentos del Plan 2000E

EFE
Facua-Consumidores en Acción ha alertado este martes de la existencia de muchas reclamaciones de compradores de automóviles cuyos concesionarios están negándoles los descuentos del Plan 2000E, después de haber firmado contratos en los que les garantizaban estas ayudas.
Facua recomienda a todos los consumidores que se encuentren en esta situación que exijan responsabilidades a los concesionarios e interpongan una reclamación en caso contrario. Según ha informado Facua en un comunicado, el problema deriva de que el Ministerio de Industria ha iniciado la finalización ordenada del Plan 2000E mediante un prorrateo.
Por tanto, desde el día 2 de octubre cada concesionario puede realizar un máximo de operaciones del Plan 2000E, y es probable que a lo largo de estos días algunos ya vayan agotando su remanente y no puedan realizar operaciones adicionales, según Industria.
El precio acordado
Ante esta situación, Facua ha advertido a los usuarios que hayan firmado un contrato de compra de un vehículo que refleje que se acogerán al Plan 2000E de que tienen derecho a que el concesionario le aplique el precio acordado.
Si el concesionario siguió ofertando vehículos acogidos al Plan 2000E pese a haber agotado el cupo de operaciones adjudicadas por el Ministerio, debe asumir sus responsabilidades contractuales con el consumidor, señala la asociación de consumidores. Así, el usuario puede exigir al concesionario que asuma el descuento de 500 ó 1.000 euros que, según el contrato, iba a ser sufragado por el Ministerio y la comunidad autónoma.
El consumidor también tiene derecho, si lo prefiere, a cancelar el contrato basándose en su incumplimiento y recuperar las cantidades abonadas en concepto de señal.


20 MINUTOS, Miércoles 21 de octubre de 2009

Suspenso a los menús escolares

S.C.
MADRID. La presidenta de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU), Isabel Ávila, alertó ayer de que el 65 por ciento de los comedores escolares no cumplen con los principios básicos de una alimentación saludable.
La presidenta de CEACU subraya que “a menor renta, más posibilidades de padecer obesidad existe, debido a que los alimentos considerados óptimos se encarecen frente a la dieta basura”. Así, Ávila destaca que el 41% de los consumidores “están dispuestos a pagar más por los alimentos llamados funcionales” que tienen una introducción muy grande en el mercado español.
Para la máxima responsable de esta confederación de asociaciones, se debería educar a los niños desde la escuela, por lo que considera “fundamental que en los colegios se disponga de información y se facilite el acceso de los niños a las frutas y verduras frescas”.
El doctor Javier Aranceta, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) matiza el dato publicado por la CEACU. “En realidad – comenta el doctor – yo no hablaría tanto de menús poco saludables como de dieta fácilmente mejorable. Es el caso de la mitad de los comedores escolares de nuestro país, en los que habría que mejorar cuestiones como la presentación, los postres, la mejora en la cadena caliente y, seguramente, incluir más veces pescado a lo largo de la semana”.
En esta línea se manifiesta la experta en nutrición Carmen Ibáñez, para quien “es notoria la escasez de verduras y frutas frescas de temporada – siempre más caras – en los menús escolares de nuestro país, en los que además se abusa de los hidratos de carbono y de los postres dulces”, explica Ibáñez.

ABC, MARTES 20_10_2009

La dieta mediterránea, en los huesos

POR SARA CAMPELO
MADRID. Cereales, verduras, legumbres, pescado azul y ríos de aceite de oliva. Saludable, económica y altamente recomendable. La dieta mediterránea es más conocida que seguida, según alertan los expertos. Un estudio publicado por la revista “Public Health Nutrition” elaborado por la Fundación Dieta Mediterránea (FDM) detecta un claro alejamiento de este modelo de alimentación.
Son los países pertenecientes a la Europa Mediterránea los que reflejan una disminución más significativa del índice de adherencia a la popular dieta. El estudio, que analiza el comportamiento alimentario de los últimos cuarenta años y que abarca 41 naciones, destaca que España es el cuarto país mediterráneo que más pierde en su dieta, después de Grecia (el que experimenta un mayor distanciamiento), Albania y Turquía.
Sin embargo – subraya Ana Bach, coordinadora científica de la FDM – mientras que los países de la cuenca han experimentado en los últimos años una variación de la dieta mediterránea, la Europa del norte y otros países del mundo se acercan tímidamente al patrón saludable de este tipo de alimentación”. Así, según el informe, Egipto es el país con más adherencia a la Dieta Mediterránea en los últimos años. Por su parte, países como Irán, Reino Unido, Suecia, Dinamarca y Noruega se aproximan a estos hábitos aunque, con la excepción de Irán, todos siguen estando lejos del patrón alimentario de la Dieta Mediterránea.
Para Ana Bach es prioritario la promoción de la dieta mediterránea “y de un estilo de vida de referencia que ha despertado el interés de científicos de todo el mundo por su contribución a la prevención de enfermedades. El proceso de globalización ha sido también determinante para la extensión de ésta y otras dietas de todo el mundo”.
Los fogones, a régimen
Por su parte, Javier Aranceta, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), anuncia que el cincuenta por ciento de la población española está abandonando la dieta mediterránea. Para Aranceta, los fogones españoles suspenden en los primeros platos “los tradicionales guisos, las legumbres, los cocidos de toda la vida han sido sustituidos por alternativas más rápidas, fáciles y, a veces, hasta más económicas”.
La incorporación de las madres al trabajo y la pérdida de unos hábitos familiares tradicionales influyen en esta tendencia que nos aleja de la buena mesa para caer en la bollería industrial, es exceso de hidratos de carbono y la tentación de los fritos. “La dieta mediterránea exige más esfuerzo, quizá sea unos pocos euros más cara y requiere una labor de planificación a la hora de comprar, pero el beneficio que supone para la salud no tiene precio”, explica Javier Aranceta.
Cada vez en más alto el porcentaje de enfermedades y dolencias relacionadas con déficit nutricionales que pueden ser prevenidas gracias a una dieta saludable. Los alimentos que integran la dieta mediterránea sin ricos en antioxidantes y capaces de prevenir incluso problemas psicológicos como la depresión. Según la revista “Archivos Generales de Psiquiatría Americanos”, la población que tienen una alta adherencia a la dieta mediterránea reduce en un cuarenta por ciento los riesgos de caer en una depresión.
Sin embargo, según los diferentes expertos que participarán en el Salón de la Dieta Mediterránea (22-25 de octubre en Madrid), esta base alimentaria es, además de la más saludable, la más necesaria. “Recuperar la dieta mediterránea – afirma el catedrático de Medicina Preventiva el doctor Lluis Serra Majemes un tema tan importante como puede ser el cambio climático”. El doctor señala que las repercusiones de la pérdida de estos hábitos pueden ser catastróficas “ya que esta dieta mantienen la economía y las tradiciones culturales”.

