miércoles, 26 de diciembre de 2007

Estafas en la Red por Navidad

POR LUIS MIGUEL DEL BARRIO
MADRID. El fraude denominado «on line» no sólo existe, sino que no deja de aumentar cada día que pasa. La razón es sencilla: «Comprar por internet es cómodo, ahorra dinero y cada vez es más popular», en palabras textuales de la multinacional alemana G Data, líder en seguridad informática y pionera en la protección de los antivirus. «En Navidad -añade dicha compañía-, las cajas registradoras de las tiendas «online» no dejan de abrirse y cerrarse, y esto supone un «boom» no sólo para los proveedores legítimos, sino también para los cibercriminales». No es extraño, por tanto, que la Brigada de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil acabe de lanzar una clara advertencia para que se extreme la precaución durante estas fechas navideñas.

El timo de la estampita
Y es que la media del dinero robado a cada víctima por el procedimiento del fraude «on line» (es decir, el que uno puede sufrir al pagar con una tarjeta de crédito a través de la Red o, por poner otro ejemplo, cuando uno accede a su cuenta bancaria por medio de internet), ya supera a estas alturas los 6.000 euros, o sea, el famoso millón de «las antiguas pesetas», según datos proporcionados por Panda Software, empresa especializada en el desarrollo y suministro de soluciones integradas de seguridad para combatir «virus», «hackers», «troyanos», «spyware», «phishing», «spam»... y, en definitiva, toda esa larga y variada caterva de amenazas que circulan a través de internet, las cuales sin duda pueden resumirse en una palabra que en castellano entiende todo el mundo y encima sin tener que poner tantas comillas: estafa.
Para evitar cualquier fraude de este tipo, Panda Software da nueve consejos que se pueden resumir de la siguiente manera: confirmar que la página web donde se va a realizar la compra se corresponde con la identidad del vendedor; utilizar la Red para buscar referencias en otros lugares, o comentarios de los usuarios, para asegurarse de que la página no es una fachada sin verdadera venta tras ella; no acceder a ninguna página a través de medios indirectos como «links» en correo electrónico o en otras páginas; comprobar que el sitio web en el que se ha entrado es una dirección segura: ha de empezar con https:// (ojo, no se olvide de la letra «s») y debe aparecer un pequeño candado cerrado en la barra de estado de nuestro navegador; haciendo doble clic sobre el candado del certificado digital, aparecen los datos del lugar que se está visitando y de la entidad que lo confirma (verificar que coinciden); enviar todos los datos personales, «e-mail» o números de cuenta, a través del formulario de compra seguro, y nunca por medio de «emails» fácilmente interceptables; utilizar todos los medios de seguridad avanzados que ofrecen las entidades bancarias: tarjetas de compra «online» y seguros de compra; actualizar los programas instalados con los parches de seguridad disponibles, y, por último, tener también actualizada la solución de seguridad.

«Use el sentido común»
Son, en fin, nueve mandamientos que, según Panda Software, evitan las estafas «on line», aunque Iron Port Systems, otro proveedor líder en protección empresarial frente al «spam», virus y «spyware», eleva a diez su lista de consejos, entre los que sobresale el último punto de su decálogo: «Use el sentido común. Si parece «spam» o un fraude de internet, probablemente lo es. Bórrelo».
Por lo demás, ambas empresas coinciden básicamente a la hora de formular los consejos esenciales, al igual que ocurre con las siete recomendaciones que brinda G Data a los usuarios de la Red, a quienes en el séptimo punto les advierte así: «Tras identificarse en una tienda «online», no olvide bajo ninguna circunstancia desconectarse al terminar. De otra forma, las «cookies almacenadas seguirían siendo válidas, con lo que cualquier otra persona podría comprar a continuación con tu usuario, o espiar tus datos privados».
Más información: http://www.nomasfraude.es/



ABC, MIÉRCOLES 26 DE DICIEMBRE DE 2007

Cuatro imputados de Nutra Life por el fraude de los adelgazantes

MARGOT MOLINA - Sevilla - 24/12/2007
El responsable de Nutra Life Internacional, Andrew Benson, y otras tres personas más que trabajan en la empresa con sede en Málaga y que, supuestamente, vende productos adelgazantes fraudulentos han sido imputadas en la Operación Toscana.
Las cuatro personas están imputadas por un delito contra la salud pública y declararon ante la Guardia Civil el pasado viernes, tras la operación del día anterior en la que los agentes del Grupo de Medio Ambiente y Consumo de la Unidad Central Operativa (UCO) se incautaron de 50.000 productos de 30 variedades en un almacén que la firma tiene en Málaga.
Según la denuncia de Facua-Consumidores en Acción, Nutra Life comercializa "medicamentos ilegales que contienen altas concentraciones de triyodotironina, una hormona tiroidea, y de la hormona sexual beta-estradiol, lo que podría ser perjudicial para la salud", apuntó ayer Rubén Sánchez, portavoz de Facua. Además de Benson, ciudadano de origen británico y residente en Mijas (Málaga), los otros imputados son una trabajadora del almacén que la empresa tiene en el polígono industrial El Viso, y otros dos trabajadores del call center en la calle Nicolás Salmerón de la capital malagueña, según Facua. Los cuatro están en libertad a la espera de que les llame a declarar el titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Badajoz. Según fuentes de la UCO, las cuatro personas son los responsables de Nutra Life Internacional y de IMX Internacional Mail Express, otra empresa inscrita en el Registro Mercantil de Málaga desde 1994 y con sede en la misma nave que Nutra Life.
La organización de consumidores advierte que éste es sólo el primer golpe a los llamados productos milagro y que tienen "en el punto de mira" a otras empresas de productos fraudulentos. "Sólo este año desde Facua hemos presentado unas 10 denuncias por publicidad fraudulenta, con muy poco éxito. Pero fue cuando descubrimos que los productos que comercializan son fármacos, tras el análisis que realizó en el pasado julio el Servicio de Bioquímica Clínica del Hospital Virgen del Rocío, cuando lo denunciamos ante la Guardia Civil", explica Sánchez.
La organización de consumidores ha calculado que podrán estar afectadas "decenas de miles de personas e, incluso, cientos de miles". "Han sacado anuncios de páginas completas dos o tres veces por semana en periódicos y revistas de tirada nacional, algo que podría costar un millón de euros, con lo cual sus ingresos tenían que ser mucho mayores y, por tanto, sus clientes deben rondar los cientos de miles", analiza el portavoz de Facua. El precio de los productos oscila entre los 30 y los 130 euros.
"Nosotros hemos comprobado que Nutra Life se registró en 2004, mientras que IMX Internacional está registrada desde 1994, pero desconocemos si IMX se ha dedicado también durante todos estos años a los productos milagro. La empresa ha cambiado de nombre varias veces. De hecho, la Guardia Civil no pudo clausurar la nave de El Viso porque también vendía otras cosas que son legales, como almohadas o libros, para convertirse en millonaria. En 2007 los productos milagro los ha estado distribuyendo Paramarketing", asegura Sánchez.
Facua ha denunciado, sin mucho éxito, a la empresa por publicidad fraudulenta como la que prometía adelgazar "hasta 28 kilos en menos de nueve semanas sin dejar de comer, ni hacer ningún tipo de gimnasia". "Su publicidad cuando se dirigía a las mujeres para perder peso era totalmente denigrante. Presentaban testimonios en los que decían que sus maridos no las deseaban porque estaban gordas y que, tras tomar los productos y adelgazar habían vuelto a ser atractivas", añade Sánchez.