ABC, MARTES 20_10_2009

jueves, 15 de octubre de 2009

"Mi receta contra la obesidad: no hay alimentos malos"

MARÍA R. SAHUQUILLO
ENTREVISTA: ALMUERZO CON... GEMA FRÜHBECK
Gema Frühbeck tiene el apretón de manos fuerte y la mirada clara. Es una mujer activa. Cree que quien se cruza con ella por los pasillos de la Universidad de Navarra, donde da clases, o por los laboratorios de la clínica, donde investiga, debe de pensar que está loca. Va a todos los sitios corriendo. Sube las escaleras de dos en dos. "Es una costumbre desde que era pequeña. Un día me voy a caer y a romperme la cabeza", dice. Además, va al trabajo en bicicleta. Con tanta actividad es imposible que pase a formar parte de los dos tercios de españoles con sobrepeso. Frühbeck (Madrid, 1965), investigadora clínica en endocrinología y nutrición, es también presidenta electa de la Sociedad Europea para el Estudio de la Obesidad (Easo).
Y como buena experta, entiende de las delicias de la buena mesa. Escoge el restaurante a conciencia. "Es un sitio donde hay alimentos frescos y de temporada. Verás, vamos a comer fenomenal", promete. Allí ya la conocen. Saben, por ejemplo, que prefiere las cosas cocinadas a la sal y con poca o ninguna salsa. Le gustan las cosas sencillas. Pica un poco del aperitivo de salpicón de verduras y explica que muchas veces la clave para no pasarse de kilos no es comer menos, sino qué comer y la forma de preparar los alimentos. "Ésa es una de las cosas más difíciles de hacer comprender a los pacientes", asegura. Frühbeck habla de su trabajo con pasión, explica que la obesidad es un problema social de una magnitud enorme en el que deberían involucrarse el Gobierno, la industria alimentaria y los medios de comunicación. "Es una verdadera epidemia que hay que atajar", afirma.
Charla y los berberechos que el camarero ha dejado sobre la mesa aguardan. Los mira y se da cuenta de que hay que comerlos calientes. Coge uno, y luego otro y otro... La culpa de que estemos compartiendo mesa, cuenta, la tiene la leptina. Fue esta hormona descubierta en 1994 -y que tiene un papel fundamental en la regulación del peso- quien la llevó a dedicarse a la investigación de la obesidad. Aunque reconoce que si no hubiera sido ésa, habría surgido "otra leptina". "Desde que recuerdo he querido ser médico y toda la vida me ha apasionado hacer experimentos". Todavía le encanta meterse en el laboratorio.
Se nota. El tema y la investigación la tienen atrapada. "Falta conciencia de que la obesidad es una enfermedad. Aún se ve como un problema estético. Los hábitos nutricionales deberían estudiarse en la escuela", dice mientras saborea el rape. Muchas familias descuidan algo tan importante como el desayuno de los niños. Frühbeck, por mucha prisa que tenga, nunca prescinde de él. Toma lo que ha bautizado como "el desayuno de los campeones": medio litro de leche con cereales y dos plátanos.
Frühbeck es la primera presidenta electa de la EASO. Pero recalca que no por ser mujer lo ha tenido más difícil en la investigación. En cambio, sí ha percibido cierta discriminación por la edad. Por su juventud. Comenzó un laboratorio a los 33 años.
Frühbeck agita su cabeza rubia y mira fijamente una cereza que, según ha explicado el camarero, viene "directa" del Valle del Jerte. "Están buenísimas", dice. "En España podemos presumir de que hay muy buenos alimentos. Además, no hay alimentos malos. Sólo hay que restringir un poco. Comer bien no es tan difícil".


EL PAÍS, Jueves 15 de octubre de 2009
Imagen: El País