EL PAÍS, lunes 24 de diciembre de 2007

El redondeo de las propinas

CLAUDI PÉREZ 24/12/2007
El café genera un extraño influjo sobre la política. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, fijó su precio en 80 céntimos en un programa televisivo. La réplica de su interlocutor, un agente inmobiliario navarro, ha hecho fortuna: "Eso sería en tiempos del abuelo Pachi". Sólo unos meses después, el café vuelve a las tertulias de la mano del vicepresidente Pedro Solbes. Nadie -o casi nadie- paga dos cortados y deja un euro de propina para el camarero y hasta Solbes reniega de esa boutade, pero no de la idea que subyace bajo la polémica. Porque esas dos anécdotas encierran otras lecturas. Todo el mundo sabe ya lo que cuesta un café (no queda más remedio), pero seis años después de llegar a los bolsillos de los europeos sigue siendo difícil saber cuánto vale exactamente un euro. Y qué efecto provoca sobre los precios.
Hay cierta sensación de estafa en relación al euro. Es evidente que la moneda única ha supuesto grandes ventajas desde su introducción, en 2002. Ha dado estabilidad, ha potenciado la integración económica y ha proporcionado facilidades a la hora de cruzar los Pirineos. Así lo ponen de manifiesto una lista interminable de organismos y los innumerables informes de la Comisión Europea sobre el asunto. Nadie lo pone en duda. Pero en la calle han calado también otras impresiones.
El ejemplo poco afortunado de Solbes ponía de manifiesto hace unos días dos aspectos por los que los análisis sesudos acostumbran a pasar de largo: los consumidores no han interiorizado aún lo que vale un euro; esas 166,386 pesetas son más difíciles de asimilar de lo que al principio parecía. Y a la vez tienen la intuición de que el euro ha sido la excusa para grandes subidas de precios. Las estadísticas de la UE demuestran que esa sensación es quizás algo exagerada. Pero del todo cierta.
La adaptación a la moneda única, que en su día fue más rápida y sencilla de lo que se esperaba, aún colea. Los datos oficiales de la Comisión Europea confirman la tesis de Solbes, que se basa en que los españoles no han interiorizado el valor del euro. Según los datos del Eurobarómetro, uno de cada cuatro consumidores (en concreto, el 27,8%) asegura que compra más porque no sabe exactamente cuánto está gastando. Casi el mismo porcentaje (el 25,9%) compra menos por la misma razón. La conclusión, en fin, "es que ni unos ni otros han asimilado perfectamente la nueva moneda", explica un portavoz del Ministerio de Economía.
No es sólo cuestión de los consumidores. Hay montones de ejemplos que constatan esa conclusión, a medio camino entre la economía, la psicología y la sociología. O la simple facilidad mental. La madrileña calle Serrano costaba 20.000 pesetas en el Monopoly de hace 10 años; con el euro pasó a costar 200 euros. Un euro no vale 100 pesetas, pero para la compañía que comercializa el Monopoly todo es mucho más fácil así. Lo mismo ocurre con empresas de verdad, que en algunos casos no han dudado a la hora de aprovechar que las 166 pesetas y pico por euro suponen un cambio difícil de asimilar, incluso ahora.
El periódico, el pan, las máquinas recreativas costaban 100 pesetas y pasaron a costar un euro de la noche a la mañana con la introducción de la moneda europea. El fenómeno del Todo a 100 se reconvirtió en Todo a un euro. Todo eso por obra del ya famoso redondeo.
El efecto inflacionista entra por los ojos, es una intuición general. Se nota en los precios, pero también hay otras razones que escapan a las puramente económicas. Hay todo tipo de estudios que lo corroboran. Uno de los más curiosos es el de dos profesores de las universidades de Bristol y Verona, que examinaron en 2003 los resultados de un "experimento natural": compararon las limosnas de las iglesias italianas e irlandesas antes y después de la adopción del euro. Y las limosnas aumentaron en ambos países: un 11% en Irlanda, y un 13% en Italia, nada menos. Habrá quien explique ese súbito incremento por las más diversas razones, pero en la literatura económica ese efecto se define como euroilusión.
"Cuando estaba en Bruselas (como comisario de Asuntos Económicos de la UE) decía lo contrario, pero ahora puedo decir que el euro ha tenido un efecto inflacionista. Y que los españoles no hemos interiorizado lo que vale un euro, y eso se ve en bares y cafeterías", argumenta Solbes. Lo que en España y en el resto de Europa es casi una novedad -que los políticos reconozcan esos problemas-, en Italia es un debate tan antiguo como el propio euro. El cambio de la lira italiana tampoco fue fácil: un euro por 1.936,27 liras. Ante las dificultades para la ciudadanía, los políticos italianos han impulsado varias iniciativas para reducir en lo posible esos efectos. Una de las más sonadas fue apoyar la creación de billetes de uno y dos euros, al estilo del billete verde de dólar, justo para que los consumidores valoraran en su justa medida la moneda.
El Parlamento llegó a promover una resolución en este sentido, pero ya ni sus impulsores la apoyan. María Badía, eurodiputada del grupo socialista, defendió en su día los billetes de baja denominación. "Es evidente que la gente no da el mismo valor a las monedas que a los billetes, y esa medida tendría sus ventajas. Pero tampoco demasiadas. Habrá que esperar una generación para que todo el mundo tenga claramente asimilado el valor real del euro", explica. Ignasi Guardans, eurodiputado catalán del grupo liberal demócrata, es más tajante. En su día no estuvo de acuerdo con la creación del billete azul de un euro. "El debate que ha introducido Solbes es necesario. La gente ha perdido la noción exacta de lo que gasta. Comparto esa inquietud, pero el remedio no es el billete de un euro, que complicaría aún más las cosas al comercio", sostiene.
Lo curioso es que también hay quien impulsa medidas en sentido contrario. Existen iniciativas para eliminar las monedas de uno y dos céntimos de euro, con el mismo argumento de que complican en exceso la gestión del comercio. Más de la mitad de los españoles son partidarios de esa medida, que el Banco Central Europeo descarta con el argumento habitual: sería claramente inflacionaria.
La polémica, como es habitual en estos casos, surge aprovechando una oportunidad. La inflación española se ha disparado en los dos últimos meses, hasta el 4,1% en noviembre. Especialmente en el caso de los alimentos, con una subida superior, del 7,4% interanual. El caso de algunos alimentos elaborados es especialmente sangrante. La leche ha subido un 30% en un año. El pan, un 14%. Competencia investiga posibles amaños en los precios y el Gobierno alerta de nuevas subidas, como consecuencia de la especulación en los mercados internacionales, que ha disparado el precio de los piensos y de las materias primas. Pero entre las explicaciones, los consumidores se quedan con la apertura de esa investigación de Competencia.
Además del redondeo y la difícil asimilación de la nueva moneda y el cambio en pesetas, la Comisión Europea ha alertado de las consecuencias del fenómeno de la ilusión monetaria. Bruselas destaca que en muchos casos se trata de una percepción exagerada. La introducción del euro supuso aumentos de precios por encima de lo normal "en diversos artículos pequeños que compramos con gran frecuencia", reconoce un documento de la Comisión. Pero la subida anual de los precios se ha situado invariablemente entre un 2% y un 4% desde la introducción del euro, porque la mayoría de los productos que forman parte del índice de precios de consumo (IPC) no sube tanto como las compras diarias: el café, el billete de autobús, esas cosas. Según los expertos, el impacto del euro sobre los precios ha sido moderado y su incidencia sobre la tasa de inflación transitoria, reducida a 2002 y 2003. Pero los consumidores no lo ven así. Nunca lo han visto así. Su percepción de las subidas ha sido desde el primer momento muy superior a la inflación real.
El Gobierno español y el resto de Ejecutivos en toda la Europa del euro se gastaron fortunas para convencer a los consumidores de que dejaran de pensar en pesetas y se adaptaran a la nueva moneda. Eso no ha sucedido, o sólo en parte. Así lo sugieren Solbes y los académicos. "Puede que no haya acertado con el ejemplo, que tal vez sea demasiado exagerado. Pero es cierto que no se ha interiorizado el valor del euro. Y se dejan propinas en el restaurante que antes no se dejaban. Es difícil poner ejemplos, pero no hay más que pensar en lo que antes dejaba uno en pesetas al taxista. Aunque lo curioso de todo esto es que las propinas no inciden en la inflación, o apenas inciden", sostiene Antonio Argandoña, profesor de la escuela de negocios IESE.
Las estimaciones del Banco de España cifran el redondeo en un incremento de precios del 0,5% en los primeros años del euro. En todo caso, "una cuantía menor a la percibida por los consumidores y de carácter transitorio", según la institución. En la misma línea se han expresado siempre el BCE y la Comisión Europea, interesados en publicitar los indudables efectos positivos de la introducción del euro. Pero el propio Banco de España reconocía en 2004 que los consumidores "consideran que la introducción del euro supuso un aumento considerable de los precios de consumo, mientras que las empresas declararon no haber llevado incrementos extraordinarios a sus precios".
Rafael Pampillón, del Instituto de Empresa, asegura que la inflación "no tiene nada que ver con propinas o redondeos", sino con el gasto. "Los españoles y el propio Gobierno estiran más el brazo que la manga. Es la fuerte demanda la que tensiona los precios. Pero es evidente que hay una percepción generalizada de que la inflación es mayor que la que aparece en los datos oficiales", abunda.
La mayor parte de las organizaciones de consumidores rebaten a Solbes. La OCU y la Ceaccu defienden que la población tiene muy interiorizado el valor del euro. Sólo Facua cree que el vicepresidente tiene parte de razón: "El euro nos traslada una falsa sensación de barato y lleva a comprar más", según esta organización. Todos ellos reprochan al Gobierno que sea un mero espectador ante la escalada "desproporcionada" de precios, que el Ejecutivo atribuye a factores que escapan a su control.
Exagerado o no, lo cierto es que Solbes se ha colado en las tertulias. Vicente, camarero en una cafetería de Madrid, enseña el bote de las propinas. Mayoría abrumadora de monedas de 10 y 20 céntimos y "bastante cobre", dice en referencia a las piezas de hasta cinco céntimos. "Con un euro por cada dos cafés el dueño se pondría detrás de la barra y se acabaría la lucha de clases", añade con sorna mientras sirve el café de turno, cuyo precio ha dejado viejo el redondeo: 1,20 euros del ala.
EL PAÍS, lunes 24 de diciembre de 2007

martes, 25 de diciembre de 2007

Inflación y hábitos de consumo en España

Carlos Maravall es responsable de Economía Española de AFI.
Ejemplos paradigmáticos que presenten la economía como lo que es, una ciencia social, no abundan. En general, es difícil ver el comportamiento de los individuos detrás de un número. Pero hay excepciones y la inflación en España es un caso ejemplar: el diferencial con el área euro refleja el comportamiento de sus ciudadanos. Y los retrata, quizás, no exactamente como ellos mismos quisieran ser vistos.
Con cada ir y venir de la inflación en España se sacan del armario los vicios estructurales de nuestro país disfrazados con nuevos modelos. Si bien el actual repunte del diferencial con Europa viene determinado en gran medida por los alimentos elaborados, el diferencial constante se debe a un sector servicios (o no comerciable) donde hay poca competencia y una dependencia excesiva del transporte por carretera que acaba por trasladar los incrementos del crudo en los precios de los bienes y servicios que forman parte del IPC.
Sin embargo, decir que el sector servicios es particularmente inflacionista en España comparado con la eurozona le deja a uno un poco como estaba (¿qué puede hacer al respecto?). También al gobierno central: las competencias en materia de comercio minorista han sido descentralizadas hace tiempo y se tiene que ver el uso que darán las empresas de distribución a las inversiones de transporte ferroviario que se están realizando. Ante tal panorama todo lo que un ciudadano bien informado parece poder hacer es esperar y ver el día en que tales cambios cuajen en la generación de precios en España.
El caso es que se puede ahondar un poco más en la dinámica de la inflación española, pues refleja no sólo las carencias reformistas de nuestros políticos, sino también los hábitos de consumo (léase vicios y debilidades) nacionales. Y estos son un tanto específicos de España.
En concreto, la partida Restauración colectiva (definida por restaurantes, cafés, comedores y establecimientos similares) pesa un 13,5% en el IPC armonizado de España frente al 4,2%, 5,8% y 8,6% que pesa en Alemania, Francia o Italia, respectivamente (países, estos últimos, considerados con hábitos de vida mediterráneos).
Hemos mejorado, hace dos años pesaba un 14,3%, pero todavía le dedicamos más recursos que otros (recordemos que la ponderación proviene de la encuesta de presupuestos familiares, que refleja los gastos medios de cada hogar).
Ello se compagina con que, independientemente del ciclo económico, de quien gane o pierda las elecciones, su aportación al diferencial con la Unión Económica siempre es positiva: ahora en concreto de 4 décimas porcentuales (sólo superada por los alimentos). No está mal. Por ello, quizás la siguiente vez que uno sienta ganas de tomarse unas tapas y comentar lo cara que está la vida, debiera reflexionar: el dueño del bar también sabe cuán agradable es hacerlo.
EL PAÍS, miércoles 26 de diciembre de 2007

La economía de la media ración

Ernesto Villar
Madrid- Si usted es de los que aún no se ha dado cuenta de que la vida se ha puesto muy cara, haga la prueba del algodón. Acuda mañana a hacer la compra al súper de la esquina con un presupuesto en el bolsillo idéntico al de hace exactamente seis años. Descubrirá que por el mismo precio recibe la mitad del pan, la leche, los espaguetis o el suculento chuletón de buey que le dieron entonces, que la bolsa de naranjas es sensiblemente más pequeña y que la bandeja de tomates tiene tres o cuatro piezas menos. Ah, y que existen, quién lo iba a decir, las docenas de ocho huevos. Realmente, cuatro huevos, y mucho más, es lo que la cesta de la compra de los españoles se ha dejado por el camino por obra y gracia del euro y de la locura inflacionista de los últimos meses.
Las estadísticas no mienten. LA RAZÓN ha calculado la subida experimentada en estos seis años a partir de los precios suministrados por una conocida gran superficie, las asociaciones de consumidores y, sobre todo, la cesta de la compra tipo elaborada en 2002 por el anterior Gobierno, que el actual, por cierto, se guarda muy mucho de exhibir. Los datos son desalentadores. Inflación real o «percibida» En su conjunto, el carrito de la compra se ha encarecido en este tiempo un 27%, una cifra que es espectacular en los alimentos frescos (¡33,7%!) y algo más contenida en los envasados (20%). La guinda se la llevan las frutas, las verduras y algunos tipos de carne, así como productos como las anchoas, los espaguetis o el atún claro en aceite, que cuesta hoy un 111% más. Lo peor es que estas cifras no recogen el redondeo previo que hubo al pasar de la peseta al euro, que en algunos artículos fue especialmente sangrante, y que agranda aún más la diferencia. O las subidas anunciadas para enero en una buena gama de productos.
Después de semejante atraco, por cierto, ¿qué le cuesta a usted dejarle un euro de propina al camarero? Está claro que ni la teoría de la «europropina» del vicepresidente Solbes ni la «operación Conejo» emprendida por el Gobierno para evitar que el IPC se dispare esta Navidad han logrado desviar la atención de lo importante: que sufrimos una inflación de productos básicos impropia de un país como el nuestro. «Si se desagregara la cesta de la compra del resto de productos tendríamos algunos meses la inflación de países en vías de desarrollo, porque sólo el resto de artículos logran contenerla», afirma Fernando López Romano, de la asociación de consumidores Ceaccu. Y los clientes lo saben.
Esto explica, por ejemplo, que el ministro de Economía de turno tenga menos credibilidad cuando da los datos del IPC (el último, del 4,1%) que Magdalena Álvarez cuando habla de los plazos del AVE. Es lo que los expertos denominan «inflación percibida», y que Juan Iranzo, director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE), explica de una forma que no puede ser más gráfica, citando, ni más ni menos, que a su suegro: «Cuando le digo que la inflación es del 4% me responde: ??Cómo se nota que no vas a la compra??». «La gente tiene la sensación de que la inflación es muy superior a la oficial porque lo que más ha subido son los productos de primera necesidad y de consumo diario, que generalmente paga con dinero, no con tarjeta. Se da cuenta de que se han encarecido la gasolina, el pan, la leche, la carne o el pescado, pero no percibe si le bajan la luz o el teléfono, o si compra una tele por la mitad de precio que hace diez años, porque es un gasto extraordinario que paga a plazos». ¿Puede traducirse esto en un freno del consumo? «Podría ocurrir, pero lo que sí está claro es que condiciona la revisión de las salarios, porque la presión para elevarlos es mayor», sentencia Iranzo. Por cierto, hay margen para ello: los sueldos han subido desde 2002 un 19%, ocho puntos menos que la compra.


LA RAZÓN, Domingo 23 de diciembre de 2007

La Unión Europea busca facilitar la oferta de hipotecas transfronterizas

Miguel Ángel Valero
Madrid. La Comisión Europea ha identificado, tras un trabajo de investigación que se ha prolongado durante los últimos cuatro años, los obstáculos que impiden la creación de un mercado único hipotecario.
El Libro Blanco del Crédito Hipotecario, presentado el pasado 19 de diciembre y que recoge todo el proceso de consulta y de investigación realizado por el Forum Group e iniciado por la Comisión Europea a principios de 2003, señala que, para conseguir un mayor grado de integración, “se ha de facilitar la oferta de crédito transfronteriza y garantizar, y por tanto no restringir, una amplia gama de mecanismos de refinanciación para así mejorar la diversificación del riesgo y los costes de financiación de las entidades”. Otra de las recetas del Libro Blanco del Crédito Hipotecario elaborado por la Comisión Europea es que “se ha de aumentar la diversidad de los productos, eliminando los obstáculos económicos y legales que impiden la oferta de determinados préstamos en los distintos países”.

Más confianza
Al mismo tiempo, la Comisión Europea plantea que “se debe perseguir el aumento de la confianza del consumidor a la hora de escoger un préstamo de una entidad de crédito extranjera”. “Para ello, se hace necesario que, en el proceso de contratación, la información sea clara, correcta, completa y, sobre todo, comparable”, insiste el trabajo de investigación de la Comisión Europea. Por último, “se han de impulsar iniciativas para facilitar la movilidad del consumidor” en cuanto a créditos hipotecarios se refiere.

Recomendaciones
El Libro Blanco del Crédito Hipotecario ha realizado “una profunda revisión” del nivel de integración y del funcionamiento de los diferentes mercados de financiación de la vivienda en Europa. Sus conclusiones se deben a los trabajos del grupo de expertos conocido como Forum Group y constituido a principios del año 2003, en los que, “por primera vez, se identificaban los obstáculos a la creación de un mercado hipotecario pan-europeo”, según Bruselas. El mencionado Libro Blanco recoge la posición de la Comisión Europea respecto a los beneficios de una mayor integración de los mercados hipotecarios de los países miembros. En este sentido, la Comisión Europea parece inclinarse más por unas recomendaciones u orientaciones sobre cómo eliminar los obstáculos a la creación de un mercado único de hipotecas en la Unión. “El conjunto de medidas que pueden entrar en una futura directiva es todavía incierto, puesto que el efecto que puede causar en determinados mercados una regulación obligatoria a escala europea puede ser el contrario al perseguido, dadas las características intrínsecas y las diferencias permanentes existentes entre países”, señala la Asociación Hipotecaria Europea en una nota que analiza el Libro Blanco.
Cuatro claves
La Comisión Europea, consciente de estas dificultades, ha definido cuatro “aspectos claves” que van a ser analizados al detalle, junto a los diferentes participantes del mercado hipotecario, para su posible inclusión en una “eventual directiva”. El primero es el “prepago de los préstamos, determinante de la gama de productos existente en cada mercado”. El segundo, la información precontractual. El tercer aspecto se refiere a la definición de la TAE “como elemento esencial para la comparación de los préstamos”. Por último, según la Comisión Europea, queda el desarrollo del “concepto de préstamo responsable” como aspecto clave en el mercado hipotecario único.
LA GACETA DE LOS NEGOCIOS, Lunes 24 de diciembre de 2007

Más dura será la caída

MARTA D. RIEZU - Madrid - 24/12/2007 17:35
Es lo que tiene llegar a fin de año, que los rankings y demás balances son la comidilla de Navidad. Así, anualmente la londinense Interbrand selecciona un centenar de marcas que no son ni las más ricas ni las más extendidas pero sí las más apreciadas. Y tú, ¿de quién eres?
Cierto: resulta escalofriante unir los términos amor y marca. Los seres humanos no nacemos genéticamente dispuestos para ello; en un principio nos gusta la teta de nuestra madre, los cromos de futbolistas, el perro de los abuelos y la tele. Pero con el baile hormonal todo se complica. Cuando tener el cutis de Noriega no garantiza la popularidad, las marcas aparecen al rescate. Y, ¿adivináis? caemos. En tropel. Cada uno en las suyas.
Interbrand investiga tus filias. Cada año, esta consultora publica una muy esperada lista con las cien firmas con mejor imagen de marca. Dicho valor, por intangible, es difícil de averiguar, pero Interbrand utiliza unos parámetros complejos (y aburridos) que le hacen hilar fino. Se averigua no el presente sino la futura valía de la marca, es decir, cuánto dinero puede seguir dando. Los resultados son lo más interesante del estudio: hablemos de los primeros 20. Los entrecomillados proceden de citas textuales del informe.
El número uno es para, pocas sorpresas, Coca-Cola. “A pesar del éxito de Coke Zero, va perdiendo su share”. Oh, vaya. Número dos: Microsoft, de nuevo en el candelero gracias a Windows Vista y la Xbox. Tercer puesto del podio para IBM. Bostezo. ¿No hay nada exótico? En el 8, McDonald’s, por su “creciente selección de opciones sanas”. En el 15, BMW. En la 20, la que lleváis esperando un buen rato: el patrón de la búsqueda, San Google. Recordatorio: sólo el 40% de los hogares españoles están conectados a Internet.
Conforme avanza la lista, aparecen las sorpresas. UPS está antes que Nike. Es decir, déjate de just do its y tráeme los quince palés a la obra. Más dosis de realidad para geeks y modernos: Nescafé, la casera y olorosa Nescafé, asoma bastante antes que Apple. En el 38, los padres de tu querido Klippan. En el 52, MTV, que sigue “definiendo la cultura juvenil frente al pujante MySpace”. Todos los huecos que vamos obviando son empresas similares; automovilísticas, electrónicas y bancarias.
¿Y Zara? La octava fortuna del mundo no puede andar lejos. Concretamente, en el 64. Cinco posiciones antes que Adidas. Por esas cosas de la vida, la lista une ordinalmente a marcas con perfiles y objetivos opuestos: Pizza Hut y Porsche (74 y 75), Burberry y Nivea (95 y 96). ¿Dijimos opuestos? En realidad todas quieren vender más.
Como apunte final, en muchas razones del potencial futuro de las marcas una misma palabra se repite. Próxima apertura de 100 tiendas en China. China reclama más Kentucky Fried Chickens. Futuro mercado del lujo en China. Así que ya sabemos lo que hay. En 20 años, la familia García será terriblemente parecida a los Shandong. Pero aún hay tiempo de saltar del vagón. Despójate de tus propiedades. Consigue un saco de patatas. Hazle cinco agujeros para extremidades y cabeza; seis si estás decidido a radicalizarte. Huye al monte. No te dejes el cargador del Mac.
PÚBLICO, Miércoles 26 de diciembre de 2007

viernes, 21 de diciembre de 2007

No te fíes de las gangas que encuentres en internet, te puedes quedar sin regalos


EFE. 21.12.2007 - 10:43h
La Guardia Civil recomienda extremar las precauciones en las compras navideñas por Internet, en una época en la que se triplican las ventas, adquirir los regalos sólo en tiendas virtuales con garantías en el pago y la entrega y sobre todo, desconfiar de las gangas que aparecen en páginas poco conocidas. Para evitar los fraudes y las estafas, que representan un 60% de las consultas que llegan a la Brigada de Delitos Telemáticos, la Guardia Civil aconseja, en primer lugar, comprobar la veracidad de la página en la que vamos a hacer las compras. Según explica el capitán Alfonso de Miguel, el procedimiento es bien sencillo, basta con poner en cualquier buscador el nombre de la página y la palabra "queja" o "reclamación". Si el buscador nos devuelve un "alud" de referencias sobre la falta de seriedad de la página está claro que es mejor irse a otro sitio.
El segundo test, ya para iniciados, es cotejar en alguna de las bases de datos disponibles en Internet la antigüedad del dominio de la página en cuestión. Si vemos que la tienda virtual lleva muy poco tiempo trabajando, podríamos estar delante de un portal "fantasma" montado expresamente para estafar a los consumidores en sus compras navideñas. También puede ser una garantía extra que la página esté alojada en España, ya que la inmensa mayoría de los fraudes detectados por la Guardia Civil tienen su origen en países del este de Europa, como Rusia, Rumanía o Ucrania. Una vez hechas estas primeras comprobaciones, la segunda precaución debe ser el método de pago. Hay que desconfiar vivamente de aquellos vendedores particulares que en mitad del proceso reclaman un adelanto del pago -aunque sean unos pocos euros- con cualquier excusa, porque muchas veces desaparecen al poco tiempo sin dejar rastro y por supuesto sin entregar la mercancía. Y es que la prioridad de los estafadores no es robar una gran cantidad de dinero a una sola persona, una práctica que levantaría sospechas, sino captar pequeñas cantidades pero de muchos incautos. Lo mejor y más seguro es abonar el artículo con los métodos de pago oficiales que ofrecen las páginas y que en muchos casos cuentan con seguro de reembolso. Estos sistemas de pago cobran una pequeña comisión, pero a cambio dan una seguridad casi total. Para minimizar los riesgos, también se puede utilizar una cuenta bancaria que tenga como saldo la cantidad exacta que se debe pagar, o tarjetas especiales que se recargan de dinero en cada ocasión.
20MINUTOS, Viernes 21 de diciembre de 2007
Imagen: 20 Minutos

El canon digital seguirá vigente

RAMÓN MUÑOZ - Madrid - 21/12/2007
Finalmente, la presión a favor del canon de actores, músicos y cineastas, y de las sociedades de gestión de derechos que los representan, ha podido con la voz anónima y las miles de firmas de consumidores e internautas (un millón y medio de la plataforma Todoscontraelcanon) que pedían la desaparición de un impuesto que grava cualquier aparato o soporte capaz de reproducir o almacenar una obra protegida por derechos de autor.
Bajo la mirada atenta de los directores Alejandro Amenábar o Álex de la Iglesia, el productor Elías Querejeta o el actor Juanjo Puigcorbé que, junto a casi un centenar de artistas, siguieron el debate desde la tribuna, el pleno del Congreso rechazó la enmienda del senador Jordi Guillot, miembro del grupo del Senado Entesa Catalana (formada por los grupos que apoyan el tripartido catalán), que pedía la desaparición del canon.
Votaron en contra de la enmienda y a favor del canon, PSOE, Convergencia i Unió, Chunta Aragonesista e Izquierda Unida, y se abstuvieron el PNV, BNG y ERC. Sólo el Partido Popular e Iniciativa per Catalunya votaron a favor de la eliminación del canon.
Al final, al PSOE le sobraron apoyos para asegurar la pervivencia del más odiado de los gravámenes, por el que las sociedades de derechos recaudarán en 2008 más de 110 millones de euros, gracias a la contribución de los consumidores que compren un móvil, un MP3 o un DVD, sea cuál sea el uso que le den.
En este debate esquizofrénico, en el que los papeles parecen estar cambiados, el Grupo Popular salió en defensa de los jóvenes y de los internautas. Su portavoz, José Ignacio Echániz, acusó al Gobierno de ignorar a la "mitad de la población" apoyando un "impuesto medieval", "indiscriminado", que pagan todos los consumidores, hagan uso del derecho de copia privada o no, penalizando a priori a los ciudadanos.
Entre ligeros abucheos desde la tribuna, Echániz defendió la idea de su líder, Mariano Rajoy, de sustituir el canon por otras compensaciones a través de la creación de una Agencia Española de la Propiedad Intelectual.
Al portavoz socialista, Diego López Garrido, toda la argumentación del PP le pareció "oportunista" y "electoralista". No entiende que los populares hayan cambiado su postura tan radicalmente (¿se acuerdan del OTAN, no; OTAN, sí?) y defendió la existencia del canon en razón de la justicia social debido a que los "nuevos instrumentos electrónicos" permiten copiar y reproducir la obra de los autores "a mucha mayor velocidad".
El portavoz socialista asumió todos y cada uno de los postulados de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), como el de que, si no hubiera canon, todas las descargas serían ilegales o de que viene impuesto por la directiva europea. Tal vez para que no se le confundiera con Teddy Bautista, presidente del consejo de dirección de la SGAE, y presente en el debate, López Garrido pidió al Gobierno que realizara un control más exhaustivo de las cuentas de las sociedades de gestión. Una medida que también hizo suya el portavoz de CiU, Jordi Vilajoana, que exigió que se auditaran sus cuentas.
Acerca del canon, IU opina como la copla: "Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio". Los representantes de IU votaron en contra y los de sus coaligados de grupo, Iniciativa per Catalunya, a favor, aunque ambos están de acuerdo en que sea una agencia pública quien recaude el impuesto. El representante de CHA, José Antonio Labordeta, que además de diputado canta y escribe, se mostró partidario del canon.
Los artistas del canon no quisieron perderse la fiesta. Antes de la votación, una nutrida representación se concentró a las puertas del Congreso y, bajo una fina lluvia, posaron para los fotógrafos. Estaban, entre otros, los músicos Teo Carralda, Nacho Campillo, Cristina del Valle, Caco Senante o Luis Cobos; y actores y cineastas como Juan Luis Galiardo, Liberto Rabal, Tina Sáinz, Pilar Bardem, Federico Luppi, Imanol Uribe o Carlos Saura. Algunos vestían una camiseta roja en la que se podía leer "Sí, al canon", aunque otros ausentes como la actriz Leonor Watling, estén "absolutamente en contra". Larga vida al canon.
EL PAÍS, Viernes 21 de diciembre de 2007
Imagen: El País

jueves, 20 de diciembre de 2007

Barricadas contra el derroche

FRANCESCO MANETTO 21/12/2007
Una tarde, 400 euros. Nada extraño si se trata del gasto de una familia media española en plena actividad de consumo prenavideño. La voracidad en España se ha desatado por encima del gasto en países vecinos y, pese a la incertidumbre económica, sólo va a aumentar. Pero esta vez, las barricadas anticonsumistas se han alzado de la mano de organizaciones y comunidades de Internet que llaman a un consumo que respete bolsillos y medio ambiente.
España es el tercer país en gasto por Navidad de la Unión Europea, según la consultora Deloitte, detrás sólo de Irlanda y Chipre. Cada hogar español gastará un promedio de más de 900 euros entre regalos, comida y ocio, frente a los 556 de Francia, por ejemplo, o los 420 de Alemania.
¿Quién dijo crisis? Los españoles gastarán hasta 50 euros más que el año pasado, debido, sobre todo, a la subida de precio de algunos alimentos y a pesar de las previsiones de crecimiento económico para 2008, menos optimistas. En otro frente, la Navidad se puede convertir también en una especie de movimiento contra el derroche. En este año se han multiplicado los llamamientos de asociaciones de consumidores, ONG, plataformas de internautas y bloggers a unas compras más responsables. Aquí van dos ejemplos.
El pasado domingo, la familia Marín, un matrimonio de funcionarios con dos hijos adolescentes, decidió dar una vuelta por Madrid y, aprovechando la apertura de las tiendas, hacer algunas de sus compras navideñas. A las 12.00 salieron de Toledo, donde residen, y, poco más de una hora después, ya estaban dejando el coche en un aparcamiento del centro de la capital. Tras un paseo y unas tapas en el barrio de Las Letras, la familia Marín se dispersó. Objetivo: “encontrar los mejores regalos. Para amigos, parientes y, por supuesto, para nosotros”. Así lo contaba Marcos, el hijo mayor, de 18 años, quien se dirigió al departamento de informática de la Fnac para buscar algunos videojuegos. Mientras tanto, su hermano menor, Álvaro, husmeaba entre los últimos lanzamientos de tebeos. La señora Laura Morata quería unos zapatos de una firma inglesa que suele encontrar en un escaparate de la Gran Vía, mientras que José Marín buscaba una nueva cámara de fotos digital. A las ocho de la tarde, los cuatro volvían hacia el coche con 400 euros menos en su cuenta de ahorro.
Unas horas después, justo pasada la medianoche entre domingo y lunes, la ONG Ecologistas en Acción empezaba las actividades de una semana anticonsumo. Exposiciones, conferencias, mercadillos de intercambio y hasta conciertos para difundir mensaje navideño: “aprender a comprar… y a no comprar”. Asimismo, esta semana, los voluntarios de Greenpeace reparten en decenas de ciudades europeas folletos con preguntas del tipo “¿Qué mochila de productos tóxicos acompaña tu compra?”, y recomendaciones como éstas: “Recuerda: la ropa de mis regalos tiene que ser de fibras naturales y respetar los derechos humanos”. “Regalaré cultura: entradas, suscripciones, un buen libro... Y descanso, aventura o imaginación para los más pequeños”. En opinión de Julián M. Carranza, sociólogo y responsable del departamento de participación de Greenpeace, en estas fechas los consumidores han de estar especialmente atentos: “Por ejemplo, ¿sabemos qué comemos realmente?”, se pregunta. “El langostino que proviene de la pesca provoca un gran despilfarro de otras especies marinas que se tiran por la borda y, en el caso de los mariscos de muchas piscifactorías, hay que recordar que su cría suele destrozar los manglares. Comprar sólo pescado adulto, en cambio, es una excelente costumbre”. Pero, ¿qué ocurre realmente en estas fechas? ¿Por qué aumenta el consumo incluso cuando se vislumbra una disminución del poder adquisitivo? ¿Y por qué parece encender los ánimos de todo el mundo?
Un estudio de Deloitte lo deja claro. A pesar de la inflación, “las navidades siguen siendo para los consumidores un periodo —que va del 5 de diciembre al 6 de enero, aproximadamente— en el cual prima una mayor libertad a la hora de concederse caprichos o descubrir novedades del mercado”. Se trataría de una especie de sello cultural de las sociedades occidentales. El sociólogo Ángel de Lucas, profesor emérito de la Universidad Complutense de Madrid, define este fenómeno precisamente a partir de su carga simbólica. “Creo que los hábitos actuales de consumo navideño se han desarrollado a partir de principios de los noventa. El mercado ha afinado sus técnicas y ha conseguido combinar sus leyes con aspectos místicos y espirituales del imaginario colectivo, que pierden progresivamente su valor. Eso, junto con el aumento generalizado del poder adquisitivo, hace que la gente consuma más, año tras año, y no se preocupe demasiado por lo que viene después”, apunta.
Lo que viene después es la llamada cuesta de enero, que en 2008, de todas formas, no impedirá a miles de familias españolas gastar alrededor de 389 euros en regalos, 370 en comida y 200 en ocio, salidas, escapadas, sesiones de cine o espectáculos infantiles. Respecto al año pasado, las mayores diferencias están entre los fogones. En 2006, por ejemplo, los españoles invirtieron unos 220 euros en productos alimentarios, por lo que parece haberse registrado un aumento de ese gasto de alrededor del 70%. Y es que, pese a que algunos productos, como la leche, hayan iniciado un proceso de estabilidad tras las subidas de los últimos meses, las carnes (sobre todo las de vacuno y cerdo, en menor medida las de ovino y conejo) siguen concentrando un aumento de hasta unos 0,85 euros por kilo. Un paseo por algunos céntricos mercados madrileños consigue despejar las dudas: están llenos de turistas y de compradores de paso. Los residentes, incluso los que viven cerca de comercios tradicionales o mercados, prefieren dirigirse a los supermercados o las grandes superficies, donde acabará haciendo sus compras más del 80% de los consumidores.
Esta última es precisamente una de las costumbres más difundidas y criticadas por algunas ONG. Si Greenpeace recomienda “dirigirse a los comercios de toda la vida y primar los productos tradicionales de la tierra”, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recuerda que no constituye ninguna ventaja afanarse por concentrar las compras en un solo día. “Es importante escalonar en el tiempo la compra. Tan malo es comprar todo a última hora, cuando los precios realmente se disparan, como adelantar innecesariamente las compras. Es mejor aprovechar en cada momento las ofertas que se pueden encontrar de los productos que realmente se van a necesitar”, recomiendan antes de añadir: “La conveniencia de adelantar la compra de carnes y pescados no es tan evidente. Los dos mejores ingredientes contra la compra impulsiva son la planificación y el cálculo del presupuesto por parte de cada familia”.
Respecto a los regalos, la mayoría de los estudios ha registrado un aumento significativo de las ventas en el sector informático. A pesar de que los productos más deseados y comprados sigan siendo libros y ropa, Deloitte destaca que “los españoles se han familiarizado con las nuevas tecnologías, lo que de alguna manera ilustra los nuevos intereses y deseos de la población”. ¿Cuáles son los gadgets favoritos? Sobre todo, reproductores MP3 e iPods, mientras que bajan sensiblemente las ventas de CD y DVD. La principal explicación de la caída en picado de los que hasta hace unos años eran auténticos regalos estrella reside, según los expertos, en el fácil alcance que tienen estos productos en Internet, sobre todo gracias a las conexiones de alta velocidad y a la segunda generación de descargas.
La Red podría convertirse precisamente en otro escaparate y tienda ilimitada para dar rienda suelta a impulsos consumistas. Sin embargo, en contra de lo que ocurre en otros países europeos, se prevé que de cada 10 usuarios habituales de Internet, sólo uno realizará sus compras con tarjeta de crédito y utilizando el correo electrónico en lugar de tener que desplazarse.
El ciberespacio se ha asentado, en cambio, como tribuna ideal para todas las comunidades virtuales que recomiendan a los internautas un consumo prudente. Es el caso del consultor Francisco Xavier Agulló, coordinador de la comunidad virtual bolgresponsable.com, quien lanzó una campaña que pretende despertar el “apetito responsable” de los consumidores con 10 ejemplos de este tipo: “Podemos elegir un producto ecológico, ya sea de alimentación o cualquier otro que haya sido fabricando con respeto por el entorno natural”. Internet es el lugar elegido por decenas de asociaciones para lanzar sus mensajes. La web sindinero.org enseña a vivir gastando lo imprescindible, la Red Andaluza de Consumo Responsable (www.consumorensponsable.com) ofrece consejos solidarios, también varias páginas web institucionales, como la del Ayuntamiento de Madrid (www.munimadrid.org), que ofrece una guía del consumidor navideño recomendando prudencia en el derroche y respeto por el medio ambiente. De todas formas, si la ecología no constituye todavía un factor determinante en nuestras elecciones navideñas, el sello Made in Europe es una etiqueta que tranquiliza a la mayoría de los padres que buscan juguetes. Aún más que la sostenibilidad. Sin embargo, el medio ambiente se hace notar incluso en nuestras felicitaciones. Entre tarjetas, postales y paquetes, Correos suele repartir en un mes alrededor de 500 millones de objetos postales, con consiguiente derroche de papel, energía o combustible. Los correos electrónicos o los mensajes de felicitación por móvil no han sustituido de momento a los clásicos envíos prenavideños. ¿Por qué? “Porque el concepto de ir, ver y tocar está muy arraigado en la población. Tanto en las buenas costumbres como en las malas”, explican algunos especialistas en psicología del consumo.
Javier Garcés, presidente de la Asociación de Estudios Psicológicos y Sociales, utiliza un ejemplo: “El primer sitio en el que solemos enterarnos de que ya es Navidad son las grandes superficies y los centros comerciales. Ahí, los adornos empiezan a lucir más den un mes antes de las fiestas, mientras que hasta hace unos años la mayoría de la gente solía asociar las fiestas con la lotería”, explica. La dilatación del tiempo dedicado a las compras puede tener, en opinión de Garcés, consecuencias preocupantes. No se trata de criminalizar el consumo, aunque “la combinación de comprador impulsivo, las fiestas de Navidad y Reyes, y la difusión de las tarjetas de crédito se puede convertir en un cóctel peligroso”, apunta.
Además, mientras que en otros países europeos como Reino Unido, Portugal o Irlanda, el 50% de los consumidores suele ahorrar con vistas a las compras de Navidad, en España ocurre todo lo contrario. Los españoles son menos previsores, por lo que algunas entidades bancarias aprovechan la campaña de Navidad para lanzar promociones y préstamos ad hoc. La Caja de Ahorros de Bilbao y Vizcaya (BBK), por ejemplo, ha diseñado el Crédito Navidad, un plan que permite disponer de hasta 2.000 euros y que se puede rembolsar en un plazo de tres meses sin interés añadido.
Así, para Garcés, desaparecería la cuesta de enero. “Al menos, debería cambiar de nombre”, dice. “Debería llamarse cuesta de febrero, marzo, abril... Cuando antes en cada familia se solía hacer un cálculo preciso de lo que se podía gastar, ahora es mucho más fácil caer en el derroche incontrolado”, destaca.
Además, hay toda una serie de rituales que ya forman parte de la tradición y que contribuyen a que se consuma más. Hasta un sencillo brindis se puede convertir en una inversión valiosa. Según un estudio del panel de consumidores TNS Worldpanel, por ejemplo, los hogares españoles gastan en diciembre más de ocho millones de euros en cava, lo que supone el 40% del sector de negocio que ocupa anualmente este tipo de vino. Porque, en realidad, luego tendremos todo el año para subir la cuesta y, pase lo que pase, volver a consumir las próximas navidades.


EL PAÍS, Viernes 21 de diciembre de 2007
Imagen: El País